El padre Regino diagnostica "Síndrome de Simulación" a Leonel
Denuncia abierta corrupción y tráfico humano en frontera Norte

NUEVA YORK._ El padre Regino Martínez, activista por más de tres décadas en la frontera Norte de la República Dominicana y Haití y actual director de la organización Solidaridad Fronteriza, diagnosticó que el presidente Leonel Fernández padece del "síndrome de la simulación", un mal que dice, afecta a todos los políticos dominicanos.
El sacerdote jesuita que también participó en la producción del documental "El Precio del Azúcar" que denuncia la situación esclavista a la que la familia Viccini mantiene sometidos a braceros haitianos y trabajadores dominicanos, advirtió que no le tiene miedo ni al gobierno de su país, ni a los propietarios del emporio azucarero, ni al régimen de Haití.
El cura, reconocido internacionalmente por su labor social y religiosa al lado de haitianos y dominicanos que sobreviven a duras penas en la franja fronteriza Norte, especialmente en las provincias de Monte Cristo y Dajabón, dijo también que ha sido víctima de amenazas y presiones por parte de presuntos "activistas" comunitarios de la región, que contribuyeron por paga a sacar al sacerdote europeo Christopher Hartley del país por sus denuncias contra la explotación de los trabajadores.
Martínez conversó con este reportero durante una visita de varios días que está haciendo en Nueva York invitado por la organización cultural "Camino y Acción" y que mañana viernes en la noche presentará junto al cura católico, una exhibición sobre las deportaciones masivas y violatorias de los derechos humanos de los haitianos que hace el gobierno de Fernández contra esos inmigrantes.
El evento está programado paras las 7:30 PM en la iglesia Santa Rosa de Lima en el Alto Manhattan.
"El tráfico de haitianos en la frontera es el mejor negocio, porque no se invierte nada y se saca mucho", dijo el padre Regino al denunciar que militares y funcionarios establecidos en esa parte fronteriza, se benefician económicamente de la situación con la abierta complicidad de altas instancias del gobierno.
Señaló que en los foros internacionales, el estado dice una cosa, pero en la práctica y en el país hace otra, por lo que a su juicio, el presidente Fernández, "sufre del síndrome político de la simulación".
Martínez explicó que en varias oportunidades, grupos pro gubernamentales y probablemente financiados por los emporios azucareros privados del país, han tratado de impedirle que se reúna con las comunidades afectadas e incluso que oficie misas en las iglesias de la zona.
"El derecho a la asociación y la libertad de cultos, siempre que en ellas no se conspire contra el gobierno, es un derecho establecido en la constitución dominicana", dijo Martínez.
Señaló que el problema fundamental es que los gobiernos, "principalmente el actual", pretenden encubrir la situación para complacer a grupos ultra nacionalistas que con una posición hipócrita usan a los haitianos en sus patios, pero en los medios de comunicación los quieren sacar del país.
Dijo que todo ello es parte del mismo negocio.
"La migración es un derecho. Según la ONU, hay más de 200 millones de ciudadanos en todo el mundo, movilizándose desde y hacia diferentes países del planeta. Es verdad que el gobierno tiene su derecho a repatriar a los inmigrantes indocumentados, pero hay una forma de hacerlo: respetando el derecho", añadió.
"La ley no puede mantenerse irrespetando los derechos de las personas", manifestó el sacerdote Jesuita.
Acerca de las críticas que se hacen en su contra cada vez que ofrece declaraciones a favor de los haitianos, dijo que no les importan, porque sabe que está haciendo lo que los gobiernos no hacen: "defender la legalidad".
Nuestra organización está presente desde hace 25 años en 25 países, defendiendo a las poblaciones más vulnerables. "Cuando uno sale de su casa a un país que no conoce, sin hablar el idioma y buscando trabajo, se encuentra con muchas situaciones difíciles".
Recordó que el presidente Fernández también fue un inmigrante en Nueva York, "pero ahora se pone a decir que la inmigración haitiana está balcanizando a la República Dominicana, pero quienes balcanizan realmente a los grupos humanos son las autoridades que les niegan todos los derechos".
El cura expresó que cuando Leonel estuvo viviendo en Estados Unidos se le negaron sus derechos de estudiar, de trabajar y de tener una vivienda.
"El sabe lo que pasa uno cuando está fuera de su casa, sabe que es un derecho y que tiene una obligación como gobierno ante esos seres humanos", expuso el cura.
Entonces, ¿porqué crear este ambiente de contradicciones, sacando trapos sucios y no reconociendo. Leonel sabe el derecho que les da la constitución a los niños nacidos en la República Dominicana, pero políticamente está ciego y no lo quiere reconocer por no ponerse en contra de un grupito de nacionalistas que lo que están es haciendo negarse a reconocer que la situación en la que están los haitianos es la que desacredita a la nación por no reconocerles sus derechos y especialmente a los niños".
El sacerdote precisó que "quien ha marcado su propio descrédito es el mismo gobierno".
A su juicio, las autoridades han jugado y retorcido la constitución. "Hasta la Suprema Corte de Justicia ha tomado decisiones políticas que desacreditan al país y tenemos tristemente que reconocer que la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos ha condenado y que los organismos extranjeros son los que tengan que reconocer los derechos de los nacidos en la República Dominicana".
Dijo que el país tiene mucha gente capacitada, "pero las mismas autoridades desacreditan al país y nos ponen a vivir como si estuviéramos en la jungla".
Afirmó que desde el estado, se promueve la violencia contra los inmigrantes haitianos, pero rehusó opinar si desde el oficialismo, también se financia esa violencia.
"Eso, no lo puedo decir, porque no tengo los pelos en las manos, pero sí hay una voluntad desde el poder de mantener nuestras relaciones dominico-haitianas en condiciones infra humanas, porque estamos manteniendo desvalores y si seguimos así, esa situación continuará por mucho tiempo".
Para el sacerdote, las relaciones de ambos países tienen que ir uno al lado del otro, "aunque cada uno en su casa".
Citó el ejemplo de la Unión Europea, diciendo que ahora los países del viejo continente son mucho más fuertes con un solo pasaporte, una moneda y un parlamento, entre otros poderes unificados.
"Pero algunos sectores dominicanos, ese enchinchamiento (sic) es mejor que el acoplamiento, el compartir, tenerlos en cuenta y trabajar juntos logrando un desarrollo sostenible", agregó el predicador.
Sobre la posición del Cardenal López Rodríguez en relación a la situación de los haitianos en el país, el jesuita dijo que "ha sido incoherente, pero nosotros los sacerdotes muchas veces caemos en debilidades y nos dejamos vencer por intereses que no son los genuinos propósitos para los que Cristo creó su iglesia" concluyó el director de Solidaridad Fronteriza.
El sacerdote jesuita que también participó en la producción del documental "El Precio del Azúcar" que denuncia la situación esclavista a la que la familia Viccini mantiene sometidos a braceros haitianos y trabajadores dominicanos, advirtió que no le tiene miedo ni al gobierno de su país, ni a los propietarios del emporio azucarero, ni al régimen de Haití.
El cura, reconocido internacionalmente por su labor social y religiosa al lado de haitianos y dominicanos que sobreviven a duras penas en la franja fronteriza Norte, especialmente en las provincias de Monte Cristo y Dajabón, dijo también que ha sido víctima de amenazas y presiones por parte de presuntos "activistas" comunitarios de la región, que contribuyeron por paga a sacar al sacerdote europeo Christopher Hartley del país por sus denuncias contra la explotación de los trabajadores.
Martínez conversó con este reportero durante una visita de varios días que está haciendo en Nueva York invitado por la organización cultural "Camino y Acción" y que mañana viernes en la noche presentará junto al cura católico, una exhibición sobre las deportaciones masivas y violatorias de los derechos humanos de los haitianos que hace el gobierno de Fernández contra esos inmigrantes.
El evento está programado paras las 7:30 PM en la iglesia Santa Rosa de Lima en el Alto Manhattan.
"El tráfico de haitianos en la frontera es el mejor negocio, porque no se invierte nada y se saca mucho", dijo el padre Regino al denunciar que militares y funcionarios establecidos en esa parte fronteriza, se benefician económicamente de la situación con la abierta complicidad de altas instancias del gobierno.
Señaló que en los foros internacionales, el estado dice una cosa, pero en la práctica y en el país hace otra, por lo que a su juicio, el presidente Fernández, "sufre del síndrome político de la simulación".
Martínez explicó que en varias oportunidades, grupos pro gubernamentales y probablemente financiados por los emporios azucareros privados del país, han tratado de impedirle que se reúna con las comunidades afectadas e incluso que oficie misas en las iglesias de la zona.
"El derecho a la asociación y la libertad de cultos, siempre que en ellas no se conspire contra el gobierno, es un derecho establecido en la constitución dominicana", dijo Martínez.
Señaló que el problema fundamental es que los gobiernos, "principalmente el actual", pretenden encubrir la situación para complacer a grupos ultra nacionalistas que con una posición hipócrita usan a los haitianos en sus patios, pero en los medios de comunicación los quieren sacar del país.
Dijo que todo ello es parte del mismo negocio.
"La migración es un derecho. Según la ONU, hay más de 200 millones de ciudadanos en todo el mundo, movilizándose desde y hacia diferentes países del planeta. Es verdad que el gobierno tiene su derecho a repatriar a los inmigrantes indocumentados, pero hay una forma de hacerlo: respetando el derecho", añadió.
"La ley no puede mantenerse irrespetando los derechos de las personas", manifestó el sacerdote Jesuita.
Acerca de las críticas que se hacen en su contra cada vez que ofrece declaraciones a favor de los haitianos, dijo que no les importan, porque sabe que está haciendo lo que los gobiernos no hacen: "defender la legalidad".
Nuestra organización está presente desde hace 25 años en 25 países, defendiendo a las poblaciones más vulnerables. "Cuando uno sale de su casa a un país que no conoce, sin hablar el idioma y buscando trabajo, se encuentra con muchas situaciones difíciles".
Recordó que el presidente Fernández también fue un inmigrante en Nueva York, "pero ahora se pone a decir que la inmigración haitiana está balcanizando a la República Dominicana, pero quienes balcanizan realmente a los grupos humanos son las autoridades que les niegan todos los derechos".
El cura expresó que cuando Leonel estuvo viviendo en Estados Unidos se le negaron sus derechos de estudiar, de trabajar y de tener una vivienda.
"El sabe lo que pasa uno cuando está fuera de su casa, sabe que es un derecho y que tiene una obligación como gobierno ante esos seres humanos", expuso el cura.
Entonces, ¿porqué crear este ambiente de contradicciones, sacando trapos sucios y no reconociendo. Leonel sabe el derecho que les da la constitución a los niños nacidos en la República Dominicana, pero políticamente está ciego y no lo quiere reconocer por no ponerse en contra de un grupito de nacionalistas que lo que están es haciendo negarse a reconocer que la situación en la que están los haitianos es la que desacredita a la nación por no reconocerles sus derechos y especialmente a los niños".
El sacerdote precisó que "quien ha marcado su propio descrédito es el mismo gobierno".
A su juicio, las autoridades han jugado y retorcido la constitución. "Hasta la Suprema Corte de Justicia ha tomado decisiones políticas que desacreditan al país y tenemos tristemente que reconocer que la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos ha condenado y que los organismos extranjeros son los que tengan que reconocer los derechos de los nacidos en la República Dominicana".
Dijo que el país tiene mucha gente capacitada, "pero las mismas autoridades desacreditan al país y nos ponen a vivir como si estuviéramos en la jungla".
Afirmó que desde el estado, se promueve la violencia contra los inmigrantes haitianos, pero rehusó opinar si desde el oficialismo, también se financia esa violencia.
"Eso, no lo puedo decir, porque no tengo los pelos en las manos, pero sí hay una voluntad desde el poder de mantener nuestras relaciones dominico-haitianas en condiciones infra humanas, porque estamos manteniendo desvalores y si seguimos así, esa situación continuará por mucho tiempo".
Para el sacerdote, las relaciones de ambos países tienen que ir uno al lado del otro, "aunque cada uno en su casa".
Citó el ejemplo de la Unión Europea, diciendo que ahora los países del viejo continente son mucho más fuertes con un solo pasaporte, una moneda y un parlamento, entre otros poderes unificados.
"Pero algunos sectores dominicanos, ese enchinchamiento (sic) es mejor que el acoplamiento, el compartir, tenerlos en cuenta y trabajar juntos logrando un desarrollo sostenible", agregó el predicador.
Sobre la posición del Cardenal López Rodríguez en relación a la situación de los haitianos en el país, el jesuita dijo que "ha sido incoherente, pero nosotros los sacerdotes muchas veces caemos en debilidades y nos dejamos vencer por intereses que no son los genuinos propósitos para los que Cristo creó su iglesia" concluyó el director de Solidaridad Fronteriza.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada