En una etapa en que hace falta calidad, ya Educación debía recibir 5% del PIB

A seis años de asignarse el 4 %, viceministro cuestiona que el presupuesto del Ministerio tenga partidas ajenas a la función educativa y sectores aún esperan por más calidad en la docencia

SANTO DOMINGO. El 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación preuniversitaria ya debió ser 5 % y en dos años 6 %, según las metas de la Ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) de la República Dominicana 2030. Para lograr esas escalas se necesita un panorama fiscal que no se ha alcanzado y el Gobierno no tiene fecha para estructurar el Pacto Fiscal pendiente que lo encamine.

Como el 4 % se mantiene, el viceministro de Planificación y Desarrollo, Víctor Sánchez, cuestiona por qué el presupuesto del Ministerio de Educación (Minerd) tiene partidas asignadas ajenas a la función educativa en una etapa en la que se esperan mejores resultados en la calidad de la enseñanza.

El 4 % del PIB para Educación ha significado una asignación de RD$601,439 millones para el Minerd entre 2013-2017 y más de la mitad se ha ejecutado en gastos de personal que solo el año pasado se llevaron el 63.58 % del presupuesto pagado.

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“El 4 por ciento no da”, afirma Sánchez, y cuestiona: “¿Qué hace la alimentación en el presupuesto de Educación?”. Al Diario Libre preguntarle dónde debería asignarse, responde: “En un programa social (...) pero no corresponde a la misión educación”. En desayuno escolar el Minerd gastó RD$50,907.5 millones en cinco años.

Otra partida que cuestiona es el pago de pensiones y jubilaciones, que significó un gasto de RD$27,314.2 millones entre 2013-2017. “En lo que madura el fondo de pensiones del Inabima (Instituto Nacional de Bienestar Magisterial), ¿quién asume el pago de las pensiones? El Ministerio de Educación”, observa.

En una etapa en que hace falta calidad, ya Educación debía recibir 5% del PIB
De la intención al hecho

El 7 de septiembre de 2011 los 10 candidatos que buscaban la Presidencia en las elecciones de 2012 firmaron un compromiso para asignar, a partir de 2013, el 4 % del PIB para la educación, y el incremento progresivo de ese porcentaje en los cuatro años de mandato. Esto lo exigían grupos que presionaban para que el Gobierno cumpliera con el mínimo de ley. Tras ganar los comicios, Danilo Medina comenzó a asignar lo prometido.

En la END también se consignó en las metas quinquenales que para 2013 debía cumplirse con 4 % del PIB como inversión para la educación; para 2015 aumentarlo a 5.0 %; en 2020 a 6.0 %; en 2025 a 6.5 % y en 2030 a 7.0 %.

Germania Montás, exsubdirectora de la Dirección General de Impuestos Internos, observa que esos porcentajes suponen una presión tributaria que en 2015 alcanzaría 16 % y 19 % en 2020, según la END, y no ha ocurrido. “En la actualidad la presión tributaria es de 14 por ciento, por tanto, no debería pensarse en el aumento de este porcentaje”, dice.

La especialista en temas fiscales además hace una observación: “Eso de que crezca un presupuesto permanentemente sin ningún tope ni excepciones ni requisitos, no me parece una buena idea. Y menos que dicho crecimiento se calcule a partir del crecimiento del PIB, que no se traduce necesariamente en mayores ingresos para el fisco”.

La Constitución establece que cuando una ley mande una obligación pecuniaria a cargo del Estado, esta misma ley identifique los recursos necesarios para su ejecución.

En una etapa en que hace falta calidad, ya Educación debía recibir 5% del PIB
Lo pendiente: calidad

Dos años después de que se comenzara a destinar el 4 %, el país participó por primera vez en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Dominicana quedó en quinto lugar con el puntaje más bajo, entre los 72 países evaluados en ciencia, lectura y matemáticas. En esta última obtuvo los peores puntajes.

