Dominicano que estuvo nueve días presos por error demandará justicia de Nueva York

NUEVA YORK.- El sistema judicial estadounidense suele equivocarse frecuentemente, especialmente cuando se trata de nombres y apellidos iguales, aunque entre estos no haya ninguna relación.
Uno de esos más recientes equívocos, afectó con nueve días de cárcel por error al dominicano Luis Martínez, que según reseña en su edición el matutino local Daily News, fue confundido con un puertorriqueño, pero de características fisonómicas distintas. El boricua está siendo buscado desde 1980 por el robo de un vehículo y en 1987, volvió a cometer otro hurto armado de un cuchillo.
La búsqueda policial, tropezó con el criollo que para esas fechas, ni siquiera soñaba con llegar a los Estados Unidos.
Martínez, el quisqueyano, fue arrestado, procesado en un cuartel y la fiscalía de El Bronx y aunque repitió hasta la saciedad que él, no era la persona a quien buscaban las autoridades, lo confinaron durante nueve días tras las rejas.
Ayer y después de una segunda verificación, Martínez salió de la corte criminal de El Bronx, con los ojos llorosos y reclamando justicia en su caso.
"La cárcel no es un lugar nada bueno", dijo, agregando que durante su estadía en las ergástulas, no pudo dormir ni una sola noche y lloraba todos los días.
Era, obviamente, el transparente manantial de la inocencia lo que producía sus lágrimas.
Mientras el dominicano es de piel oscura y tiene 42 años de edad, el Martínez puertorriqueño es de color claro y cuenta con 44 años de edad.
Las autoridades no han podido dar una explicación acerca de la confusión entre los dos hispanos que mancilló la libertad, la honradez y el buen nombre del inocente, mientras el presunto criminal sigue en las calles, prófugo desde hace dos décadas.
La fiscalía, ni la policía del condado, tampoco han explicado detalles de los robos cometidos por el borinqueño. El dominicano, mecánico de camiones y que trabaja en Queens, calificó de "terrible" la odisea que vivió tras los barrotes.
"La comida de la cárcel no es buena y desde que me metieron allí, me enfermé con fiebre", relató el criollo. "La cárcel no es un buen lugar", agregó.
Lo primero que hizo, tras emerger de la corte fue dirigirse a su casa, darse un baño y llamar a sus familiares más cercanos.
Fue arrestado por una fracción de tránsito el pasado 15 de abril, pero al ver su nombre, sin antes verificar las informaciones pertinentes en la base de datos del Departamento de Policía y la fiscalía, los oficiales que lo apresaron lo "amarraron" y creyeron que se trataba del boricua.
El prófugo tiene lo que en el sistema jurídico estadounidense, se denomina "garante", una figura que se aplica cuando alguien es arrestado y se le libera a condición de que regrese en una fecha fijada por la corte o a una persona que se le multa y tiene que presentarse en los tribunales, pero no lo hace.
Entonces, al cabo de un tiempo, se le declara fugitivo y comienza la búsqueda.
Los abogados del dominicano William Rita y Gene Antón, anunciaron una demanda millonaria contra las autoridades por prisión equivocada. Al momento de ser arrestado, el mecánico criollo tenía la licencia de conducir suspendida.
"Nuestro cliente jamás pudo haber cometido esos crímenes, porque no estaba en Estados Unidos en esos años", dijo el abogado Rita, aunque se especificó en qué fecha Martínez, llegó a Nueva York procedente de la República Dominicana.
"Haremos todo lo necesario por él, ya que el sistema le falló y debe pagar por eso", agregó el abogado Antón.
Rita agregó que desafortunadamente su cliente tuvo que permanecer todo ese tiempo en la cárcel por un error de la justicia. Los datos de las actas de nacimiento son diferentes y ellos (policía y fiscalía), no buscaron correctamente a quien tenían que arrestar".
El caso, fue clarificado por ambos abogados la semana pasada en la corte, pero no fue sino hasta ayer que Martínez salió en libertad.
El juez criminal Raymond Bruce, ordenó que se tomaran nuevamente las huellas dactilares al dominicano y admitió que se trató de un "error de identidad".
