Las cicatrices de la ciudad

Un contraste urbano de Santo Domingo

Fotos y texto: Pedro Bazil

SANTO DOMINGO. El desarrollo de la ciudad de Santo Domingo ha dejado en evidencia la necesidad de un reordenamiento urbano. Esta última décadas ha hablado de desarrollo sostenible, reordenamiento urbano mientras los gobiernos han basado sus propuestas en grandes transformaciones, en proyectos ambiciosos para el sistema educativo, salud, movilidad y transporte proponiendo con esto una reducción de la desigualdad social.

En el Distrito Nacional la densidad poblacional sigue aumentando y no quedan muchos espacios libres para construir. En el terreno en que se encontraba antes una casa en la que habitaba una familia de tres o cinco miembros, ahora se levanta un edificio de apartamentos, con un mínimo de seis familias de tres o cuatro integrantes. Cuando no son torres de hasta sesenta núcleos familiares.

A la izquierda el campo de golf del Santo Domingo Country Club, a la derecha El Café de Herrera.

Desde una perspectiva aérea, se manifiesta la densidad de la ocupación del territorio y se distinguen barrios marginales colindantes a sectores acaudalados; el contraste en estructura, organización, calidad de la red urbana de transporte, el tamaño y la calidad de las casas, hace evidente la brecha existente en el Distrito Nacional. Las clases sociales están tan cerca y tan lejos a la vez, conviviendo el uno y el otro a escasos metros de distancia.

A la izquierda La Puya de Arroyo Hondo, a la derecha Cuesta Hermosa I.

El arquitecto y urbanista, Omar Rancier, en un estudio llamado “La marginalidad urbana en Santo Domingo”, explica el origen de cómo se formaron estos barrios:

“La ciudad de Santo Domingo, en su dimensión metropolitana, alberga espacios de pobreza y marginalidad que la presentan como una ciudad con un gran desequilibrio social y espacial. Barrios como La Ciénaga y los Guandules, Gualey y Guachupita, Las Cañitas y la Zurza, para mencionar algunos muy conocidos por su condición de pobreza y que formaron parte de aquel formidable proyecto de RESURE, que se formulara en el antiguo Consejo Nacional de Asuntos Urbanos (CONAU) dirigido por la Ing. Mercedes Sabater de Macarrulla, allá por el año de 1997, constituyen, juntamente con otros barrios marginales, los territorios mas pobres de la ciudad. Territorios con carencias de los servicios básicos y muchos de ellos situados en terrenos de riesgo.”

En el centro un barrio sin nombre oficial, dentro del Ensanche Paraíso, detrás del colegio Claret.
En el centro del pequeño barrio existe una laguna de aguas contaminadas.

Aunque siempre han existido barrios con grandes carencias, este tipo de marginalidad, alimentada por una población producto de la inmigración del campo a la ciudad, de campesinos pobres que mueven sus familias hacia un territorio mas rico en búsqueda de mayores oportunidades de sobrevivir, se inicia en Santo Domingo-Ciudad Trujillo, alrededor de 1955, año del jubileo trujillista. En ese año la dictadura trujillista emprende un vasto programa de construcciones para celebrar sus 25 años que culmina en la glamorosa Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre.

Vista general de El Manguito en las inmediaciones de las avenidas Enrique Jiménez Moya y José Contreras.

En aquel momento el estricto control migratorio trujillista, expresado en un decreto de 1953 que prohibía la migración hacia la capital sin permiso del Poder Ejecutivo, se distendió por la necesidad de incorporar trabajadores a las construcciones que se levantaban. Así empiezan a ocuparse los barrios a orillas del río Ozama.

Vista completa del barrio la Yuca en Naco.
Detalle de La Yuca en Naco.

A partir de la caída de la dictadura, los barrios marginales se multiplican diferenciándose dos situaciones diferentes: los barrios que ocupan territorios de riesgos, generalmente a orilla de los ríos o territorios estatales abandonados y que contribuyen al desparramamiento urbano que sufre el Gran Santo Domingo que crece anualmente casi 9 millones de metros cuadrados, el equivalente de 9 veces la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Los bolsones marginales, barrios informales que han quedado en medio de zonas formales, producto de los caseríos de los obreros durante la construcción de urbanizaciones formales. Tal es el caso de La Yuca en medio de la urbanización de clase media alta de NACO; Los Manguitos en Mata Hambre, cerca de la Feria, Los Praditos y Manganagua, entre otros.

La marginalidad es una de las características de las ciudades de América Latina y África, los dos continentes de mayor crecimiento urbano. Un crecimiento asociado con la pobreza y la falta de oportunidades y que genera ciudades dispersas.

A la izquierda el barrio Manganagua, a la derecha El Milloncito.
Barrio Los Praditos abajo, arriba Las Praderas.
Vista de Los Praditos en dirección sur a norte.
Abajo el barrio Las 800ta., arriba Altos de Arroyo Hondo III
Barrio no identificado en el Viejo Arroyo Hondo
A la izquierda barrio El 8, a la derecha el residencial de sector Enriquillo.

+ Leídas