Entre filtraciones y traslados forzados: así se estudia en las extensiones de la UASD
La expansión de la universidad estatal busca acercar la educación superior a las provincias, pero enfrenta críticas por la falta de recursos y asignaturas

Desde su primer período de gobierno, el presidente Luis Abinader incluyó dentro de sus prioridades la expansión territorial de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). "Nos propusimos que una extensión de la UASD no esté a más de 40 kilómetros de la gente", expresó el mandatario en una de sus inauguraciones.
En ese entonces, Abinader anunció la construcción de más recintos, algunos por su iniciativa y otros ideados por gestiones anteriores para regiones que, en su mayoría, registran rezagos históricos en indicadores sociales y económicos.
Sin embargo, la UASD de las provincias presenta edificaciones deterioradas y mala conexión a internet. Por igual, cuenta con maestros sobrecargados, junto a una oferta académica limitada y sobrepoblación en carreras como Educación.
Nuevas obras
Para octubre del 2025, el mandatario inauguró, a través del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones (Mived), el Centro Universitario Regional UASD-Cotuí, construido con una inversión superior a los 1,227 millones de pesos.
En el edificio de 29 aulas y cinco salones de posgrado, se impartirá Psicología Clínica, Lenguas Modernas, el ciclo básico completo, y una maestría en Lingüística Aplicada al Idioma Inglés.
Unos meses antes también abrió un subcentro en Constanza.
Además se anunció la construcción del campus de Santo Domingo Este (1,615 millones de pesos) —proyectado como la segunda extensión más grande del país. Abinader aseguró que estará listo en el tercer trimestre de 2026. La obra, para 4,390 alumnos, se levanta cerca de la Ciudad Juan Bosch.
A la par, el Estado informó sobre centros en Neiba (783 millones de pesos) y Santiago Rodríguez (684 millones de pesos).
- Para el año fiscal 2025, el presupuesto asignado por el Mived al proyecto de expansión de la universidad estatal ascendió a 102,416,173 pesos.
Franklin García, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, afirma que el Mescyt busca garantizar que la juventud se forme en sus propias localidades, sin tener que migrar a los centros urbanos.
Según el funcionario, el Gobierno busca una expansión con calidad.
"Las decisiones sobre extensiones se basan en estudios técnicos, demanda educativa y planificación territorial, no en coyunturas políticas", indica el catedrático.
Limitaciones
Jennifer Cuevas estudia en Barahona. Reside en Tamayo, a unos 45 minutos del campus.
Sin embargo, de no existir esta extensión viajaría hasta San Juan o Neiba. El semestre pasado tenía tres materias. Una en San Juan, una en Santo Domingo y otra en Barahona. "Tenía que viajar lunes, martes y miércoles. Los tres días consecutivos".
En Barahona, estudiantes denuncian limitaciones en recursos, internet e infraestructura. En ocasiones no hay agua y se producen apagones debido a problemas con el tendido eléctrico. Aunque reconocen el compromiso del cuerpo docente, consideran que la falta de inversión afecta la calidad educativa.
- Entre sus demandas figura fortalecer las carreras de salud, ciencias y tecnología, así como la incorporación de más asignaturas prácticas, programas de investigación y formación técnica.
Cuevas advierte, además, sobre una desconexión con la sede central.
"Muchas decisiones, actividades académicas y oportunidades se concentran en Santo Domingo, y las extensiones quedan en segundo plano", afirma. "Las aulas necesitan mantenimiento y los laboratorios más equipos. La biblioteca se encuentra deteriorada". Añade que el auditorio requiere reparaciones y los baños están en estado de emergencia.