Rita concluyó diciendo que el sistema judicial debe ser muy cuidadoso al momento de enviar a alguien tras los barrotes, para evitar destruir sicológicamente a las personas.
Uno de esos más recientes equívocos, afectó con nueve días de cárcel por error al dominicano Luis Martínez, que según reseña en su edición el matutino local Daily News, fue confundido con un puertorriqueño, pero de características fisonómicas distintas. El boricua está siendo buscado desde 1980 por el robo de un vehículo y en 1987, volvió a cometer otro hurto armado de un cuchillo.
La búsqueda policial, tropezó con el criollo que para esas fechas, ni siquiera soñaba con llegar a los Estados Unidos.
Martínez, el quisqueyano, fue arrestado, procesado en un cuartel y la fiscalía de El Bronx y aunque repitió hasta la saciedad que él, no era la persona a quien buscaban las autoridades, lo confinaron durante nueve días tras las rejas.
Ayer y después de una segunda verificación, Martínez salió de la corte criminal de El Bronx, con los ojos llorosos y reclamando justicia en su caso.
"La cárcel no es un lugar nada bueno", dijo, agregando que durante su estadía en las ergástulas, no pudo dormir ni una sola noche y lloraba todos los días.
Era, obviamente, el transparente manantial de la inocencia lo que producía sus lágrimas.
Mientras el dominicano es de piel oscura y tiene 42 años de edad, el Martínez puertorriqueño es de color claro y cuenta con 44 años de edad.
Las autoridades no han podido dar una explicación acerca de la confusión entre los dos hispanos que mancilló la libertad, la honradez y el buen nombre del inocente, mientras el presunto criminal sigue en las calles, prófugo desde hace dos décadas.
La fiscalía, ni la policía del condado, tampoco han explicado detalles de los robos cometidos por el borinqueño. El dominicano, mecánico de camiones y que trabaja en Queens, calificó de "terrible" la odisea que vivió tras los barrotes.
"La comida de la cárcel no es buena y desde que me metieron allí, me enfermé con fiebre", relató el criollo. "La cárcel no es un buen lugar", agregó.
Lo primero que hizo, tras emerger de la corte fue dirigirse a su casa, darse un baño y llamar a sus familiares más cercanos.
Fue arrestado por una fracción de tránsito el pasado 15 de abril, pero al ver su nombre, sin antes verificar las informaciones pertinentes en la base de datos del Departamento de Policía y la fiscalía, los oficiales que lo apresaron lo "amarraron" y creyeron que se trataba del boricua.
El prófugo tiene lo que en el sistema jurídico estadounidense, se denomina "garante", una figura que se aplica cuando alguien es arrestado y se le libera a condición de que regrese en una fecha fijada por la corte o a una persona que se le multa y tiene que presentarse en los tribunales, pero no lo hace.
Entonces, al cabo de un tiempo, se le declara fugitivo y comienza la búsqueda.
Los abogados del dominicano William Rita y Gene Antón, anunciaron una demanda millonaria contra las autoridades por prisión equivocada. Al momento de ser arrestado, el mecánico criollo tenía la licencia de conducir suspendida.
"Nuestro cliente jamás pudo haber cometido esos crímenes, porque no estaba en Estados Unidos en esos años", dijo el abogado Rita, aunque se especificó en qué fecha Martínez, llegó a Nueva York procedente de la República Dominicana.
"Haremos todo lo necesario por él, ya que el sistema le falló y debe pagar por eso", agregó el abogado Antón.
Rita agregó que desafortunadamente su cliente tuvo que permanecer todo ese tiempo en la cárcel por un error de la justicia. Los datos de las actas de nacimiento son diferentes y ellos (policía y fiscalía), no buscaron correctamente a quien tenían que arrestar".
El caso, fue clarificado por ambos abogados la semana pasada en la corte, pero no fue sino hasta ayer que Martínez salió en libertad.
El juez criminal Raymond Bruce, ordenó que se tomaran nuevamente las huellas dactilares al dominicano y admitió que se trató de un "error de identidad".
Rita concluyó diciendo que el sistema judicial debe ser muy cuidadoso al momento de enviar a alguien tras los barrotes, para evitar destruir sicológicamente a las personas.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada