Exposición sobre Trujillo alaba y detracta al sátrapa

NUEVA YORK.- Mostrando docenas de libros, ensayos, investigaciones, anecdotarios, fotografías, medallas, estatuillas, cuadros y por supuesto, entre el montón de literatura no podía faltar el "librito" con la palmita, que era el carnet que identificaba a los miembros del Partido Dominicano, una exposición que presenta los pro y los contras de la satrapía trujillista, alaba y detracta al mismo tiempo al dictador.
Según el señor Maquiavelo García, organizador de la muestra, no fue poco el trabajo que le costó, reunir el material que exhibe en Culturarte de la avenida Audubon y la calle 179 en el Alto Manhattan y a cuya apertura, en la noche más fría de la semana que concluye hoy domingo, acudió muy poca gente.
Para Maquiavelo, la cantidad de público asistente, no revista gran importancia, porque con la apertura, su objetivo se había logrado: mostrarle a la comunidad las dos caras de la dictadura, el lado bueno y el lado malo.
Curiosamente entre los concurrentes había algunos que fueron luchadores contra el trujillismo o víctimas gratuitas del régimen de mayor oprobio que ha vivido la República Dominicana en su historia republicana.
"A Trujillo lo mataron el 30 de mayo de 1961, pero él no desapareció con su muerte, es un fantasma que sigue rondando en las mentes de los dominicanos en el día a día", expresó Maquiavelo en el discurso de apertura de la muestra.
En una tétrica vitrina se pueden observar parte de los símbolos probablemente más apreciados, algunos de los cuales fueron usados en vida por el dictador.
Maquiavelo dijo que su propósito es el den que las generaciones presentes y futuras conozcan con profundidad e imparcialidad quién fue y lo que hizo Trujillo.
El contraste en la exposición que se abrió el viernes y concluye hoy domingo en la noche es más que visible: sobre el angosto escenario y con música trujillista de fondo tocada desde un pequeño radio, a la izquierda, la foto de Manolo Tavarez Justo, el emblema más auténtico de la llamada Raza Inmortal y que asumió el rol de líder de la más importante sublevación armada en los montes de Las Manaclas, siendo aplastado por el ejército trujillista; a la derecha una gráfica de Cayo Báez a quien el propio Trujillo siendo guarda campestre en los cañaverales del Este, torturó poniéndole un machete caliente en el estómago y ganándose con esa imagen el bautizo de Washington que posteriormente lo instaló en el poder, convirtiéndole en el más abyecto personaje de la época.
Otro cuadro de gran tamaño tiene a Trujillo en el centro de la bandera de los Estados Unidos, país al que posteriormente se enfrentaría con sus ínfulas de emperador.
Maquiavelo, confrontó obstáculos para poder abrir su exposición, uno de sus sueños más importantes en la diáspora. Cuando acudió, explicó, a algunas instituciones culturales de la comunidad a solicitar el espacio, una de esas organizaciones le reclamó un seguro y asegurarse que al menos 20 policías garantizarían la seguridad en el lugar.
"Detrás de esta exposición, hay un corazón limpio y sano que no conoce la maldad y mi objetivo es el de que durante estos tres días, podamos meditar y valorar la figura de Trujillo en todos sus ángulos", expresó Maquiavelo.
Atribuyó el hecho de que todavía hoy, millares de dominicanos invoquen a Trujillo a la falta de credibilidad de los partidos tradicionales (PLD, PRD y PRSC), los cuales dijo, sólo se han dedicado a utilizar el estado como un escenario para la corrupción, el robo, el desfalco del erario público y el irrespeto a las instituciones del país.
"Esta corrupción, ya no se detiene en la puerta de ningún despacho", agregó Maquiavelo parodiando una célebre frase del extinto líder del PRSC doctor Joaquín Balaguer quien justificó el latrocinio en sus tres primeros gobiernos (1966-1978) para excluirse de las acciones de sus funcionarios y colaboradores más cercanos.
LOS SIMBOLOS
Entre los símbolos más atractivos de la era trujillista que se exponen está una estatuilla de pequeño tamaño y tallada en bronce en color verde olivo pálido y en la que lee: "En esta casa Trujillo es el jefe", una alegoría que de manera obligada debía aparecer en la sala de todos los hogares dominicanos, bajo riesgo de que quienes no la tuvieran, serían acusados de "enemigos" de la dictadura o quizás ejecutados por los esbirros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el tenebroso órgano de inteligencia y espionaje del sátrapa.
La estatuilla tiene la efigie del dictador y cinco estrellas, que eran la "prueba" de su rango de "Generalísimo" que él mismo se dio para satisfacer un ego personal que desconocía la autoridad del generalato y no permitía que ningún grado militar estuviera por encima de él.
