Einstein no perdonó a los científicos alemanes cómplices de Hitler

Albert Einstein, padre de la Teoría de la Relatividad, de cuya formulación se cumplen 100 años, jamás perdonó a los científicos alemanes haber sido cómplices del régimen nazi de Adolf Hitler (1933-1945), afirmó en Berlín la historiadora israelí Shulamit Volkov.
"No es nada bueno trabajar para una élite científica que se postra ante los criminales e incluso simpatiza con sus crímenes", escribía Einstein al químico alemán Fritz Haber (1868-1934), ex director del Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, quien también tuvo que huir de Alemania tras el ascenso al poder del nazismo, dijo Volkov, profesora de historia moderna de la Universidad de Tel Aviv en una conferencia organizada por el Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias.
Haber, de origen judío al igual que Einstein, se había puesto a disposición del ejército prusiano durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y había promovido especialmente el empleo de gas mostaza en el frente de batalla, utilizado por vez primera en el ataque del 22 de abril de 1915 en Ypres (Bélgica), en el que murieron decenas de miles de soldados británicos y aliados.
La disertación, titulada 'Albert Einstein: alemán, judío, transponedor de fronteras' fue ofrecida en el marco de la exposición consagrada a este científico con motivo del centenario de la Teoría de la Relatividad, formulada por primera vez en 1905.
Einstein, nacido en Ulm (Alemania) en 1879 y formado en Alemania, Italia y Suiza, fue siempre una figura que guardó distancias de la sociedad alemana, aunque su lengua materna y su cultura eran alemanas.
Ese distanciamiento de todo lo que caracteriza a un alemán, por su disciplina y nacionalismo, le llevó a calificar a "los maestros de escuela alemanes de suboficiales y a los profesores de secundaria de tenientes del ejército prusiano", y se resistía a ser mencionado como alemán de origen judío cuando la opinión pública se referia a sus datos biográficos.
"No es nada bueno trabajar para una élite científica que se postra ante los criminales e incluso simpatiza con sus crímenes", escribía Einstein al químico alemán Fritz Haber (1868-1934), ex director del Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, quien también tuvo que huir de Alemania tras el ascenso al poder del nazismo, dijo Volkov, profesora de historia moderna de la Universidad de Tel Aviv en una conferencia organizada por el Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias.
Haber, de origen judío al igual que Einstein, se había puesto a disposición del ejército prusiano durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y había promovido especialmente el empleo de gas mostaza en el frente de batalla, utilizado por vez primera en el ataque del 22 de abril de 1915 en Ypres (Bélgica), en el que murieron decenas de miles de soldados británicos y aliados.
La disertación, titulada 'Albert Einstein: alemán, judío, transponedor de fronteras' fue ofrecida en el marco de la exposición consagrada a este científico con motivo del centenario de la Teoría de la Relatividad, formulada por primera vez en 1905.
Einstein, nacido en Ulm (Alemania) en 1879 y formado en Alemania, Italia y Suiza, fue siempre una figura que guardó distancias de la sociedad alemana, aunque su lengua materna y su cultura eran alemanas.
Ese distanciamiento de todo lo que caracteriza a un alemán, por su disciplina y nacionalismo, le llevó a calificar a "los maestros de escuela alemanes de suboficiales y a los profesores de secundaria de tenientes del ejército prusiano", y se resistía a ser mencionado como alemán de origen judío cuando la opinión pública se referia a sus datos biográficos.
Diario Libre
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