El Indrhi estudia la factibilidad construir 12 presas por US$947.5 MM

SANTO DOMINGO. En la República Dominicana hay 35 presas. El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi) mantiene en estudio la factibilidad de construir 12 más que permitirían el riego de 77,378 hectáreas, que se sumarían a las 150,808 que ya se benefician.
Nueve de ellas, que estarían también destinadas a energía, tendrían una potencia instalada capaz de adicionar 80.38 mega watts a los 460.30 que ya generan las hidroeléctricas, que aportan el 15% de la demanda energética nacional.
La inversión en esos 12 sistemas se estima en US$947,500,000 y construir cada una se tardaría entre un año y medio y tres años. Vendrían a aprovechar la hidrografía nacional para suministrar o embalsar agua (prioridad número uno), con una capacidad de 989.9 millones de metros cúbicos. Las presas de embalse existentes almacenan 2,405.64 millones de metros cúbicos de agua aprovechada durante el periodo de sequía que abarca entre cuatro y seis meses en el año.
Sobre cuál sería la más prioritaria, el director del Indrhi, ingeniero Frank Rodríguez responde a DL: "Para nosotros, la presa de Ámina, en San José de las Matas, que es una presa de uso múltiple, es la solución del agua potable de Santiago; generaría energía, control de inundaciones, porque estaría sobre el río Camú, que es un afluente del Yuna, lo cual controlaría las inundaciones en el Bajo Yuna, y riego".
Esa hidroeléctrica está valorada en US$220 millones. Campesinos de Ámina han estado protestando en demanda de la construcción de la presa que ayudaría al regadío de sus cultivos.
Además de Ámina, se valoran presas en Chavón, La Romana; Mijo y Monte Mayor, en San Juan; Boba, en María Trinidad Sánchez; Alto Yuna, en Monseñor Nouel; La Gina, en Peravia, así como Yásica y Conao, en Puerto Plata.
También, Guayubín, en Santiago; Los Limones, en Hermanas Mirabal, y Joca, en Elías Piña.
Aunque construir una presa es una fuente de generación de empleos, conlleva, además, una inversión costosa, ya que en torno a ella se deben hacer carreteras, debido a su ubicación remota, tirar líneas eléctricas, construir centros médicos y un campamento para los trabajadores, entre otros detalles. "Eso te encarece los proyectos, porque necesitas de una infraestructura", dice el ingeniero Víctor Ventura.
Ventura, quien es el administrador de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid), señala que las regiones Este y Norte tienen ríos con vocación hidroeléctrica. "El turismo en esa zona (Este) se ha desarrollado a base de pozos tubulares… donde quiera que hay turismo demanda gran cantidad de alimentación y nosotros tenemos que llevar al Este los productos de otra zona", dice.
Presas en rehabilitación
De las 35 presas que tiene el país se rehabilitan las hidroeléctricas Jigüey (Nizao) y Sabana Yegua (Yaque del Sur). "Pero Sabana Yegua está funcionando, a pesar de que la estamos rehabilitando", explica Rodríguez. Jigüey está fuera de servicio desde el año 2007 tras sufrir los efectos de las tormentas Noel y Olga. Rehabilitarla cuesta aproximadamente US$19.5 millones.
RD tiene buen potencial hídrico
Solo la región hidrográfica del Yaque del Norte cuenta con 15 presas, Yuna-Camú tiene ocho, Ozama-Nizao cinco y el Yaque del Sur seis. La más vieja (Las Cayas) entró en operación en 1967, la más reciente (Pinalito) entró en el 2009.
Actualmente se construyen Palomino, en San Juan de la Maguana, a un costo de US$400 millones; el Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande y Rehabilitación y Complementación Sabana Yegua, en Barahona, por US$360 millones; Las Placetas, Manabao, Bejucal-Tavera, Artibonito, ampliación de Hatillo y Prim Brazo Derecho. Esta última, con Palomino, serán las próximas en entrar al sistema entre febrero y junio de 2012.
"Vamos a reiniciar la construcción de la presa de Guaigüi en La Vega", explica el director del Indrhi.
La desforestación, que provoca la sedimentación, es una amenaza para estas estructuras que se abastecen de las lluvias que alimentan los caudales de los ríos. No obstante, los embates de los fenómenos meteorológicos no las afectan -salvo a las comunidades ubicadas aguas abajo sin criterio-, según explica el administrador de Egehid. "Estamos acumulando el agua de las ondas tropicales y de mayo durante seis meses, generar un poco de electricidad con ella, y racionalizar luego en la temporada de sequía las aguas que embalsamos", dice Ventura.
Al aportar un 15% de la demanda energética, las hidroeléctricas son un soporte para la producción eléctrica nacional. Aunque su generación resulta barata, no son la solución al precario sistema energético del país pues aunque la República Dominicana es rica en acuíferos y altas montañas, los caudales no son tan potentes como para competir con la energía convencional a base de combustibles importados, y además el agua potable y el riego a la agricultura son más prioritarias.
El ingeniero Ventura resalta que cada kilo que genera una hidroeléctrica cuesta unos US$6.68. "Con cualquier otro combustible cuesta más de ahí, quizás el más barato sea carbón, pero cuesta mucho más que el agua", concluye.
Mariela Mejía
Mariela Mejía