Del convite al baby shower

"La modernidad es femenina". No es una tesis para discutir a favor o en contra de los movimientos de mujeres. Es una convicción del sociólogo Juan Miguel Pérez, que analiza la transición que vive hoy la sociedad dominicana.
¿Podemos decir que la sociedad dominicana está en transición? ¿y esa transición, en qué dirección nos lleva?
Detrás del concepto de sociedad, se encuentra la idea del cambio social permanente. La sociedad dominicana evidentemente no es una excepción en la humanidad. En el plano nacional, podemos observar por ejemplo como el avance del capitalismo ha transformado la vida social pasando de una economía local socializada en donde, mecanismos de intercambio de lealtades como el Convite, garantizaban a los comunales sobrevivir a la pobreza y a los imprevistos de la vida. Hoy todo eso ha cambiado, y la economía monetarizada utiliza ahora instancias intermediarias como las aseguradoras para individualizar condiciones y garantías que antaño eran caucionadas por el colectivo. Lo peor es que eso deja secuelas irreversibles en el cuerpo social porque merma la única posibilidad que tienen los pobres de sobrevivir: la solidaridad entre pares.
Y usted resalta que hay elementos de la cultura que se adaptan de forma, a veces sorprendente: la aparición del baby shower sería otra consecuencia de esa transición...
Con la llegada del PRD al poder en 1978, el Estado dominicano, principal agente económico del país, busca nuevos socios más allá del monopolio que tenía Balaguer con unas cuantas familias e industrias. Surgieron entonces nuevos actores económicos que construyen un capital financiero importante. Esa nuevas fortunas necesitaban para expandirse consolidar su legitimidad social. Para el "rico", no es suficiente tener dinero, hay que hacerlo saber, sobretodo si eres uno nuevo. Por eso, de repente se crean escenarios para la exhibición de esas riquezas de reciente adquisición: espacios como los baby showers o como las revistas de crónica social, se convierten en pasarelas de la opulencia. En un primer momento, el sector tradicional de la clase "alta" dominicana, resiente esas ostentaciones con cierto desdén, como algo "kistch". Pero pronto se dan cuenta, que si no entran a jugar la partida, pueden comprometer su hegemonía social y económica. Aparecer o perecer, sería el modus operandi de una nueva manera de hacer negocios en República Dominicana.
Decimos a los jóvenes "para tener un buen futuro y un buen trabajo tienen que estudiar" ¿qué tanto hay de verdad en eso hoy?
La sociedad y la economía actual ya no son lo que eran. Las correlaciones entre nivel de estudio y posicionamiento laboral ya no son automáticos. Los postgrados universitarios son utilizados hoy por una mayoría de gente como una estrategia de promoción salarial (ni siquiera laboral), no como un proceso de adquisición de nuevas habilidades. Por otro lado, características personales como la honestidad antes eran consideradas como virtudes apreciadas. Hoy, tener escrúpulos es en la mayoría de los casos un inconveniente a la hora de hacer negocios. Con honrosas excepciones, las prácticas predominantes hoy privilegian actitudes para la optimización del lucro, no importa qué esto implique en términos éticos.
"La Modernidad es Femenina" es el título del curso que impartirá Juan Miguel Pérez en Casa Maya durante seis martes de 7.00 pm a 9.00 pm, a partir del 30 de Octubre . Más información en info@casamaya.org o en tfno 809 563 96 23.
¿Cuál es su postura sobre el hecho de que ahora mismo hay más mujeres en las aulas de las universidades?
Son buenas noticias. Pero siempre hay un pero. Una mujer requiere ser muy superior a un hombre (o un autóctono) para obtener los mismos salarios y eso hace que la mujer busque la certificación oficial de un diploma, como legitimización de un saber o capacidad, cosa que el hombre no necesariamente tiene que procurase porque su categoría masculina ya de por si funge como diploma social.
Es decir, está estudiando porque ella necesita más diplomas que él.
Esa es una razón. Otra es que para el hombre, educado en la insumisión típica de alquien que pertenece a una categoría dominante, es menos diestro en respetar las reglas propias de un régimen de estudios, como es la obediencia a las instrucciones del profesor. Por esa misma razón, a la mujer, tradicionalmente educada para la docilidad, le va mejor en las aulas universitarias. Es necesario aclarar que los comportamientos dóciles femeninos dependerán no sólo del hecho de ser mujer, sino también de la clase social. Una mujer de clase alta es desde su prima infancia servida. Una mujer de clase baja creció sirviendo. Eso determina muchas situaciones.
¿Cuál es la diferencia, hablando de diplomas?
Lamentablemente la promoción laboral de las mujeres sigue siendo subvaluada por el mercado de trabajo, asignándoles tareas "femeninas". La división sexual del trabajo es un bunker de la dominación masculina. Fíjese la obsolencia, se buscan secretarias porque las mujeres son más "discretas", y no se cansan de "obedecer". Pero para la toma de decisiones, se prefiere la masculindad como sinónimo de emprendeurismo, coraje y racionalidad.
Estamos entonces presenciando una evolución de la mujer dominicana: de estar sometida, a ser quien más se prepare intelectualmente.
En realidad el hombre siempre ha sido menos fuerte de lo que aparenta y la mujer mucho más preparada que lo que se proyecta. Uno de los fundadores de la sociología, Emile Durkheim había econtrado hace ya un siglo como los hombres tienen menos destrezas para lidiar con situaciones difíciles y de qué forma los "fracasos" en la vida son más difíciles de ser sobrevividos cuando se es hombre, porque la sociedad espera que seas fuerte. Sin dudas, las cosas van cambiando, pero muy lejos del ritmo deseado.
Y cómo explicamos ante estos cambios la situación actual de violencia en contra de las mujeres, si cada vez más son ellas proveedoras iguales o superiores a su pareja. ¿Cómo cambia una sociedad ante esto?
Finalmente... ¿qué es el machismo? si no es una reacción de una categoría superior simbólicamente, (en este caso el hombre) que no admite cuestionamientos de ningún tipo de una categoría "inferior". Cuando un hombre siente que por alguna razón la mujer no le responde como él espera, asume una actitud hostil ante esa situación. Ahí radican los gérmenes de los feminicidios.
Por qué dice que la Modernidad es femenina. En el terreno laboral se ven diferencias fuertes entre hombres y mujeres. Por ejemplo, en su forma de entender el poder y el éxito.
A mediados del siglo XIX, Baudelaire , el poeta francés, definió la modernidad como esa trascendencia que se conquista cuano se observa diferentemente y con inteligencia el mundo que te rodea. Ante el gobierno de lo masculino, pocas cosas podemos esperar si no es agresividad, tosquedad y pensar egoistamente la vida. La modernidad de hoy pasa necesariamente por observar la realidad bajo una perspectiva femenina. Hace unos años, una psicóloga estadounidense llevó a cabo una de las investigaciones que mejor pueden ilustrar mi propósito. En una encuesta en la que se le preguntaba a los encuestados si estarían dispuestos a robar comida para darle de comer a un hijo hambriento, la inmensa mayoría de hombres respondieron negativamente, mientras que las mujeres no vacilaron en declararse a favor de la acción darle de comer a su vástago. No creo que sea dfícil encontrar de qué lado está la razón moral, es decir la inteligencia humana.
Juan Miguel Pérez es sociólogo y educador. Egresado del Instituto de Estudios Políticos de París, de la Escuela Normal superior de Francia y de la universidad de Columbia.
Diario Libre
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