Ex dictador paraguayo podría ser enterrado sin problemas en su país
PARAGUAY.- El ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner (1954-89), quien se encuentra gravemente enfermo en un hospital de Brasilia, podría ser enterrado en su país cuando muera si lo solicita su familia, informaron hoy fuentes judiciales.
Stroessner, de 93 años y que padece una severa complicación pulmonar tras una operación de hernia discal a la que fue sometido el 29 de julio, afronta varios procesos penales en Paraguay, en su mayoría por delitos de lesa humanidad durante su régimen.
"Cuando una persona fallece se extingue la causa respecto a ella, automáticamente. Ya no necesita ninguna autorización judicial para entrar al país si ha fallecido", afirmó a los periodistas el juez Gustavo Santander.
Sin embargo, algunos familiares y dirigentes del oficialista Partido Colorado, en el poder desde 1947, expresaron que todavía no se ha planteado esa posibilidad, y esperan que el nonagenario general supere su delicada situación.
El magistrado, que tiene a su cargo varias de las causas contra el ex dictador, comentó que todavía está en vigor la orden de busca y captura internacional por la presunta participación de Stroessner en la "Operación Cóndor".
Muchos opositores a Stroessner fueron perseguidos más allá de la frontera paraguaya en el marco de esa operación, un plan represivo montado en la década de los años 70 y 80 por los regímenes militares de Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil para eliminar a los opositores políticos.
En septiembre de 2004, Santander dictó la orden de detención de Stroessner por las desapariciones de Federico Tatter, Ignacio Samaniego y Oscar Rojas, ocurridas entre 1976 y 1978 y en territorio argentino.
El ex gobernante ha sido declarado en al menos dos causas "reo rebelde y contumaz", pero el pedido de extradición solicitado por la Justicia paraguaya a Brasil fue rechazada por las autoridades del país vecino por "defectos de forma".
El primero de esos procesos investiga la muerte, en 1974, de Celestina Pérez, esposa del ex preso político Martín Almada, y el otro la desaparición, en 1976, de los hermanos Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba.
En ese ultimo caso también están procesados el ministro del Interior del régimen "stronista" Augusto Montanaro, que permanece asilado en Honduras, y antiguos responsables de los organismos de seguridad, varios de los cuales fueron condenados a penas de entre 5 y 25 años cárcel.
Santander aclaró que el hijo mayor de Stroessner, Gustavo, un ex coronel de aviación, sí tendría que realizar trámites judiciales para volver a Paraguay en el caso de que quiera acompañar los restos de su padre cuando este fallezca.
Para ello, Gustavo Stroessner Mora tendrá que pagar una fianza de un millón de dólares y de otros 500.000 que debe abonar su abogado, como decidió en diciembre pasado el propio Santander.
El juez impuso esas fianzas a Stroessner Mora, quien ha permanecido al lado de su padre todo el tiempo que lleva exiliado, como medidas sustitutivas de prisión en el proceso que afronta por estafa contra el Estado.
El hijo mayor de Stroessner intentó regresar al país en esa fecha para estar al lado de su madre, Eligia Mora, gravemente enferma y que falleció en febrero pasado en un hospital de Asunción a los 95 años.
Stroessner, de 93 años y que padece una severa complicación pulmonar tras una operación de hernia discal a la que fue sometido el 29 de julio, afronta varios procesos penales en Paraguay, en su mayoría por delitos de lesa humanidad durante su régimen.
"Cuando una persona fallece se extingue la causa respecto a ella, automáticamente. Ya no necesita ninguna autorización judicial para entrar al país si ha fallecido", afirmó a los periodistas el juez Gustavo Santander.
Sin embargo, algunos familiares y dirigentes del oficialista Partido Colorado, en el poder desde 1947, expresaron que todavía no se ha planteado esa posibilidad, y esperan que el nonagenario general supere su delicada situación.
El magistrado, que tiene a su cargo varias de las causas contra el ex dictador, comentó que todavía está en vigor la orden de busca y captura internacional por la presunta participación de Stroessner en la "Operación Cóndor".
Muchos opositores a Stroessner fueron perseguidos más allá de la frontera paraguaya en el marco de esa operación, un plan represivo montado en la década de los años 70 y 80 por los regímenes militares de Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil para eliminar a los opositores políticos.
En septiembre de 2004, Santander dictó la orden de detención de Stroessner por las desapariciones de Federico Tatter, Ignacio Samaniego y Oscar Rojas, ocurridas entre 1976 y 1978 y en territorio argentino.
El ex gobernante ha sido declarado en al menos dos causas "reo rebelde y contumaz", pero el pedido de extradición solicitado por la Justicia paraguaya a Brasil fue rechazada por las autoridades del país vecino por "defectos de forma".
El primero de esos procesos investiga la muerte, en 1974, de Celestina Pérez, esposa del ex preso político Martín Almada, y el otro la desaparición, en 1976, de los hermanos Rodolfo y Benjamín Ramírez Villalba.
En ese ultimo caso también están procesados el ministro del Interior del régimen "stronista" Augusto Montanaro, que permanece asilado en Honduras, y antiguos responsables de los organismos de seguridad, varios de los cuales fueron condenados a penas de entre 5 y 25 años cárcel.
Santander aclaró que el hijo mayor de Stroessner, Gustavo, un ex coronel de aviación, sí tendría que realizar trámites judiciales para volver a Paraguay en el caso de que quiera acompañar los restos de su padre cuando este fallezca.
Para ello, Gustavo Stroessner Mora tendrá que pagar una fianza de un millón de dólares y de otros 500.000 que debe abonar su abogado, como decidió en diciembre pasado el propio Santander.
El juez impuso esas fianzas a Stroessner Mora, quien ha permanecido al lado de su padre todo el tiempo que lleva exiliado, como medidas sustitutivas de prisión en el proceso que afronta por estafa contra el Estado.
El hijo mayor de Stroessner intentó regresar al país en esa fecha para estar al lado de su madre, Eligia Mora, gravemente enferma y que falleció en febrero pasado en un hospital de Asunción a los 95 años.
Diario Libre
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