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Clara Rojas busca el Senado para reconciliación y diálogo con las FARC

Rojas fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 junto a su compañera y candidata a la Presidencia, Íngrid Betancourt

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Clara Rojas busca el Senado para reconciliación y diálogo con las FARC
Clara Rojas habla durante una entrevista concedida a EFE

BOGOTÁ.- La ex candidata a la Vicepresidencia de Colombia y antigua rehén de las FARC, Clara Rojas, buscará mañana un escaño en el Senado para trabajar por la reconciliación y alcanzar un diálogo con la guerrilla que ponga fin al secuestro y al conflicto armado que vive el país desde hace 50 años.

Rojas, que fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 junto a su compañera y candidata a la Presidencia, Íngrid Betancourt, se presenta a las Legislativas por el Partido Liberal, donde inició su andadura política y que abandonó para unirse a su entonces amiga.

En una entrevista con Efe confesó que hoy es "una mujer conciliada con la vida y agradecida", motivo por el que vuelve a la política para "aportar un granito de arena" y "cambiar el rumbo" de Colombia.

Su objetivo, de ganar un escaño, es ahondar en las políticas sociales porque "si hay educación, trabajo y salud es una manera de lograr la paz y acallar a los violentos", señaló en alusión a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Pero sobre todo trabajaría por "la reconciliación y la paz".

A juicio de Rojas, "si bien la Seguridad Democrática (eje del Gobierno del presidente colombiano, Álvaro Uribe, en la lucha contra las guerrillas) ha sido un éxito y la gente siente que ha habido mano firme, la realidad es que el problema existe".

"Hay que reconocerle sus victorias, sin duda amilanó a las FARC a una esquina, pero no están acabados, no se puede cantar victoria", insistió, al recordar "los momentos tenaces" que vivió durante su cautiverio cuando se producían ataques militares.

Para esta mujer, que estuvo cautiva seis años, hay que hablar de acuerdos de paz porque la solución militar no ha servido para acabar con el conflicto.

Su propuesta es "buscar espacios" de negociación con el apoyo de la comunidad internacional, pero sin repetirse la fórmula del ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002), quien despejó un extenso territorio en el sur del país para celebrar las fracasadas "Negociaciones del Caguán" con las FARC.

"Es importante crear un espacio para el diálogo pero en otras condiciones del Caguán, yo no les dejaría llevar fusiles ni vestido de camuflados", aseveró la candidata.

También abogó por garantías de seguridad para todas las partes y señaló que si las conversaciones tienen "que ser en Colombia o en el exterior no importa".

Las FARC "han tratado de reivindicar un interés político (...), tienen representaciones enormes en el exterior. Si no son ellos, los que están armados, pues que sus voceros puedan sentarse en una mesa con facultades para poder avanzar", agregó.

Aun así, reconoció "la falta de liderazgo y norte en términos políticos" de esa organización rebelde con 45 años de existencia.

Para Rojas, se trata de "un grupo autista en la medida en que viven aislados (...), no reconocen Dios, no reconocen Ley, por eso se permiten esos desmanes como el secuestro".

Pero, igualmente les daría "una oportunidad" con "otros escenarios, otros personajes que aireen el proceso" para caminar hacia la reconciliación en Colombia.

Calificó asimismo de "fundamental" la interlocución con las FARC de su compañera de partido, la senadora Piedad Córdoba, pues "en la medida en que no tengamos más puentes hay que mantener ese que es fundamental", señaló.

Para el presidente venezolano, Hugo Chávez, mediador junto a Córdoba de su liberación en enero de 2008, tuvo palabras de agradecimiento y lamentó las diferencias que mantiene con Uribe.

"He tratado de mediar, los veo como hermanos y me duele", dijo, al abogar por una reconciliación por el bien de los dos países.

En cuanto a Íngrid Betancourt, con la que se distanció durante los años que compartieron cautiverio, se limitó a decir: "hace mucho que no tengo contacto con ella".

Al parecer, la amistad entre ambas se rompió a raíz de la gestación por parte de Clara de un hijo fruto de una relación con un guerrillero, tema que ninguna ha reconocido públicamente, pero que han comentado otros ex rehenes.

Además de regresar a la política, Clara Rojas tiene un objetivo más importante: cuidar de su hijo Enmanuel, quien "se ha readaptado y ha absorbido su nueva realidad" en medio de una felicidad plena, concluyó.