Un estuche para medallas hecho en el taller de joyería Dragonese de La Habana, Cuba en color negro por fuera y satín púrpura por dentro, la Medalla de la Orden del Generalísimo, un recordatorio de la primera misa de su muerte y un cuadro en blanco y negro con diferentes fotografías de Trujillo y en el que se lee: "Una isla, dos pueblos, un solo enemigo" en referencia a Haití y de cuyo vecino país miles de ciudadanos fueron asesinados con sables y machetes en la frontera Norte en 1937.
La masacre ordenada por el dictador buscaba "limpiar" la raza dominicana (que no existe como tal) y garantizar la separación total de ambas naciones. Una foto de la placa del carro del dictador en la que aparece la chapa con cinco estrellas y la palabra "Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas" y así, docenas de otras emblemáticas características y símbolos de la satrapía, adornan la exposición en Culturarte.
LOS LIBROS
"La fortuna de Trujillo", "Una satrapía en El Caribe", "Trujillo y Balaguer: entre la espada y la pared", "La trágica aventura del poder personal", "La rebelión de las sotanas" y "La agresión contra Lescot", son parte de los tomos escritos que se destacan en la exposición a los que se agregan quizás el más importante auto retrato de Balaguer titulado "Memorias de un cortesano de la era de Trujillo".
Otros libros expuestos son "Anti nostalgia de una era", y "Los Trujillo se escriben". En una fotografía aparece el dictador montado a caballo, una de sus poses favoritas y características en la que hay una palabra que dice "Un macho tenía caballo, su silla, un revólver, sombrero y mujeres (sic), este era el macho Rafael Leonidas Trujillo".
Discos compactos con discursos y música en alabanza y lemas de campaña a favor del dictador, así como dividís con películas que van desde el título "El poder del jefe" y "Asalto y muerte", son parte también de la exposición.
Uno de los símbolos más curiosos exhibidos en la muestra son tres billetes de un peso cada uno, cuyas papeletas competían en aquella época con la calidad de impresión y color del dólar estadounidense y que tienen el lema de las campañas reeleccionistas que reza:"Trujillo, presidente para siempre".
Para darle cierta calidad a la exposición, el licenciado José Nova, quien dijo que es especialista en el tema sobre Trujillo ofreció una charla sobre las posiciones encontradas de dos intelectuales de la era.
Así enseña la exposición "Historia en imágenes, imágenes con historia", una parte muy minúscula de lo que fue la época más denigrante para la democracia y la conciencia nacional de los dominicanos.
El dictador fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961 en la autopista que hoy lleva el nombre de la fecha y donde está el monumento a la Raza Inmortal, un grupo subversivo, cuyo propósito fue cobrado por una pléyade de hombres que al mando del mocano Antonio de la Maza Vázquez, se inmolaron para trazar el camino de otras etapas.
Según el señor Maquiavelo García, organizador de la muestra, no fue poco el trabajo que le costó, reunir el material que exhibe en Culturarte de la avenida Audubon y la calle 179 en el Alto Manhattan y a cuya apertura, en la noche más fría de la semana que concluye hoy domingo, acudió muy poca gente.
Para Maquiavelo, la cantidad de público asistente, no revista gran importancia, porque con la apertura, su objetivo se había logrado: mostrarle a la comunidad las dos caras de la dictadura, el lado bueno y el lado malo.
Curiosamente entre los concurrentes había algunos que fueron luchadores contra el trujillismo o víctimas gratuitas del régimen de mayor oprobio que ha vivido la República Dominicana en su historia republicana.
"A Trujillo lo mataron el 30 de mayo de 1961, pero él no desapareció con su muerte, es un fantasma que sigue rondando en las mentes de los dominicanos en el día a día", expresó Maquiavelo en el discurso de apertura de la muestra.
En una tétrica vitrina se pueden observar parte de los símbolos probablemente más apreciados, algunos de los cuales fueron usados en vida por el dictador.
Maquiavelo dijo que su propósito es el den que las generaciones presentes y futuras conozcan con profundidad e imparcialidad quién fue y lo que hizo Trujillo.
El contraste en la exposición que se abrió el viernes y concluye hoy domingo en la noche es más que visible: sobre el angosto escenario y con música trujillista de fondo tocada desde un pequeño radio, a la izquierda, la foto de Manolo Tavarez Justo, el emblema más auténtico de la llamada Raza Inmortal y que asumió el rol de líder de la más importante sublevación armada en los montes de Las Manaclas, siendo aplastado por el ejército trujillista; a la derecha una gráfica de Cayo Báez a quien el propio Trujillo siendo guarda campestre en los cañaverales del Este, torturó poniéndole un machete caliente en el estómago y ganándose con esa imagen el bautizo de Washington que posteriormente lo instaló en el poder, convirtiéndole en el más abyecto personaje de la época.
Otro cuadro de gran tamaño tiene a Trujillo en el centro de la bandera de los Estados Unidos, país al que posteriormente se enfrentaría con sus ínfulas de emperador.
Maquiavelo, confrontó obstáculos para poder abrir su exposición, uno de sus sueños más importantes en la diáspora. Cuando acudió, explicó, a algunas instituciones culturales de la comunidad a solicitar el espacio, una de esas organizaciones le reclamó un seguro y asegurarse que al menos 20 policías garantizarían la seguridad en el lugar.
"Detrás de esta exposición, hay un corazón limpio y sano que no conoce la maldad y mi objetivo es el de que durante estos tres días, podamos meditar y valorar la figura de Trujillo en todos sus ángulos", expresó Maquiavelo.
Atribuyó el hecho de que todavía hoy, millares de dominicanos invoquen a Trujillo a la falta de credibilidad de los partidos tradicionales (PLD, PRD y PRSC), los cuales dijo, sólo se han dedicado a utilizar el estado como un escenario para la corrupción, el robo, el desfalco del erario público y el irrespeto a las instituciones del país.
"Esta corrupción, ya no se detiene en la puerta de ningún despacho", agregó Maquiavelo parodiando una célebre frase del extinto líder del PRSC doctor Joaquín Balaguer quien justificó el latrocinio en sus tres primeros gobiernos (1966-1978) para excluirse de las acciones de sus funcionarios y colaboradores más cercanos.
LOS SIMBOLOS
Entre los símbolos más atractivos de la era trujillista que se exponen está una estatuilla de pequeño tamaño y tallada en bronce en color verde olivo pálido y en la que lee: "En esta casa Trujillo es el jefe", una alegoría que de manera obligada debía aparecer en la sala de todos los hogares dominicanos, bajo riesgo de que quienes no la tuvieran, serían acusados de "enemigos" de la dictadura o quizás ejecutados por los esbirros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el tenebroso órgano de inteligencia y espionaje del sátrapa.
La estatuilla tiene la efigie del dictador y cinco estrellas, que eran la "prueba" de su rango de "Generalísimo" que él mismo se dio para satisfacer un ego personal que desconocía la autoridad del generalato y no permitía que ningún grado militar estuviera por encima de él.
Un estuche para medallas hecho en el taller de joyería Dragonese de La Habana, Cuba en color negro por fuera y satín púrpura por dentro, la Medalla de la Orden del Generalísimo, un recordatorio de la primera misa de su muerte y un cuadro en blanco y negro con diferentes fotografías de Trujillo y en el que se lee: "Una isla, dos pueblos, un solo enemigo" en referencia a Haití y de cuyo vecino país miles de ciudadanos fueron asesinados con sables y machetes en la frontera Norte en 1937.
La masacre ordenada por el dictador buscaba "limpiar" la raza dominicana (que no existe como tal) y garantizar la separación total de ambas naciones. Una foto de la placa del carro del dictador en la que aparece la chapa con cinco estrellas y la palabra "Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas" y así, docenas de otras emblemáticas características y símbolos de la satrapía, adornan la exposición en Culturarte.
LOS LIBROS
"La fortuna de Trujillo", "Una satrapía en El Caribe", "Trujillo y Balaguer: entre la espada y la pared", "La trágica aventura del poder personal", "La rebelión de las sotanas" y "La agresión contra Lescot", son parte de los tomos escritos que se destacan en la exposición a los que se agregan quizás el más importante auto retrato de Balaguer titulado "Memorias de un cortesano de la era de Trujillo".
Otros libros expuestos son "Anti nostalgia de una era", y "Los Trujillo se escriben". En una fotografía aparece el dictador montado a caballo, una de sus poses favoritas y características en la que hay una palabra que dice "Un macho tenía caballo, su silla, un revólver, sombrero y mujeres (sic), este era el macho Rafael Leonidas Trujillo".
Discos compactos con discursos y música en alabanza y lemas de campaña a favor del dictador, así como dividís con películas que van desde el título "El poder del jefe" y "Asalto y muerte", son parte también de la exposición.
Uno de los símbolos más curiosos exhibidos en la muestra son tres billetes de un peso cada uno, cuyas papeletas competían en aquella época con la calidad de impresión y color del dólar estadounidense y que tienen el lema de las campañas reeleccionistas que reza:"Trujillo, presidente para siempre".
Para darle cierta calidad a la exposición, el licenciado José Nova, quien dijo que es especialista en el tema sobre Trujillo ofreció una charla sobre las posiciones encontradas de dos intelectuales de la era.
Así enseña la exposición "Historia en imágenes, imágenes con historia", una parte muy minúscula de lo que fue la época más denigrante para la democracia y la conciencia nacional de los dominicanos.
El dictador fue ajusticiado el 30 de mayo de 1961 en la autopista que hoy lleva el nombre de la fecha y donde está el monumento a la Raza Inmortal, un grupo subversivo, cuyo propósito fue cobrado por una pléyade de hombres que al mando del mocano Antonio de la Maza Vázquez, se inmolaron para trazar el camino de otras etapas.
Miguel Cruz Tejada
Miguel Cruz Tejada