También en 2015 el país obtuvo resultados por debajo de la media regional en el Tercer Estudio Regional Comparativo Explicativo (Terce) que evaluó lectura, escritura, matemáticas y ciencias naturales.

El viceministro Sánchez comenta que “en la prueba última diagnóstica (aplicada a niños de tercer grado sobre comprensión lectora y matemáticas) se evidenció que en el renglón aceptable apenas había un 12 por ciento que dominaba los indicadores de logros establecido en el currículum para ese grado”.

Al preguntarle al funcionario si desde 2013 a 2018 se pueden lograr cambios notables en la calidad de la educación, responde: “Cualquier proceso de reforma en un sistema educativo no es de corto plazo y el punto de partida nuestro era significativamente atrás”.

El Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) publicó en el presente año un estudio en el que evaluó a 1,219 docentes, directores, subdirectores y coordinadores docentes de 239 centros. Encontró un reducido nivel de comprensión lectora con un valor promedio de 9.98 puntos de 26 y una gran debilidad de los profesores en la organización y el trabajo con las oraciones.

Solo 65 % de los docentes reportó haber participado en cursos de actualización en alfabetización y 46 % en matemáticas.

Sánchez estima en 93,000 la cantidad de docentes en servicio y recuerda que una gran parte no fue formada en los años del 4 %. Desde que se comenzó a dar ese porcentaje del PIB a Educación, hasta 2017 el Minerd registró RD$75,948.8 millones en “gastos operativos del sistema, formación docente, apoyo pedagógico y otras transferencias”, para el 13.08 % de su presupuesto ejecutado.

En una etapa en que hace falta calidad, ya Educación debía recibir 5% del PIB

En los primeros cuatro años de asignación del 4 % el Ministerio enfocó el gasto en mejorar las condiciones básicas escolares. Es en la presente etapa que apuesta por la calidad educativa.

“¿Cuánto se debe esperar todavía para que toda esa inversión y todos esos insumos se traduzcan en mejoras de los aprendizajes de los estudiantes?”, cuestiona Darwin Caraballo, director ejecutivo de Acción Empresarial por la Educación (Educa). “Esa es la verdadera preocupación, porque claramente no es un problema de recursos, es un problema de cómo esto se está traduciendo en la mejora de los aprendizajes”.

No obstante, Caraballo observa que hay avances en los estudiantes que asisten a la jornada extendida, con mejores resultados en las Pruebas Nacionales y en las diagnósticas. “Las inversiones, que han sido importantes, están siendo colocadas fundamentalmente en aspectos colaterales del aprendizaje, y no dejan de ser importantes, pero todavía no llega el cambio en el factor más importante que es el educador”, dice.

“No se pueden prever en cinco años resultados extraordinarios -agrega-, pero no se puede seguir permitiendo que la República Dominicana, con el nivel de esfuerzo que está haciendo en su sociedad por pagar la educación, en algunos distritos, el nivel de insuficiencia de los maestros supere el 80 por ciento”.

Para Montás, cinco años son suficientes para que mejoren indicadores relacionados con infraestructura y acceso a la escuela, como así ha sido, sin embargo considera que lograr los objetivos del nivel y la calidad de la educación de los estudiantes requiere más tiempo y consistencia.

Desde 2013 el Minerd ha gastado más de RD$91,908 millones en construcciones. La meta es construir 28,000 aulas y rehabilitar 23,130, e impulsar así la jornada extendida. Al 17 de noviembre del año pasado iban 12,685 construidas y rehabilitadas 2,834, reporta Educación.

“El ritmo de las construcciones debería comenzar a disminuir y por tanto liberar recursos para otros fines, y a la vez el crecimiento del presupuesto debería ser más moderado”, dice Montás.

En su reciente informe “Mejor gasto para mejores vidas”, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que en la República Dominicana las escuelas podrían mejorar 28 % su productividad reorganizando sus insumos sin tener que aumentarlos.

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