Efectúan ceremonia de santería por salud de Castro

LA HABANA.- Un grupo de santeros cubanos hizo retumbar hoy los tambores en tributo de Obbatalá para rogar por la paz y la recuperación de Fidel Castro, alejado del poder por primera vez en cerca de 50 años a causa de una intervención quirúrgica.
Al ritmo del toque de los tambores, los santeros reunidos en el modestísimo patio de una casa en la popular barriada de la Habana Vieja, invocaron a los 24 orishas del panteón yoruba, durante una ceremonia que duró casi seis horas.
"Estamos rogando y haciendo una consulta al oráculo, en la que esperamos que Obbatalá nos diga qué ofrendas necesita para que ponga su manto y no ocurra nada", explicó a Efe el babalawo (sacerdote) y líder de la casa de santería Ifá Iranlowo, Víctor Betancourt, quien organizó la ceremonia.
"Siempre y cuando haya un peligro para Cuba vamos a seguir haciendo estas ceremonias", señaló.
Los rituales incluyen el sacrificio de animales como cabras, palomas, y otras aves de corral, para ofrendar a los santos.
Betancourt recordó que, al igual que ocurre en caso de amenaza de fenómenos naturales, como los huracanes que con frecuencia acechan y azotan a la isla, "hay gente durmiendo que no sabe que hay un grupo de personas rogando para que no ocurra una catástrofe".
"Ahora lo estamos haciendo por la salud el comandante (Fidel Castro)", indicó.
Castro, que el 13 de agosto cumplirá 80 años, cedió hace una semana sus cargos de presidente del Consejo de Estado, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y primer secretario del Partido Comunista, a su hermano Raúl, de 75, quien se ha desempeñado hasta ahora como segundo hombre en la jerarquía cubana.
Los sacerdotes comenzaron la ceremonia con la tirada de un coco troceado, remojado con aguardiente, y después bailaron, cantaron y elevaron sus plegarias para conseguir el favor de las divinidades al ritmo de cuatro tambores.
A la ceremonia concurrieron también los líderes de otras casas o familias que, según Betancourt, "están realizando sus ceremonias para pedir porque se mantenga la normalidad en el país".
Las leyendas de la santería cubana cuentan que Obbatalá, el orisha de la pureza, sabio por excelencia, es el hijo de Olofi, el dios supremo, y está por encima de los demás santos del panteón yoruba.
A Obbatalá se le contenta con velas, coco, con todo lo blanco, y en sus atributos figuran el sol, la luna, los collares de cuentas blancas y los huevos de marfil. La lagartija es su mensajera.
En la santería, tal y como se practica en Cuba, esta deidad se sincretiza con el Espíritu Santo, con Jesús el Nazareno o la Virgen de las Mercedes, esta última su identificación más popular.
Entre los orishas invocados en esta ceremonia figuran Ochossi, el dios cazador, Yemayá, diosa de la maternidad y dueña del mar, Elegguá, dios de los caminos, Oshún, diosa del amor, y Oggún, dios de la guerra.
Las religiones afrocubanas son seguidas en Cuba por alrededor de un tercio de la población (11 millones de habitantes), y son las que tienen mayor arrastre popular desde hace algunos años.
Los santeros se reúnen el último día de cada año y dan a conocer en los primeros días del venidero lo que llaman la "Letra del Año", un resumen de los augurios para la próxima temporada con las recomendaciones para la población, mensajes y refranes de las deidades que regirán.
El pasado enero, los babalawos cubanos predijeron un año de amenazas de guerra, catástrofes naturales y enfermedades y realizaron sacrificios de animales para conjurar los malos augurios.
Al ritmo del toque de los tambores, los santeros reunidos en el modestísimo patio de una casa en la popular barriada de la Habana Vieja, invocaron a los 24 orishas del panteón yoruba, durante una ceremonia que duró casi seis horas.
"Estamos rogando y haciendo una consulta al oráculo, en la que esperamos que Obbatalá nos diga qué ofrendas necesita para que ponga su manto y no ocurra nada", explicó a Efe el babalawo (sacerdote) y líder de la casa de santería Ifá Iranlowo, Víctor Betancourt, quien organizó la ceremonia.
"Siempre y cuando haya un peligro para Cuba vamos a seguir haciendo estas ceremonias", señaló.
Los rituales incluyen el sacrificio de animales como cabras, palomas, y otras aves de corral, para ofrendar a los santos.
Betancourt recordó que, al igual que ocurre en caso de amenaza de fenómenos naturales, como los huracanes que con frecuencia acechan y azotan a la isla, "hay gente durmiendo que no sabe que hay un grupo de personas rogando para que no ocurra una catástrofe".
"Ahora lo estamos haciendo por la salud el comandante (Fidel Castro)", indicó.
Castro, que el 13 de agosto cumplirá 80 años, cedió hace una semana sus cargos de presidente del Consejo de Estado, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y primer secretario del Partido Comunista, a su hermano Raúl, de 75, quien se ha desempeñado hasta ahora como segundo hombre en la jerarquía cubana.
Los sacerdotes comenzaron la ceremonia con la tirada de un coco troceado, remojado con aguardiente, y después bailaron, cantaron y elevaron sus plegarias para conseguir el favor de las divinidades al ritmo de cuatro tambores.
A la ceremonia concurrieron también los líderes de otras casas o familias que, según Betancourt, "están realizando sus ceremonias para pedir porque se mantenga la normalidad en el país".
Las leyendas de la santería cubana cuentan que Obbatalá, el orisha de la pureza, sabio por excelencia, es el hijo de Olofi, el dios supremo, y está por encima de los demás santos del panteón yoruba.
A Obbatalá se le contenta con velas, coco, con todo lo blanco, y en sus atributos figuran el sol, la luna, los collares de cuentas blancas y los huevos de marfil. La lagartija es su mensajera.
En la santería, tal y como se practica en Cuba, esta deidad se sincretiza con el Espíritu Santo, con Jesús el Nazareno o la Virgen de las Mercedes, esta última su identificación más popular.
Entre los orishas invocados en esta ceremonia figuran Ochossi, el dios cazador, Yemayá, diosa de la maternidad y dueña del mar, Elegguá, dios de los caminos, Oshún, diosa del amor, y Oggún, dios de la guerra.
Las religiones afrocubanas son seguidas en Cuba por alrededor de un tercio de la población (11 millones de habitantes), y son las que tienen mayor arrastre popular desde hace algunos años.
Los santeros se reúnen el último día de cada año y dan a conocer en los primeros días del venidero lo que llaman la "Letra del Año", un resumen de los augurios para la próxima temporada con las recomendaciones para la población, mensajes y refranes de las deidades que regirán.
El pasado enero, los babalawos cubanos predijeron un año de amenazas de guerra, catástrofes naturales y enfermedades y realizaron sacrificios de animales para conjurar los malos augurios.
Diario Libre
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