Edgar Degas era un perfeccionista compulsivo
Edgar Degas, cuyas pinturas de bailarinas lo hicieron famoso después de su muerte en 1917, era un perfeccionista que continuamente modificaba sus trabajos, incluso después de que los hubiera vendido. No sólo corregía las pinturas en su estudio, en algunos casos durante varias décadas, sino que frecuentemente atosigaba a sus amigos para que le devolvieran las pinturas que les había vendido para añadirles retoques.
Ahora la National Gallery británica ha montado una exposición para dejar constancia de la gran técnica del impresionista francés.
Se han reunido algunos de los trabajos más evocadores de Degas y se han colgado junto a estudios que hizo para ellos y rayos-X que muestran cómo adornaba las composiciones.
"Durante el tiempo que un trabajo permanecía en su estudio no se consideraba terminado," dijo a Reuters el subdirector del museo, Christopher Riopelle.
"Se convirtió en el azote de sus amigos. Iría a cenar, vería el trabajo, declararía que no estaba completamente satisfecho y pediría que se lo devolvieran para retocarlo," agregó.
A veces el trabajo no sería devuelto durante años, así que al final sus frustrados amigos recurrieron al recurso de encadenar los trabajos a las pareces para impedir que se los llevara.
Hijo de un acaudalado banquero, Degas era tan posesivo con sus obras que su estudio se cerró al mundo exterior.
Aunque era casi desconocido para el público cuando murió a los 83 años, Degas se había convertido entonces en una importante figura entre sus compañeros artistas.
"Entre los artistas, hacia el final de su vida, era quizás el pintor más famoso del mundo. Su innovación y experimentación inspiró a los otros a seguirle," dijo Riopelle.
Dominando la muestra se encuentran dos trabajos: "Jóvenes espartanos ejercitándose" y "Miss La La en el Circo Fernando," cedidos por el Museo Getty de Los Angeles.
La exposición podrá visitarse hasta el 30 de enero.
Ahora la National Gallery británica ha montado una exposición para dejar constancia de la gran técnica del impresionista francés.
Se han reunido algunos de los trabajos más evocadores de Degas y se han colgado junto a estudios que hizo para ellos y rayos-X que muestran cómo adornaba las composiciones.
"Durante el tiempo que un trabajo permanecía en su estudio no se consideraba terminado," dijo a Reuters el subdirector del museo, Christopher Riopelle.
"Se convirtió en el azote de sus amigos. Iría a cenar, vería el trabajo, declararía que no estaba completamente satisfecho y pediría que se lo devolvieran para retocarlo," agregó.
A veces el trabajo no sería devuelto durante años, así que al final sus frustrados amigos recurrieron al recurso de encadenar los trabajos a las pareces para impedir que se los llevara.
Hijo de un acaudalado banquero, Degas era tan posesivo con sus obras que su estudio se cerró al mundo exterior.
Aunque era casi desconocido para el público cuando murió a los 83 años, Degas se había convertido entonces en una importante figura entre sus compañeros artistas.
"Entre los artistas, hacia el final de su vida, era quizás el pintor más famoso del mundo. Su innovación y experimentación inspiró a los otros a seguirle," dijo Riopelle.
Dominando la muestra se encuentran dos trabajos: "Jóvenes espartanos ejercitándose" y "Miss La La en el Circo Fernando," cedidos por el Museo Getty de Los Angeles.
La exposición podrá visitarse hasta el 30 de enero.