Crítica-Garfield

Si la memoria no nos traiciona, los gatos en la pantalla no son muchos: Tom, Félix, Don Gato, Jinks, Chatran y Garfield. Distingue a este último su pereza extrema y su glotonería, propias de una sociedad de consumo donde la mascota ha ocupado el lugar de los hijos.
En este filme se opta por una técnica que mezcla personajes humanos con animaciones del gato anaranjado, conocido primero como tira cómica en periódicos y posteriormente como serie de televisión; el resultado es aceptable. Centra su atención en la llegada de Oddy, un cachorro de perro que desplaza a Garfield en la atención de Jon, el amo o proveedor de comida del gato. Ligado al perro está Liz, una veterinaria que agrega el lado romántico al relato.
A diferencia de otras historias provenientes del cómic, este es una historia fiel a sus orígenes, ya que profundiza en las características de su personaje y las pone en tensión. La pereza, que es su principal defecto, debe ser vencida para salvar a la mascota rival de un cruel destino. En tal sentido, es una historia simple y coherente, donde la amistad es el principal valor a destacar.
Pero el relato no se queda allí; dado que el cine es movimiento y que el personaje no le aportaba muchas opciones, se le agregó un elemento que salva a la película de la inmovilidad: el baile. En efecto, Garfield se cree un excepcional bailarín y sus escenas de danza con canciones del más tradicional pop rock americano, permite a los animadores el despliege de posibilidades expresivas y humorísticas. Recomendable para quienes deseen pasar un rato agradable.
Garfield. Estados Unidos 2004. 90 minutos.
Dirección: Peter Hewitt
Guión: Jim Davis, Joel Cohen, Alec Sokolow
Música: Christophe Beck, Ali ''Dee'' Theodore
Fotografía: Dean Cundey
Intérpretes:
Breckin Meyer
Jennifer Love Hewitt
Stephen Tobolowsky
Bill Murray (voz de Garfield)
Evan Arnold
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz