Estilos de vida urbanos, en París o en Jimaní, urbi et orbi
La mayoría de los seres humanos vive en ciudades. Enorme vuelco del siglo XX que concentra a escala planetaria, en enormes colmenas llamadas ciudades, miles de millones de vidas. En un vivir llamado urbano, que proviene de urbis, ciudad, raíz latina. Adjetivo, concepto que hoy se aplica incluso a una especie de "música" sin música, y a una forma de habitar el hábitat, jugando con las redundancias.
Ciertamente la vida urbana tiene sus características o estilos, para usar un calificativo, hoy propio del mundo de las modas. Tomemos -para ser extremistas- dos estilos y veámoslos contrastados desde la perspectiva del análisis de los sistemas urbanos...a ver que vemos, y en cuál nos vemos a nosotros mismos.
Si usted es de las personas que se levanta por la mañana con una alarma despertadora -porque duerme con aire acondicionado y cortinas "blackout" corridas, en vez que el alba al despuntar deslice sus primeras luces en su ventana abierta y le despierte naturalmente, ubíquese en un primer estilo.
Si se enfunda apresuradamente en una ropa deportiva y se dirige en su automóvil a un gimnasio climatizado para utilizar una "máquina" y pesas, quemar calorías y sudar, además de pagar por hacerlo. En lugar de ir y regresar caminando -o en bicicleta- a su trabajo y recorridos habituales, sigue en el mismo estilo.
Si su vestir y apariencia personal incluyen habitualmente el saco, la corbata, los zapatos cerrados de piel, o si se es fémina, altos tacones y cabelleras bien cuidadas, jamás despeinadas. Unido lo anterior, a un deseo obsesivo de "estar fresquito" obligándose a climatizar su automóvil y su espacio de trabajo, estudio o recreación. Retrátese a sí mismo -hoy se le llama selfie- en el mismo grupo.
Si usted hace enormes compras en los supermercados para -dizque queriendo ahorrar- atiborrar su despensa o enorme refrigerador, y luego desperdiciar o desechar lo que compró, en lugar de comprar poco y diariamente, de regreso a su hogar, lo que ese día le apetece y prepararlo usted mismo, disfrutándolo...no hay duda, sigue en el "selfie".
Si además, anda siempre con prisa, queriendo hacer más de lo que puede e impresionar a personas que no conoce. Tener "de todo lo mejor" aunque no lo use -o no lo sepa usar- estar siempre en el equipo ganador, o en el partido político puntero. Si ese querer ganar a toda costa es "el GPS" de su vida y edifica su destino con estos hábitos "urbanos" difícilmente desaprendibles, ya está dentro. Si su día termina tomándose un somnífero -llámese TV- u otro fármaco similar...
Pero si hace todo lo contrario -o está obligado a hacerlo- se encuentra en el segundo estilo. Y aunque usted ahora no lo crea, o no lo vea, su manejo del estrés, su biología y su psiquis le responden de manera diferente.
No importa donde viva o sobreviva, sea París o Berlín, Nagua o Jimaní. Su vida, y la de los suyos, será diferentemente bendecida con indulgencia plenaria -o no- porque la vida urbana es altamente colectiva y sus hábitos y preferencias influyen y condicionan "urbi et orbi" a la ciudad y al mundo, a sus vecinos y conciudadanos.
Sea usted gobernante o gobernado, piense un poco donde está, y hacia donde va.
Diario Libre







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