Cómo ganar indulgencias con un escapulario ajeno

SANTO DOMINGO. Agradezco las muestras de solidaridad y apoyo que he recibido de los lectores por los artículos sobre las cotorras de Oviedo. Me temo, sin embargo, que algunos de ellos hacen lecturas erróneas. Las personas tienden a interpretar lo que perciben bajo la óptica de sus prejuicios. Ésa es una de las cosas que nos distinguen del resto del Reino Animal: el Homo Sapiens interpreta lo que percibe y le atribuye intencionalidad a la conducta de los otros. Ningún otro ser vivo se pone de pie sólo porque le ordenaron que permaneciera sentado. Somos, en conclusión, el único animal "rosca izquierda".
Es antológica la historia del alcohólico a quien un psicólogo, para hacerle entender de manera vivencial el efecto terrible del alcohol, le pidió que observara lo que le pasaba a una lombriz de tierra cuando la echaban en un vaso de ron. Por supuesto, la lombriz murió casi al instante luego de algunos segundos de convulsionada agonía. ¿Qué conclusión saca usted de lo que acaba de ver? Preguntó el psicólogo satisfecho de sus habilidades terapéuticas. -Que el que bebe ron no sufre de parásitos -fue la respuesta lacónica del paciente. Por eso tampoco le doy mucho crédito a las encuestas diseñadas para determinar la situación económica de la gente. Los ricos esconden su bienestar porque creen que si lo muestran les van a pedir. Los pobres siempre gritan miseria porque piensan que si admiten bienestar no les van a dar.
Tendemos también a percibir negativamente los acontecimientos que observamos. Por ejemplo, si nuestro equipo favorito de béisbol pierde un partido cinco a cero, no destacamos la excelencia del pitcheo contrario sino que nos quejamos del pobre bateo de nuestro team.
Ciertos lectores, en vez de ponderar los esfuerzos que hacemos por salvar las cotorras de Oviedo, aprovechan para despotricar contra el gobierno y uno de ellos llega a decir que es una vergüenza que el gobierno no se involucre en este problema y que sea el sector privado el que tenga que asumir la responsabilidad. De nada sirvió que destacara la participación en el mismo de los técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente.
Además, ignora este lector que quien escribe ha sido funcionario del Estado desde 1996. Tendemos a buscar un chivo expiatorio a quien culpar para evadir nuestra cuota de responsabilidad en los problemas. Es la teoría de la dependencia que atribuye todos nuestros males a factores externos: el Imperialismo, el FMI, la Globalización. Las venas que abrió Galeano hace ya muchas décadas y cuya hemorragia nadie logra contener.
Otro lector en cambio, que conoce mi condición de funcionario, me felicita por mi actitud crítica que él considera muy valiente. El hecho soporta otra lectura: tal vez no es que yo sea tan valiente sino que sé que mis superiores son tolerantes porque valoran la crítica y la transparencia.
Una última aclaración. Me preocupa que porque me haya tocado ser el cronista de esta historia alguien crea que soy el protagonista. Nuestro equipo es un ejemplo de participación equilibrada entre el sector oficial y el privado, en un ámbito armónico en el que nadie manda y todos obedecemos las decisiones que aprueba la mayoría.
No es justo, como sentencia la Santa Madre Iglesia, "ganar indulgencias con escapulario ajeno."
Esfuerzo
El proyecto es un esfuerzo conjunto entre técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente y especialistas de ONG's. Nadie manda a nadie y todos asumen lo que aprueba la mayoría de los involucrados
Simón Guerrero
Simón Guerrero