Capacidad de vía, niveles de servicio y velocidad de traslación

  • Las medidas tomadas por las autoridades y los gastos realizados para frenar el deterioro del tránsito no han dado los resultados prometidos. (2 de 5)
$!Capacidad de vía, niveles de servicio y velocidad de traslación
Muchas calles son demasiado estrechas para soportar tanto tráfico.

La crisis del tránsito en las principales ciudades dominicanas se ha tornado inmanejable porque poco se ha hecho para frenar el deterioro. Las medidas tomadas por las autoridades y los gastos hechos en años recientes no han dado los resultados que prometieron los políticos mientras realizaban cuantiosos despilfarros.

Millones de personas son perjudicadas por el desorden en las calles mientras unos cuantos grupos se benefician del caos y de la impunidad prevaleciente. La crisis del transporte tiende a perpetuarse porque no ha habido el interés ni el rigor y la objetividad que esta exige para ser resuelta.

No obstante, nunca será tarde para enfrentar los problemas. Aquellos que se atrevan a enfrentar tanto desorden y desperdicio de recursos deben estar conscientes de que deben cortar las cabezas de esa hidra, una a una, hasta que ninguna sobreviva.

Capacidad de vía

La capacidad de las vías que enlazan el origen con el destino viene dada por cuántos carriles tienen, y de qué ancho son, si están libres o parcialmente ocupados por los vehículos estacionados, la velocidad máxima permitida y el estado del pavimento suponiendo que nadie ni nada interrumpe la circulación del vehículo.

Nivel de servicio

El nivel de servicio es la cifra que mediría cómo es alterada la capacidad de la vía por los obstáculos que el conductor encuentra en su recorrido en la forma de otros vehículos, semáforos, agentes policiales y vehículos estacionados, cada uno con sus comportamientos inesperados y muchas veces imprudentes.

Velocidad de traslación

La velocidad de traslación viene dada por la relación entre el tiempo que toma desplazarse entre el origen y el destino, y la distancia recorrida. Poco tiene que ver que, en algunos momentos, pueda alguien desplazarse a 60 kilómetros por hora si en otro tramo tiene que permanecer inmóvil por largo rato. Lo que realmente cuenta es el tiempo que ha tomado recorrer el espacio entre origen y destino.

Tiempo transcurrido vs distancia recorrida

Para medir la intensidad del problema, en cada avenida o intersección urbana debe elegirse la variable Tiempo como herramienta principal. En estos momentos de exceso de vehículos de motor, el tiempo transcurrido tiene mayor importancia que la distancia recorrida. Ya las personas no conceden tanta importancia a cuantos kilómetros de distancia puede estar el destino desde el origen, sino cuánto tiempo toma trasladarse de un lugar a otro.

Esas variables en Santo Domingo

La capacidad de las vías en la capital dominicana ha variado muy poco en el medio siglo reciente. Podría decirse que, en términos relativos, el crecimiento de la ciudad ha disminuido paulatinamente, porque las alcaldías del Gran Santo Domingo continúan permitiendo la construcción de urbanizaciones con calles de un ancho que más bien se corresponde con las exigidas en el siglo 19, cuando no circulaban vehículos de motor.

Otro factor que disminuye la capacidad de las vías es el estacionamiento indiscriminado de vehículos en plena vía pública. Este procedimiento ha devenido en un derecho adquirido por cualquiera, sin tomar en cuenta las necesidades de los demás. En gran medida ha sido posible por la falta de cumplimiento de parte de los fiscalizadores del tránsito que, antojadizamente, no hacen respetar las exigencias que la ley establece. Esto así, los niveles de servicio de calles y avenidas se ven disminuidos provocando atascamientos de tránsito que se comportan como infartos urbanos durante las horas de mayor circulación de cada día.

Las vías más difíciles

Ocho intersecciones viales en el Distrito Nacional tienen las mayores dificultades en el comportamiento de las movilidades peatonal y vehicular. Como es de suponer, las vías más conflictivas son las avenidas John F. Kennedy y 27 de Febrero. En particular, la Kennedy en el extenso tramo desde la avenida Abraham Lincoln hasta la avenida Máximo Gómez. Siguiente en complicaciones está la 27 de Febrero en un tramo más amplio, puesto que sus problemas mayores están desde la intersección con la avenida Winston Churchill sin mostrar disminución hasta la avenida Máximo Gómez.

Este comportamiento es provocado por una demanda vehicular siete veces mayor que la que estas vías fueron diseñadas para soportar. Por tal razón, sus velocidades de traslación han ido disminuyendo sostenidamente hasta, en algunos casos, equipararse con las de una persona caminando a paso sosegado.

Por ejemplo, en horas de la mañana, la avenida Máximo Gómez en su tránsito desde el Norte hacia el Sur es de menos de seis kilómetros por hora (5.81 km/hora). Algo peor tiene lugar por la tardes en la avenida Alma Mater-Tiradentes, donde la velocidad de traslación no alcanza, siquiera, los cinco kilómetros por hora (4.57 km/h).

Estos valores deberían generar preocupación a las autoridades del sector transporte pues son de 7.64 km/h para la Abraham Lincoln en horas del mediodía, en el sentido Norte-Sur, mientras en sentido contrario, Sur-Norte, es de 8.82 km/h. Este lento desenvolvimiento tiene lugar cuando, tiende a suponerse, que la intensidad del tránsito debía descender.

Asimismo, las avenidas Jiménez Moya-Churchill durante el horario vespertino y la John F. Kennedy, sentido Oeste-Este no llegan siquiera a nueve kilómetros por hora, 8.81 y 8.46, respectivamente.

20151021 http://www.diariolibre.com

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