Cuando las hembras se pelean por los machos

SD. Con frecuencia los seres humanos (sobre todo los varones) recurren al reino animal para justificar sus inconductas. Así, muchos hombres consideran que tener varias mujeres es inevitable, porque así lo dictamina una supuesta ley natural, pues esta estrategia reproductiva se observa en los gorilas, en los leones, en las gallinas y en muchas especies más.
Esta muestra, sin embargo, no es representativa, ya que ignora muchos tipos de relaciones conyugales en las cuales el papel de los machos y las hembras varía tanto, que casi agota todas las combinaciones posibles.
En los primates (orden al que pertenece nuestra especie), mientras los gorilas son poligínicos (un macho tiene varias hembras), el Zogui-zogui (Callicebus caquetensis), un monito recién descubierto en Colombia, es monógamo (forman pareja para toda la vida) y los chimpancés (nuestro "pariente" más cercano) es promiscuo (las hembras copulan con todos los machos del grupo).
Otro tanto ocurre en el cuidado parental. Por un lado tenemos al macho orangután, que se aleja de la hembra inmediatamente después de la cópula y no participa en la crianza de su prole. En el otro extremo, en algunos miembros de la familia Callitrichinae, diminutos monitos sudamericanos, la relación conyugal es poliándrica: sólo la hembra dominante, la cual copula con varios machos, se reproduce. La madre carga la cría la primera semana y luego el padre y los otros machos del grupo se ocupan de su cuidado, y sólo la devuelven a su madre para fines de lactancia durante unos pocos minutos al día.
En el Gallito de Agua (Jacana spinosa), una de nuestras especies nativas, se da lo que se conoce como "poliandria con el rol sexual invertido". Las hembras son más grandes, fuertes y coloridas que los machos y compiten duramente por ellos, hasta que uno accede a copular con ella. Estos están obligados a copular con la hembra vencedora.
La construcción del nido, la incubación de los huevos y el cuidado de las crías es responsabilidad exclusiva del macho. Luego la hembra busca otro macho y el proceso se repite de 3 a 4 veces por temporada, según la especie. Bandadas de hasta 10 hembras de Phalaropus tricolor (una migratoria que visita Salinas de Bani) persiguen a un macho por varias millas.
Esta estrategia reproductiva permite a la hembra tener varias camadas en una temporada, logrando así que sean sus genes y no los de los machos, los que pasen a las futuras generaciones. Con las Jacanas pasa lo contrario de lo que ocurre con las aves poligínicas, como la gallina, donde son los machos los que ganan la "guerra de los sexos".
Tanto en la relación conyugal como en el cuidado parental se dan en la naturaleza todas las posibilidades, por lo que resulta absurdo que adoptemos una de ellas con la excusa de que seguimos los mandatos de una supuesta "ley natural".
Como debido a la "evolución cultural" nos hemos zafado, en cierto modo, de los procesos naturales de adaptación evolutiva, de nuevo estamos solos en el universo, padeciendo la angustiosa incertidumbre de lo que Erick From llamaba el "miedo a la libertad".
guerrero.simon@gmail.com
Esta muestra, sin embargo, no es representativa, ya que ignora muchos tipos de relaciones conyugales en las cuales el papel de los machos y las hembras varía tanto, que casi agota todas las combinaciones posibles.
En los primates (orden al que pertenece nuestra especie), mientras los gorilas son poligínicos (un macho tiene varias hembras), el Zogui-zogui (Callicebus caquetensis), un monito recién descubierto en Colombia, es monógamo (forman pareja para toda la vida) y los chimpancés (nuestro "pariente" más cercano) es promiscuo (las hembras copulan con todos los machos del grupo).
Otro tanto ocurre en el cuidado parental. Por un lado tenemos al macho orangután, que se aleja de la hembra inmediatamente después de la cópula y no participa en la crianza de su prole. En el otro extremo, en algunos miembros de la familia Callitrichinae, diminutos monitos sudamericanos, la relación conyugal es poliándrica: sólo la hembra dominante, la cual copula con varios machos, se reproduce. La madre carga la cría la primera semana y luego el padre y los otros machos del grupo se ocupan de su cuidado, y sólo la devuelven a su madre para fines de lactancia durante unos pocos minutos al día.
En el Gallito de Agua (Jacana spinosa), una de nuestras especies nativas, se da lo que se conoce como "poliandria con el rol sexual invertido". Las hembras son más grandes, fuertes y coloridas que los machos y compiten duramente por ellos, hasta que uno accede a copular con ella. Estos están obligados a copular con la hembra vencedora.
La construcción del nido, la incubación de los huevos y el cuidado de las crías es responsabilidad exclusiva del macho. Luego la hembra busca otro macho y el proceso se repite de 3 a 4 veces por temporada, según la especie. Bandadas de hasta 10 hembras de Phalaropus tricolor (una migratoria que visita Salinas de Bani) persiguen a un macho por varias millas.
Esta estrategia reproductiva permite a la hembra tener varias camadas en una temporada, logrando así que sean sus genes y no los de los machos, los que pasen a las futuras generaciones. Con las Jacanas pasa lo contrario de lo que ocurre con las aves poligínicas, como la gallina, donde son los machos los que ganan la "guerra de los sexos".
Tanto en la relación conyugal como en el cuidado parental se dan en la naturaleza todas las posibilidades, por lo que resulta absurdo que adoptemos una de ellas con la excusa de que seguimos los mandatos de una supuesta "ley natural".
Como debido a la "evolución cultural" nos hemos zafado, en cierto modo, de los procesos naturales de adaptación evolutiva, de nuevo estamos solos en el universo, padeciendo la angustiosa incertidumbre de lo que Erick From llamaba el "miedo a la libertad".
guerrero.simon@gmail.com
Simón Guerrero
Simón Guerrero