La universitaria refiere que el traslado de los profesores desde otras ciudades afecta la continuidad académica. Por ello, propone la contratación de maestros de la provincia. "Aquí hay muchos docentes preparados que solo están a la espera de un concurso", subraya.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://resources.diariolibre.com/images/2026/01/05/uasd-bani-7d6b98ca.jpg)
En Peravia, alumnos como Aderlin Arias —residente en Matanzas y matriculado en Baní— califican su experiencia como positiva. Aun así indica que algunos profesores mantienen actitudes poco racionales y que ciertas aulas carecen de condiciones adecuadas frente al calor. Sugiere incorporar asignaturas de la sede central.
- Pese a la modernidad del centro de Baní, se registran denuncias por la falta de profesores, lo que les obliga a inscribirse en Santo Domingo para poder cursar materias.
En Santiago, describen un panorama de deterioro, con paredes agrietadas, filtraciones, deficiencias en la limpieza de los edificios y baños, así como equipos obsoletos. Jennifer Hernández alerta sobre condiciones de riesgo: tanto en el edificio Ercilia Pepín como en la instalación de La Barranquita.
Por otra parte, Nanyelly Fernández reclama que habiliten todas las asignaturas de las carreras ofertadas. Propone, además, la incorporación de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas, así como Educación en nivel básico (mención Ciencias de la Naturaleza). En Comunicación Social sugiere incluir asignaturas como Comunicación y Sociedad y Metodología de las Ciencias Sociales.
Fernández también cuestiona la reducción de horas de docencia.
Desde otra perspectiva, Denny Santos considera que los docentes de los pueblos muestran más compromiso que los de Santo Domingo. "Las materias virtuales que di con los de la sede han sido enseñanzas muy básicas, al contrario de las del recinto", afirma.
Finalmente, Anthony Marte pide contratar más maestros, debido a que algunos docentes imparten más de cinco secciones simultáneamente. También cuestiona los criterios de contratación. "Percibo mediocridad en la docencia, ya que hay profesores que se dedican más a las campañas políticas externas y en su mayoría pertenecen al oficialismo".
Uno de los maestros de Barahona quien pidió quedar como anónimo, cree que la carga académica es excesiva: "Con las dificultades económicas casi nadie aspira a tener una carga menor, todo lo contrario, quiere el máximo, que son 40 créditos".
- En su caso, llegó a tener clases de lunes a viernes: de 9 a.m a 9 p.m.
"Tengo estudiantes que no saben usar la plataforma virtual", refiere el profesor. "El internet es débil. En especial, con los alumnos de Jimaní".
Aunque el gobierno donó autobuses para el traslado, los alumnos pagan por el servicio. "Ese transporte debiera ser gratuito y que el Estado asuma el costo", comenta.
Igualmente, alerta sobre una considerable tasa de deserción. Por ejemplo, en Azua, en una de sus materias se inscribieron 69 estudiantes, pero terminaron 40. Algunos nunca asisten y otros se retiran en el trayecto.
Durante la semana, al recinto de 72 aulas acuden pocos universitarios. "Pudieran crearse carreras técnicas para quienes no les interesa una licenciatura", aconseja el docente.
Las carreras
La propuesta varía según cada provincia. Por ejemplo, en Baní ofrecen las carreras de Psicología, Comunicación Social (mención Periodismo), Informática, Contabilidad, Administración de Empresas, Turismo y Hotelería, Educación (Inicial, Básica y Física, y mención Orientación Escolar), Enfermería y Agronomía (mención Suelo y Riego o Cultivo).
En tanto que en Montecristi, se imparten las licenciaturas como Enfermería, Administración, Contabilidad, Turismo y Hotelería, Derecho y Administración de Empresas.
Para Rosalía Sosa, vicerrectora de Extensión, especializar la oferta por regiones representa un reto. En ese sentido, subrayó que la UASD debe "acompañar a las políticas públicas en su desarrollo", como corresponde a una universidad financiada por el pueblo.
La maestra indicó que la institución se encuentra en un proceso de rediseño curricular. En ese marco, mencionó el impulso a carreras como Física, Matemáticas, Biología y Microbiología.
