Crisis económica golpea con fuerza a los restaurantes de la Capital
Influye la falta de energía y el aumento de los impuestos

Santo Domingo. La crisis económica ha colocado en la cuerda floja a pequeños y grandes restaurantes. En los últimos ocho meses, al menos diez de estos negocios de la Capital han tenido que poner el cartel de cerrado.
Uno de los últimos fue el restaurante Jasmine, en la Roberto Pastoriza, que después de cuatro años de andadura vio cómo los costes de operación sobrepasaban las ganancias. El 1 de febrero fue su cierre "definitivo", según su propietario Carlos Estévez.
Otro hostelero, con más de 30 años en el sector, señala que un restaurante de tamaño medio está pagando al mes entre RD$70,000 y RD$80,000 por una "electricidad que no existe", por lo que debe gastar una cifra similar mensual en inversores y plantas para suplir las deficiencias.
La presidenta de la Asociación Nacional de Restaurantes, Elizabeth Schecker, explica que el motivo de estas "desapariciones forzosas" tiene mucho que ver con el menor poder adquisitivo de los clientes y con la falta de energía, que obliga a los restaurantes a comprar ingentes cantidades de gasoil, con el consiguiente incremento de los costes. También, con los impuestos añadidos, por ejemplo, a las importaciones de productos. Todo esto repercute en el alza de los menús y, por lo tanto, en el descenso de la clientela.
Uno de los últimos fue el restaurante Jasmine, en la Roberto Pastoriza, que después de cuatro años de andadura vio cómo los costes de operación sobrepasaban las ganancias. El 1 de febrero fue su cierre "definitivo", según su propietario Carlos Estévez.
Otro hostelero, con más de 30 años en el sector, señala que un restaurante de tamaño medio está pagando al mes entre RD$70,000 y RD$80,000 por una "electricidad que no existe", por lo que debe gastar una cifra similar mensual en inversores y plantas para suplir las deficiencias.
La presidenta de la Asociación Nacional de Restaurantes, Elizabeth Schecker, explica que el motivo de estas "desapariciones forzosas" tiene mucho que ver con el menor poder adquisitivo de los clientes y con la falta de energía, que obliga a los restaurantes a comprar ingentes cantidades de gasoil, con el consiguiente incremento de los costes. También, con los impuestos añadidos, por ejemplo, a las importaciones de productos. Todo esto repercute en el alza de los menús y, por lo tanto, en el descenso de la clientela.
Diario Libre
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