El ecoturismo, la gran apuesta para inversionistas en Jarabacoa
El clúster ecoturístico realizó el Primer Festival de Arte y MA

Jarabacoa. Mientras más se conoce este municipio vegano, más cierta se hace la frase: "Dios está en todas partes, pero duerme en Jarabacoa". Las aguas cristalinas que abren surcos desde sus saltos gigantescos, emanando desde el seno mismo de su montaña, su gente, su devenir histórico y la incalculable belleza de su paisaje, le tiene bien ganado el refrán. Atendiendo a la invitación del Cluster Ecoturístico de Jarabacoa, un grupo de comunicadores siguieron las huellas trazadas por hombres y mujeres que hacen posible la aplicación y desarrollo de políticas tendentes a la conservación del medio ambiente.
El mejor ejemplo de esta iniciativa lo impone la admirable comunidad de Los Calabazos. Allí, junto a las inquietas aguas del Río Yaque, una comunidad de 365 habitantes, bajo la prerrogativa del "Club de Madres Nueva Esperanza", edificó el Complejo Ecoturístico "Sonido del Yaque".
Aquí, la comunidad recibe a turistas criollos y extranjeros que pueden escoger, entre cinco cabañas con diez habitaciones, por el módico precio de 400 pesos. El complejo cuenta con un restaurante y un kiosco. Un emblema del lugar, lo constituye Esperanza Marte, una humilde mujer de montaña, que aún no ha aprendido a leer ni a escribir correctamente, pero que se yergue como su voz, para informar que en Los Calabazos, un lugar que no existe en los planos ni en los planes de las compañías de electricidad, tienen 24 horas de luz, con un generador que se alimenta de las aguas del Yaque, por una tarifa máxima de 100 pesos.
Los recursos obtenidos por este y otros conceptos son administrados por un comité de gerencia común, que los distribuye entre los miembros de la comunidad, en tanto reinvierten otra parte en los proyectos de desarrollo y un fondo rotativo para casos de emergencia. Actualmente la comunidad trabaja en la construcción de un biodigestor o planta de reciclaje de desechos y de aguas negras que contribuiría con la preservación del medio ambiente,y obtendrían el gas natural para uso doméstico. Asimismo, construye un estanque de peces para producción comercial y un criadero de aves, una escuela y un club. El atractivo principal es el Balneario del Río Yaque, adonde se llega por un sendero que conduce hacia uno de los puentes colgantes que atraviesan los ríos de Jarabacoa.
Pero Esperanza no es la única mujer con alma de Quijote. A unos pocos kilómetros, en la comunidad Los Marranitos, ha hecho tienda la española Engels Tello, quien en su propio terreno, construyó la escuela de Cerámica Anacaona, donde comparte sus estudios sobre piezas taínas.
Otros puntos de interés del ecoturismo sostenible es el Proyecto Ecoturístico "El Gran Salto", con sus instalaciones en la entrada al sendero del Salto de Jimenoa I, donde mujeres sensibilizadas sobre temas de medio ambiente guían a los visitantes y turistas que quieren presenciar la gran cascada.
El mejor ejemplo de esta iniciativa lo impone la admirable comunidad de Los Calabazos. Allí, junto a las inquietas aguas del Río Yaque, una comunidad de 365 habitantes, bajo la prerrogativa del "Club de Madres Nueva Esperanza", edificó el Complejo Ecoturístico "Sonido del Yaque".
Aquí, la comunidad recibe a turistas criollos y extranjeros que pueden escoger, entre cinco cabañas con diez habitaciones, por el módico precio de 400 pesos. El complejo cuenta con un restaurante y un kiosco. Un emblema del lugar, lo constituye Esperanza Marte, una humilde mujer de montaña, que aún no ha aprendido a leer ni a escribir correctamente, pero que se yergue como su voz, para informar que en Los Calabazos, un lugar que no existe en los planos ni en los planes de las compañías de electricidad, tienen 24 horas de luz, con un generador que se alimenta de las aguas del Yaque, por una tarifa máxima de 100 pesos.
Los recursos obtenidos por este y otros conceptos son administrados por un comité de gerencia común, que los distribuye entre los miembros de la comunidad, en tanto reinvierten otra parte en los proyectos de desarrollo y un fondo rotativo para casos de emergencia. Actualmente la comunidad trabaja en la construcción de un biodigestor o planta de reciclaje de desechos y de aguas negras que contribuiría con la preservación del medio ambiente,y obtendrían el gas natural para uso doméstico. Asimismo, construye un estanque de peces para producción comercial y un criadero de aves, una escuela y un club. El atractivo principal es el Balneario del Río Yaque, adonde se llega por un sendero que conduce hacia uno de los puentes colgantes que atraviesan los ríos de Jarabacoa.
Pero Esperanza no es la única mujer con alma de Quijote. A unos pocos kilómetros, en la comunidad Los Marranitos, ha hecho tienda la española Engels Tello, quien en su propio terreno, construyó la escuela de Cerámica Anacaona, donde comparte sus estudios sobre piezas taínas.
Otros puntos de interés del ecoturismo sostenible es el Proyecto Ecoturístico "El Gran Salto", con sus instalaciones en la entrada al sendero del Salto de Jimenoa I, donde mujeres sensibilizadas sobre temas de medio ambiente guían a los visitantes y turistas que quieren presenciar la gran cascada.
Diario Libre
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