No obstante, aclaró que la apertura de carreras depende de condiciones específicas. Por ejemplo, Medicina solo se imparte en San Francisco y Santiago debido a los requerimientos de infraestructura y personal especializado.
Maribel Lorenzo, vicedecana de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, explica que antes de llevar nuevos programas, la universidad investiga el número de egresados de liceos, politécnicos y colegios.
Por otro lado, admite que en ocasiones ceden a la presión de la demanda estudiantil, incluso cuando no coincide con las prioridades productivas del país. "Ofrecemos becas para Agronomía y Veterinaria, sin embargo, los estudiantes no las solicitan", lamentó.
En algunos recintos existe una mayor diversidad de programas de Ciencias Económicas y Sociales.
En San Francisco de Macorís, por ejemplo, se imparten Administración, Contabilidad y Economía. En contraste, las carreras vinculadas al turismo se expanden en zonas con vocación turística: Barahona, Higüey, Hato Mayor, Nagua, María Trinidad Sánchez y Puerto Plata. De igual forma, Marketing se enseña en San Francisco, San Juan y Santiago.
El resto continúa en la sede central, mientras se evalúa su posible expansión.
En el caso de los subcentros, la oferta se restringe a la formación común y el ciclo básico, tras lo cual los estudiantes se mueven a otros lugares. A esto se suma la dificultad de contar con una plantilla docente permanente en cada provincia.
Graciela Peña dirige el centro de la UASD en Bonao dónde enseñan a unos 4,000 estudiantes. Las ofertas virtuales tras la pandemia afectaron la asistencia, pero la universidad recluta activamente y ofrece iniciativas como una estancia de cuidado infantil y comidas gratuitas.
La directora destaca que esta gestión de la universidad "se enfocó en trabajar los circuitos". Por ejemplo, acorde a la cantidad de maestros y alumnos que requieran una carrera en regiones como Bonao, San Francisco, Santiago, Cotuí, La Vega o Nagua, se determina a qué centro le tocaría desarrollarse en la matriz de esa licenciatura.
Titulados
En diciembre de 2025, la UASD invistió a 2,868 graduandos en Barahona, San Juan, Baní, San Cristóbal y Neiba.
De 1,458 licenciados, Educación concentró la mayor cantidad con 922, seguida de Ciencias Económicas y Sociales (163), y Ciencias Jurídicas y Políticas (111). El restante 17.97 % se dividió entre: Salud, Ingeniería y Arquitectura, Humanidades, Artes, Agronomía y Veterinaria. En posgrado, Salud encabezó con 350, Educación (295) y Humanidades (275).
Para agosto, egresó un total de 1,577 nuevos profesionales de La Romana, San Pedro de Macorís, Hato Mayor e Higüey. Los 674 titulados de grado, se dividían entre Educación (214), Salud (131), Humanidades (103), Ciencias Económicas y Sociales (95), Ingeniería y Arquitectura (62), Ciencias Jurídicas y Políticas (30), Ciencias (13) y Artes (11).
Mientras que en junio, en la región Norte se invistieron 1,689 profesionales. De mayor a menor, 849 se graduaron en Educación y tan solo seis de Ciencias Agronómicas y Veterinarias.
La cantidad de extensiones, junto a la falta de personal bien preparado en cada provincia, es un problema complejo. Al menos así lo advierte Dinorah García, exrectora del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda.
Acorde a García, la educación superior necesita actualizar la currícula para enfocarse en la preparación tecnológica y técnica, combatiendo así la sobrepoblación en áreas como Contabilidad, Derecho y Psicología. Advierte que para muchos la carrera de Educación es un trampolín, pensado como premio para el que hace campaña electoral.
En 2025, la universidad adquirió terrenos para construir sedes en Dajabón y Sabana Grande de Boyá. Igualmente, se reinició la construcción de la extensión en Bayaguana (para finalizar a mediados de 2026).






















Indhira Suero Acosta