Esofagitis cáustica: manejo y tratamiento

SANTO DOMINGO. Son accidentes domésticos previsibles. Sin embargo, la doctora Noldis Naut, directora del Hospital Pediátrico Doctor Hugo Mendoza, dijo que los casos de lesiones en el esófago en niños por ingesta de químicos se han incrementado.

Estos agentes: plomerito, cloro, desgrasantes, descalin, “ácido del diablo”, entre otros químicos, son los que los niños toman por accidente con más frecuencia en las casas, creándoles un estado inflamatorio que puede lesionar directamente las paredes del aparato digestivo, en particular el esófago y el estómago.

La doctora Naut dijo que estas son sustancias altamente alcalinas que se usan como detergentes muy potentes. “Estos tipos de accidentes domésticos han ido en aumento porque se dan en estratos muy bajos, son estas personas que necesitan usarlos y no lo adquieren por el costo, buscan pequeñas cantidades y lo almacenan en frascos atractivos para los niños, entiéndase botellas de agua o refresco”.

Asimismo, explicó que el niño no llega a intoxicarse, “como es una sustancia abrasiva le crea una serie de quemaduras al instante con el contacto de la mucosa oral y labios, la primera lesión es la quemadura en la mucosa oral y el esófago”.

Expresó que la ingesta de estas sustancias continúa siendo un gran riesgo a escala mundial y es catalogada como una emergencia médico-quirúrgica grave. “La evolución clínica debe ser cautelosa, y es un reto para los cirujanos, porque tienen que decidir al tratamiento más eficaz para prevenir las complicaciones”, precisó.

La literatura internacional resalta que las cifras de estos estudios revelan que alrededor de un 5% de todos los accidentes domésticos se producen por la ingestión de sustancias cáusticas. Teniendo en cuenta que en un 30% de los casos se producen quemaduras cáusticas; que un 50% aproximadamente van a terminar en estenosis esofágicas y que representa un costo superior a los 500 mil pesos por paciente.

Complicaciones

Ante un caso de estos, los especialistas tienen que investigar el tipo y la cantidad de la sustancia ingerida por el niño, así como el tiempo transcurrido desde su consumo hasta el momento de recibir la atención médica, si ocurrió de forma accidental.

Algunas de las manifestaciones clínicas más frecuentes son: perforación esofágica o gástrica, trastornos respiratorios por lesión en laringe, tráquea o bronquios; sialorrea y lesiones bucales. Otras son disfonía, disfagia, dolor epigástrico, náuseas, vómitos, taquipnea, disnea... en el peor de los casos, la muerte.

¿Qué hacer ante esta realidad?

La doctora Naut recomienda a los padres que al momento de ocurrir accidentes de este tipo acudan rápidamente con sus hijos a un centro de salud.

“Muchas veces, cuando es poca la sustancia baja al esófago y no llega al estómago. Al quemar el esófago se produce una estenosis o estrechamiento de las paredes del esófago, esto amerita una sustitución de esófago”, explicó.

Servicio social

“Para estos casos, el hospital tiene una unidad de gastroenterología, que es la más moderna del país, donde tenemos un equipo multidisciplinario de gastroenterólogos pediátricos, cirujanos pediátricos, cirujanos digestivos, psicólogos y nutricionistas para darles un apoyo completo a estos niños y a sus padres”, informó.

Los niños que son sometidos a este procedimientos son aquellos que llegan con una sonda en el estómago y con varios intentos de dilataciones sin éxitos, informa la doctora.

La sustitución de esófago consiste en tomar del estómago una porción de la parte de la curvatura mayor para fabricar un esófago nuevo, que se coloca a nivel de donde no haya lesión, ahí se sutura. “Es una cirugía compleja, hay que abrir todo el pecho y llevarlo hasta el estómago”, precisa Naut.

El paciente en unos 21 días ya se alimenta poco a poco con líquidos, y puede hacer una vida normal en menos de un mes. “Hay niños que llegan llorando al hospital, en muy mal estado, y salen con una sonrisa en sus labios y llenos de esperanza”.

El centro de salud al día de hoy tiene unos 65 pacientes en ese programa, que está evaluando y tratando cuáles aplican para cirugías. Se han realizado unas siete operaciones, todas exitosas.

La especialista destacó que estos procedimientos se hacen en centros privados y su costo supera los 500 mil pesos. “Cada dilatación en el mercado tiene un costo de catorce mil pesos, pero un padre pobre no puede costear, y anda con sus niños deambulando, pero vuele y se cierra. Por eso, queremos que la población sepa que el hospital tiene ese servicio disponible para todos”.

La doctora Naut agregó: “Esto ha venido hacer un oasis en medio del desierto, se ha cambiado la vida de muchas familias que no sabían qué hacer, y es parte de nuestra responsabilidad como hospital público que somos, de hacer que este tipo de servicio llegue a la población más necesitada y de mayor riesgo, por eso lo estamos comunicando”.

Finalmente, exhortó a los padres a tomar las medidas preventivas en sus hogares para evitar este tipo de accidentes.

20160805 http://www.diariolibre.com

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