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Clara Rojas y Consuelo González, dos políticas unidas por drama del secuestro

Fueron rescatadas en el día de hoy

BOGOTA.- Clara Rojas y Consuelo González, liberadas hoy tras haber pasado más de cinco y seis años en poder de las FARC, respectivamente, están unidas por la política y por ser víctimas de una tragedia que afecta a miles de sus compatriotas.

Las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pusieron en libertad a las dos mujeres para "desagraviar" al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, según anunciaron en diciembre.

Se trata de las primeras liberaciones entre el grupo de más de 40 secuestrados que las FARC pretenden canjear por medio millar de guerrilleros presos como parte de un acuerdo humanitario que Chávez ayudaba a conseguir hasta que su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, puso fin a sus gestiones en noviembre pasado al alegar injerencia en la política interna de Colombia.

Rojas y González, secuestradas en los años 2002 y 2001, respectivamente, formaban parte del grupo de los llamados "canjeables", que inicialmente estaba compuesto por más de 50 personas pero cuyo número se redujo por muertes o fugas.

En Colombia, según la Fundación País Libre, hay más de 3.000 personas secuestradas por guerrilleros y la delincuencia común.

La abogada bogotana Clara Rojas, de 43 años, fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 en una carretera del sureño departamento del Caquetá junto a la entonces candidata presidencial Íngrid Betancourt, de quien era compañera de candidatura por el Partido Verde Oxígeno para las elecciones de mayo de ese año.

El objetivo de los guerrilleros sólo era Betancourt, que también tiene nacionalidad francesa, y así se lo dijeron a Rojas, quien por solidaridad decidió quedarse junto a su amiga.

El día del secuestro ambas viajaban por carretera hacia San Vicente del Caguán, localidad gobernada por un alcalde de su movimiento y que hasta la víspera había servido de sede de unos fracasados diálogos de paz entre el Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana (1998-2002) y las FARC.

Cinco meses después del secuestro, Rojas apareció al lado de Betancourt en un vídeo enviado por la guerrilla como primera prueba de supervivencia de ambas.

De Clara Rojas sólo volvió a saberse en 2006, cuando el periodista Jorge Enrique Botero regresó de un campamento rebelde con la nueva de que había procreado en cautividad a un niño, de padre guerrillero.

Botero dijo que el bebé no fue fruto de una violación y que las condiciones del parto fueron verdaderamente extremas.

El nacimiento del niño fue confirmado en 2007 por el policía John Frank Pinchao, quien también formaba parte de los "canjeables" y que en abril de ese año logró escapar de sus captores y llegar a una comisaría después de 17 días de caminar por la selva.

"Clara Rojas tiene un bebé grande y sano que se llama Emmanuel", contó el policía en sus primeras declaraciones tras la fuga.

El nombre que Clara Rojas eligió para su hijo significa "el enviado de la paz, el que está con nosotros".

Pinchao contó también que Rojas sufría mucho porque las FARC no le permitían estar siempre con su pequeño hijo.

Al frente de la campaña por la liberación de Clara y Emmanuel ha estado la madre de la ex candidata a la vicepresidencia, Clara González de Rojas, quien cuando la FARC anunciaron que su hija y su nieto iban a ser liberados afirmó que iba a ser "el mejor regalo de Navidad" después de "tanto sufrimiento".

La misma esperanza expresaba la familia de Consuelo González de Perdomo, secuestrada el 10 de septiembre de 2001 en la carretera que comunica Pitalito, su población natal, con Neiva, la capital del departamento del Huila.

González, de 57 años, es una política del Partido Liberal con una larga trayectoria en cargos de elección popular en el Huila.

Ha sido concejala de Pitalito, diputada regional y representante a la Cámara en dos períodos, el último de los cuales (1998-2002) no logró concluir por el secuestro.

Durante el cautiverio, la ex congresista, que tiene dos hijas, Patricia Helena y María Fernanda, enviudó y fue abuela.

Su esposo, el también ex congresista Jairo Perdomo, falleció hace dos años de una afección cardiaca.

En sus seis años de cautiverio, sus familiares tan sólo recibieron una prueba de supervivencia. EFE