Entrenador hispano culpable de degollar novia

NUEVA YORK.- Paul Cortez, un joven hispano de 26 años de edad, fue hallado culpable ayer por un jurado de haber estrangulado a su novia Catherine Woods de 21 años y de la raza blanca en un crimen que estremeció toda la ciudad cometido el 27 de noviembre del año 2005.
El asesinato fue perpetrado en el apartamento que ambos compartían en Manhattan. El jurado, integrado por 12 personas, deliberó durante tres días, antes de arribar al veredicto contra el entrenador de Yoga latino.
El juicio de fondo duró dos semanas.
Woods, una bailarina stopples procedente de Ohio y que buscaba conseguir la fama en el área de los teatros de Broadway, pero terminó bailando en bares y clubes nocturnos.
Cortez, se enfrenta a una sentencia de 25 años a cadena perpetua, cuando se le imponga el castigo en una audiencia fechada para el 23 de marzo.
Fue acusado de asesinato en segundo grado. Al escuchar la implacable decisión del jurado, la madre del joven, presente en el juicio, estalló en un llanto desolador.
Cortez, no mostró ninguna emoción durante la lectura del veredicto por parte del presidente del jurado. Su abogada Dawn Florio dijo que apelará la sentencia por considerarla injusta.
La jurista, se basará en que la fiscalía no tenía derecho a presentar el diario de Cortez en el que éste describía los rechazos y desplantes que sufrió por parte de la malograda bailarina.
El diario, fue admitido como una de las pruebas por el juez de la causa. La abogada dijo que su defendido estuvo muy calmado después de escuchar el veredicto. "Más calmado que todos nosotros", agregó la defensora.
El fiscal Peter Casolano citó durante el cierre de argumentos la huella de sangre de un índice izquierdo que coincide con el ADN del acusado. "La huella ubica al señor Cortez dentro del apartamento cometiendo el crimen", sostuvo el fiscal de la causa.
Mostró al jurado la huella que fue encontrada sobre un pedazo de yeso que se había cortado de una de las paredes de la residencia.
También expuso los récords de las llamadas que Cortez había hecho a Catherine, a la que llamó repetidas veces el día del asesinato. Las llamadas se detuvieron a la hora aproximada en que la bailarina fue degollada.
Cortez, no volvió a llamarla, explicó el fiscal al jurado.
"El Cortez, sabía que la señorita Woods estaba muerta y no había nadie que contestara el teléfono", añadió el fiscal en sus argumentos de cierre.
Woods, había tomado clases de baile clásico y se mudó desde Ohio a Nueva York en busca de oportunidades artísticas. Pero para poder pagar sus cuentas, terminó bailando en un club nocturno de bailarinas exóticas.
Su padre, el señor John Woods es el director de la orquesta de la Universidad Estatal de Ohio. La barra de la defensa estuvo representada por la abogada hispana Laura Miranda, quien dijo al final del juicio, que fue muy difícil tratar de desacreditar la evidencia que incriminaba a Cortez, cuando la huella de su sangre estaba ahí.
"Es posible que el señor Cortez hubiese tocado la pared con la mano ensuciada de sangre de menstruación de Catherine", explicó la jurista.
Aunque la abogada también involucró a otros sospechoso –David Huaghn- un ex enamorado de Woods residente de Columbus, Ohio y que estaba conviviendo con la víctima en el momento de su muerte, el único acusado fue Cortez.
Dijo que Huaghn estaba celoso de que Catherine sostuviera una relación amorosa con Cortez y otros hombres.
Pero durante la causa, la abogada no pudo presentar pruebas de que Woods estuviera sosteniendo relaciones con otros sujetos que no fuera Cortez.
El asesinato fue perpetrado en el apartamento que ambos compartían en Manhattan. El jurado, integrado por 12 personas, deliberó durante tres días, antes de arribar al veredicto contra el entrenador de Yoga latino.
El juicio de fondo duró dos semanas.
Woods, una bailarina stopples procedente de Ohio y que buscaba conseguir la fama en el área de los teatros de Broadway, pero terminó bailando en bares y clubes nocturnos.
Cortez, se enfrenta a una sentencia de 25 años a cadena perpetua, cuando se le imponga el castigo en una audiencia fechada para el 23 de marzo.
Fue acusado de asesinato en segundo grado. Al escuchar la implacable decisión del jurado, la madre del joven, presente en el juicio, estalló en un llanto desolador.
Cortez, no mostró ninguna emoción durante la lectura del veredicto por parte del presidente del jurado. Su abogada Dawn Florio dijo que apelará la sentencia por considerarla injusta.
La jurista, se basará en que la fiscalía no tenía derecho a presentar el diario de Cortez en el que éste describía los rechazos y desplantes que sufrió por parte de la malograda bailarina.
El diario, fue admitido como una de las pruebas por el juez de la causa. La abogada dijo que su defendido estuvo muy calmado después de escuchar el veredicto. "Más calmado que todos nosotros", agregó la defensora.
El fiscal Peter Casolano citó durante el cierre de argumentos la huella de sangre de un índice izquierdo que coincide con el ADN del acusado. "La huella ubica al señor Cortez dentro del apartamento cometiendo el crimen", sostuvo el fiscal de la causa.
Mostró al jurado la huella que fue encontrada sobre un pedazo de yeso que se había cortado de una de las paredes de la residencia.
También expuso los récords de las llamadas que Cortez había hecho a Catherine, a la que llamó repetidas veces el día del asesinato. Las llamadas se detuvieron a la hora aproximada en que la bailarina fue degollada.
Cortez, no volvió a llamarla, explicó el fiscal al jurado.
"El Cortez, sabía que la señorita Woods estaba muerta y no había nadie que contestara el teléfono", añadió el fiscal en sus argumentos de cierre.
Woods, había tomado clases de baile clásico y se mudó desde Ohio a Nueva York en busca de oportunidades artísticas. Pero para poder pagar sus cuentas, terminó bailando en un club nocturno de bailarinas exóticas.
Su padre, el señor John Woods es el director de la orquesta de la Universidad Estatal de Ohio. La barra de la defensa estuvo representada por la abogada hispana Laura Miranda, quien dijo al final del juicio, que fue muy difícil tratar de desacreditar la evidencia que incriminaba a Cortez, cuando la huella de su sangre estaba ahí.
"Es posible que el señor Cortez hubiese tocado la pared con la mano ensuciada de sangre de menstruación de Catherine", explicó la jurista.
Aunque la abogada también involucró a otros sospechoso –David Huaghn- un ex enamorado de Woods residente de Columbus, Ohio y que estaba conviviendo con la víctima en el momento de su muerte, el único acusado fue Cortez.
Dijo que Huaghn estaba celoso de que Catherine sostuviera una relación amorosa con Cortez y otros hombres.
Pero durante la causa, la abogada no pudo presentar pruebas de que Woods estuviera sosteniendo relaciones con otros sujetos que no fuera Cortez.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada