Dos españoles reclaman 2,3 millones de dólares al alegar edificio defectuoso

SANTO DOMINGO.- Dos empresarios españoles han demandado a un ingeniero dominicano y le reclaman 77 millones de pesos (2.300.000 dólares) al alegar defectos ocultos en la edificación de un complejo residencial en Bávaro que les han causado cuantiosas pérdidas.
El abogado Zacarías Payano, quien representa a los empresarios José Manuel Guiu y Mariano Franco y a la empresa demandante, Inversiones Canabav S.A., dijo a Efe que la construcción, llamada 'Residencial Carey' "es un verdadero desastre".
Añadió que el ingeniero demandado, Rafael de Jesús Vásquez Adrián "usó los peores materiales".
Vásquez no respondió a las llamadas efectuadas por Efe para conocer su versión de los hechos y su argumentación ante estas acusaciones.
La obra fue concluida el pasado año y debido a su estado varios propietarios han abandonado sus viviendas y han exigido "deshacer las compras", según una de las dos demandas presentadas contra el ingeniero ante la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional.
"Mis clientes contrataron con el ingeniero Vásquez y la compañía 'Construcción Management C. por A.' la construcción de varios edificios por la supuesta buena credencial" del ingeniero, dijo Payano.
Pero, según agregó, "cometieron el error de confiar en él" y ahora, la construcción, finalizada en 2006 aunque sin entregar de forma oficial debido a estos problemas, "presenta filtraciones, obstrucciones de tuberías, desprendimientos e inundaciones cuando llueve".
También se produjo "un calentamiento de cables eléctricos que provocó el incendio de un apartamento", señaló el abogado, quien agregó que Vásquez no ha contestado a los requerimientos de sus clientes ni a los intentos de mediación del Colegio Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (CODIA) para solucionar el problema.
Los empresarios han presentado una demanda en la que reclaman 300.000 dólares por el dinero gastado en las reparaciones efectuadas y otra en la que exigen un millón de dólares por lucro cesante y otro millón por daños y perjuicios.
A estas sumas hay que añadir los daños morales, imposibles de cuantificar, según el letrado, por la pérdida de prestigio ocasionada a Canabav S.A., ya que ahora "mucha gente dice que construimos una porquería y ya no van a hacer negocio con nosotros".
El abogado Zacarías Payano, quien representa a los empresarios José Manuel Guiu y Mariano Franco y a la empresa demandante, Inversiones Canabav S.A., dijo a Efe que la construcción, llamada 'Residencial Carey' "es un verdadero desastre".
Añadió que el ingeniero demandado, Rafael de Jesús Vásquez Adrián "usó los peores materiales".
Vásquez no respondió a las llamadas efectuadas por Efe para conocer su versión de los hechos y su argumentación ante estas acusaciones.
La obra fue concluida el pasado año y debido a su estado varios propietarios han abandonado sus viviendas y han exigido "deshacer las compras", según una de las dos demandas presentadas contra el ingeniero ante la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional.
"Mis clientes contrataron con el ingeniero Vásquez y la compañía 'Construcción Management C. por A.' la construcción de varios edificios por la supuesta buena credencial" del ingeniero, dijo Payano.
Pero, según agregó, "cometieron el error de confiar en él" y ahora, la construcción, finalizada en 2006 aunque sin entregar de forma oficial debido a estos problemas, "presenta filtraciones, obstrucciones de tuberías, desprendimientos e inundaciones cuando llueve".
También se produjo "un calentamiento de cables eléctricos que provocó el incendio de un apartamento", señaló el abogado, quien agregó que Vásquez no ha contestado a los requerimientos de sus clientes ni a los intentos de mediación del Colegio Dominicano de Ingenieros y Agrimensores (CODIA) para solucionar el problema.
Los empresarios han presentado una demanda en la que reclaman 300.000 dólares por el dinero gastado en las reparaciones efectuadas y otra en la que exigen un millón de dólares por lucro cesante y otro millón por daños y perjuicios.
A estas sumas hay que añadir los daños morales, imposibles de cuantificar, según el letrado, por la pérdida de prestigio ocasionada a Canabav S.A., ya que ahora "mucha gente dice que construimos una porquería y ya no van a hacer negocio con nosotros".
Diario Libre
Diario Libre