Explosión destruye domo de mezquita en Samarra
BAGDAD.- Una potente explosión destruyó el domo dorado de una de las más conocidas mezquitas de Samarra la mañana del miércoles, dijo el ejército estadounidense.La policía cree que varias personas pueden haber quedado enterradas bajo las ruinas después de la explosión, a las 6.55 de la mañana.
Este fue el tercer ataque contra un blanco chiíta en igual número de días, luego de dos mortales atentados en territorios dominados por ese grupo religioso en Bagdad.
Dirigentes chiítas pidieron la calma, pero militante atacaron al menos seis mezquitas sunitas en la capital y dos en Basora. Un enfrentamiento a tiros estalló entre milicianos chiítas y los vigilantes de la sede de un partido político sunita en esa ciudad.
En medio de todo eso, las fuerzas norteamericanas e iraquíes destacaron soldados alrededor de las principales mezquitas sunitas en la capital y 500 soldados de la VI División de Irak fueron enviados a barrios sunitas para impedir los enfrentamientos entre sunitas y chiítas, dijo el capitán Jassim al-Wahash.
Una declaración del gobierno indicó que "varios sospechosos" habían sido detenidos y algunos de ellos "podrían estar implicados en la realización del crimen".
Hasta ahora ninguna agrupación se ha responsabilizado por el ataque matutino en contra de la mezquita Askariya, en esta ciudad a 95 kilómetros al norte de Bagdad. Pero se sospecha de grupos extremistas sunitas como al-Qaida en Irak, del jordano Abu Musab al-Zarqawi.
El Ministerio del Interior dijo que cuatro hombres con uniforme militar y otros tres vestidos de negro, ingresaron en la mezquita la mañana del miércoles y detonaron dos bombas, una de las cuales derribó el domo y dañó parte del muro norte del edificio.
La tradición islámica dice que la mezquita, la cual es visitada por peregrinos chiítas de todo el mundo, se encuentra cerca del lugar donde el último de los 12 imanes del chiísmo, Mohammed al-Mahdi, desapareció. Al-Mahdi, conocido como el "iman oculto", era hijo y nieto de los dos imanes sepultados en Askariya.
Los chiítas creen que todavía se encuentra con vida y regresará para restaurar la justicia sobre toda la humanidad.
Un ataque contra un centro religioso de tal importancia representa un grave atentado contra la vertiente chiíta del islam, en momentos en que se encuentran en su punto más alto las tensiones sectarias en Irak, en momentos en que se han empantanado las conversaciones entre chiítas, sunitas y curdos para formar un nuevo gobierno.
El asesor en Seguridad Nacional, Mouwafak al-Rubaie, culpó a extremistas islámicos, como la red terrorista al-Qaida y el grupo miliciano sunita Ansar al-Sunnah por la explosión, la cual le dijo a la televisora Al Arabiya "tiene como fin arrastrar a Irak a la guerra civil".
El Fondo Sunita, la agencia gubernamental a cargo del mantenimiento de mezquitas sunitas, condenó también el ataque en Samarra y dijo que enviaría una delegación para investigar lo ocurrido.
En la capital, la seguridad fue incrementada alrededor de las mezquitas sunitas ante el temor de represalias. Hombres armados bañaron con fuego de armas automáticas una mezquita sunita en Bagdad el miércoles, dijo la policía. Un vendedor callejero murió y otro resultó herido en el ataque, informó.
También fueron lanzadas granadas cohete contra dos mezquitas sunitas, una de ellas en el norte de Bagdad y otra en el barrio occidental de Ghazaliyah.
Fuerzas norteamericanas e iraquíes rodearon la mezquita, famosa por su domo dorado, y allanaron las casas de la zona. Cinco policías encargados de proteger la mezquita fueron detenidos, dijo el coronel Bashar Abdelallh, jefe de los comandos policiales en Samarra.
En la ciudad sagrada chiíta de Nayaf, el más importante religioso chiíta, gran ayatola Ali al-Sistani, ordenó siete días de luto y le pidió a los chiítas que realizaran manifestaciones pacíficas en sus provincias y se abstuvieran de viajar a Samarra, dijeron sus voceros.
Los pobladores de Nayaf empezaron a cerrar sus negocios, concentrándose en la Plaza de la Revolución de 1920, para una manifestación contra el ataque en Samarra.
Miles de personas se reunieron alrededor de la mezquita, haciendo ondear banderas iraquíes, estandartes chiítas y ejemplares del Corán.
"Este acto criminal busca generar la violencia civil", dijo Mahmoud al-Samarie, trabajador de la construcción de 28 años. "Exigimos que una investigación para que sean castigados los criminales que hicieron esto. Si el gobierno no lo hace, entonces nosotros tomaremos las armas y buscaremos a las personas que están detrás de este ataque".
En la mezquita se encuentran las tumbas del décimo y décimo primer imanes, respectivamente Ali al-Hadim, muerto en el año 868, y su hijo Hassan al-Askari, fallecido en el 874. Los dos imanes eran descendientes del profeta Mahoma.
Hassan es el padre del "iman oculto".
Este fue el tercer ataque contra un blanco chiíta en igual número de días, luego de dos mortales atentados en territorios dominados por ese grupo religioso en Bagdad.
Dirigentes chiítas pidieron la calma, pero militante atacaron al menos seis mezquitas sunitas en la capital y dos en Basora. Un enfrentamiento a tiros estalló entre milicianos chiítas y los vigilantes de la sede de un partido político sunita en esa ciudad.
En medio de todo eso, las fuerzas norteamericanas e iraquíes destacaron soldados alrededor de las principales mezquitas sunitas en la capital y 500 soldados de la VI División de Irak fueron enviados a barrios sunitas para impedir los enfrentamientos entre sunitas y chiítas, dijo el capitán Jassim al-Wahash.
Una declaración del gobierno indicó que "varios sospechosos" habían sido detenidos y algunos de ellos "podrían estar implicados en la realización del crimen".
Hasta ahora ninguna agrupación se ha responsabilizado por el ataque matutino en contra de la mezquita Askariya, en esta ciudad a 95 kilómetros al norte de Bagdad. Pero se sospecha de grupos extremistas sunitas como al-Qaida en Irak, del jordano Abu Musab al-Zarqawi.
El Ministerio del Interior dijo que cuatro hombres con uniforme militar y otros tres vestidos de negro, ingresaron en la mezquita la mañana del miércoles y detonaron dos bombas, una de las cuales derribó el domo y dañó parte del muro norte del edificio.
La tradición islámica dice que la mezquita, la cual es visitada por peregrinos chiítas de todo el mundo, se encuentra cerca del lugar donde el último de los 12 imanes del chiísmo, Mohammed al-Mahdi, desapareció. Al-Mahdi, conocido como el "iman oculto", era hijo y nieto de los dos imanes sepultados en Askariya.
Los chiítas creen que todavía se encuentra con vida y regresará para restaurar la justicia sobre toda la humanidad.
Un ataque contra un centro religioso de tal importancia representa un grave atentado contra la vertiente chiíta del islam, en momentos en que se encuentran en su punto más alto las tensiones sectarias en Irak, en momentos en que se han empantanado las conversaciones entre chiítas, sunitas y curdos para formar un nuevo gobierno.
El asesor en Seguridad Nacional, Mouwafak al-Rubaie, culpó a extremistas islámicos, como la red terrorista al-Qaida y el grupo miliciano sunita Ansar al-Sunnah por la explosión, la cual le dijo a la televisora Al Arabiya "tiene como fin arrastrar a Irak a la guerra civil".
El Fondo Sunita, la agencia gubernamental a cargo del mantenimiento de mezquitas sunitas, condenó también el ataque en Samarra y dijo que enviaría una delegación para investigar lo ocurrido.
En la capital, la seguridad fue incrementada alrededor de las mezquitas sunitas ante el temor de represalias. Hombres armados bañaron con fuego de armas automáticas una mezquita sunita en Bagdad el miércoles, dijo la policía. Un vendedor callejero murió y otro resultó herido en el ataque, informó.
También fueron lanzadas granadas cohete contra dos mezquitas sunitas, una de ellas en el norte de Bagdad y otra en el barrio occidental de Ghazaliyah.
Fuerzas norteamericanas e iraquíes rodearon la mezquita, famosa por su domo dorado, y allanaron las casas de la zona. Cinco policías encargados de proteger la mezquita fueron detenidos, dijo el coronel Bashar Abdelallh, jefe de los comandos policiales en Samarra.
En la ciudad sagrada chiíta de Nayaf, el más importante religioso chiíta, gran ayatola Ali al-Sistani, ordenó siete días de luto y le pidió a los chiítas que realizaran manifestaciones pacíficas en sus provincias y se abstuvieran de viajar a Samarra, dijeron sus voceros.
Los pobladores de Nayaf empezaron a cerrar sus negocios, concentrándose en la Plaza de la Revolución de 1920, para una manifestación contra el ataque en Samarra.
Miles de personas se reunieron alrededor de la mezquita, haciendo ondear banderas iraquíes, estandartes chiítas y ejemplares del Corán.
"Este acto criminal busca generar la violencia civil", dijo Mahmoud al-Samarie, trabajador de la construcción de 28 años. "Exigimos que una investigación para que sean castigados los criminales que hicieron esto. Si el gobierno no lo hace, entonces nosotros tomaremos las armas y buscaremos a las personas que están detrás de este ataque".
En la mezquita se encuentran las tumbas del décimo y décimo primer imanes, respectivamente Ali al-Hadim, muerto en el año 868, y su hijo Hassan al-Askari, fallecido en el 874. Los dos imanes eran descendientes del profeta Mahoma.
Hassan es el padre del "iman oculto".
Diario Libre
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