El coloso y lo que nunca se ha hecho

El Banco de Reservas confirmó esta semana, en reacción a un reportaje de este periódico, que vendería US$500 millones de su cartera a un banco internacional. La acción motivó ciertas confusiones que ameritan aclararse. Adelanto, eso sí, que este escribidor mantiene una única duda sobre la transacción que desnudaré al final.

Enrique Ramírez (no el de La Vega), nuevo administrador del banco, dijo que "se trata de una operación normal que realizan las entidades del sistema financiero", y que la medida "busca desconcentrar la cartera del sector público en el Banreservas y diversificarla."

Tanto como "normal" no es la operación, sobre todo por las magnitudes involucradas. Se trata de una autorización para vender hasta US$500 millones, asumimos que por etapas.

El monto a vender representaría 12% de una cartera total de US$4,160 millones del banco (incluyendo los "factoring" que, según sus propios auditores externos, no son más que préstamos mal contabilizados). Ahora bien, esos US$500 millones representan el 128% del patrimonio del banco.

Para que se tenga una idea de lo poco "normal" que es ese 128%, según la Ley Monetaria y Financiera, cuando un banco vende activos que representan el 30% de su patrimonio, requiere autorización especial de la propia Junta Monetaria, con la recomendación previa de la Superintendencia de Bancos.

Estemos claros: El monto y la transacción son relevantes, tanto, que apuesto serán objeto de estudio y comentario por las calificadoras de riesgo, inversionistas y auditores del banco próximamente. La última transacción que recuerdo de esta naturaleza y magnitud fue la venta de cartera del Republic Bank al BHD en el 2007.

(Por lo anterior, Enrique, súbele algo.)

¿Cuáles préstamos se están vendiendo? No lo sabemos. Sólo informan (gracias a declaraciones del Banco Central) que se trata de saldos en moneda extranjera. Especulo, dada la participación del Citi (que estoy seguro empaquetará estos préstamos y jugosamente los re-venderá a otros), que se trata de préstamos dados por Banreservas al Estado dominicano. Estos son préstamos de bajo riesgo, que bien pueden ser del interés de inversionistas extranjeros que ya participan en ese negocio por vía de los bonos soberanos globales.

La pregunta del siglo: ¿Por qué la venta?

No cabe la menor duda que una razón fundamental es, según admite Ramírez, del Banreservas, desconcentrar y diversificar su cartera de créditos. Como vemos en la gráfica, a julio 2013, el 54% de los préstamos del coloso público fueron a financiar las operaciones del Estado dominicano, como reiteradas veces hemos observado y criticado en esta columna.

De lograrse vender los US$500 millones, el banco lograría disminuir esa concentración de 54% a sólo 42%, un avance notable. Aún así, el 315% de su patrimonio seguiría prestado a su accionistas (el Estado), neto de los depósitos públicos que mantiene en el banco. Antes era 443%, por lo que sin duda se avanza, y en la dirección correcta.

¿Hay otras razones para la operación?

Pienso que sí. Banco Central nos adelantó una posible: que con la venta de esos activos entrarían líquidos al país US$500 millones que, en teoría, bien podrían ser inyectados al mercado cambiario, fortaleciendo la liquidez del banco en RD$, y aliviando el actual estrés o pánico cambiario de nuestras autoridades.

Indirectamente, esta venta valida el "consejo" del FMI que, dada la tendencia de la primera gráfica, tardíamente (aquí lo habíamos sugerido un año antes) sugirió "contener el financiamiento del sistema bancario al sector público."

En resumen: ¿la venta es buena o mala?

Si en efecto se trata de la venta de créditos del Estado dominicano, la operación es positiva, tanto para el banco como para el sistema bancario en general.

El derrotero por el que estaba encarrilado Banreservas bajo la administración anterior preocupaba, precisamente, por sobre dedicarse a la actividad de carácter estatal. Y que conste en acta: La opinión no es sólo mía, sino del mercado internacional de capitales.

Como mostramos en la tercera gráfica, durante la gestión anterior, a los bonos subordinados del Banreservas se les exigía un rendimiento, en promedio, hasta 113 puntos básicos (1.13%) superiores a los bonos soberanos dominicanos. Con la entrada del nuevo administrador, este "spread" o margen de riesgo se ha reducido a la mitad, o sólo 55 puntos básicos. Excelente, ¿verdad?

Condiciono tanta belleza y optimismo a la respuesta de una pregunta: ¿Qué destino se le dará a los recursos frescos que ahora entrarán al Banreservas? ¿Será para hacer lo mismo de siempre? ¿O lo que nunca se ha hecho? Entérese, aquí mismo, en pocos meses.

La misión apoya los avances logrados en la aplicación de supervisión basada en riesgo y aconseja contener el financiamiento del sistema bancario al sector público."

Misión técnica del Fondo Monetario Internacional

28 de junio de 2013 

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20130912 http://www.diariolibre.com

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