HC. - Hablemos de calidad

El viejo sistema de comercio internacional hacía descansar la defensa de los intereses empresariales en la imposición unilateral de restricciones cuantitativas al intercambio de bienes. El nuevo sistema de comercio se basa ahora en un intrincado conjunto de acuerdos multilaterales, propiciados y aplicados por unas cuantas instancias supranacionales.
En el ámbito de calidad, las reglas globales tocan cuatro ámbitos interrelacionados: la reglamentación técnica (OMC y Acuerdos Comerciales), normalización técnica (ISO, Comisión Electrotécnica Internacional, IEC, CODEX Alimentarius, Buró Internacional de Metrología Legal, OIML), trazabilidad al Sistema Internacional de Unidades (Buró Internacional de Pesos y Medidas, BIPM, y Comité Internacional de Pesos y Medidas, CIPM) y acreditación (Cooperación Internacional para la Acreditación de Laboratorios, ILAC, y el Foro Internacional para la Acreditación, IAF). Cada una de estas organizaciones tiene representación regional y todas juntas determinan lo que se conoce como infraestructura internacional de la calidad.
La calidad, en una aproximación sencilla, es el cumplimiento de requisitos o especificaciones técnicas. Sin embargo, el cumplimiento de tales requisitos normativos o reglamentarios debe guardar la más estricta conformidad con normas, guías y directrices emanadas de esa infraestructura internacional (reglas de juego globales), si es que realmente se pretende lograr que las constancias de calidad que presentamos en los mercados destino, sean aceptadas sin contratiempos.
La calidad reconocida de bienes y servicios es, por tanto, el output de un sistema nacional de calidad reconocido internacionalmente en sus competencias técnicas. Este sistema integra, partiendo de un enfoque sistémico, la normalización técnica con las mediciones trazables o equivalentes (metrología), los ensayos de laboratorio confiables, la acreditación de organismos y personas (reconocimiento de competencias técnicas) y la certificación reconocida internacionalmente del cumplimiento.
Si deseamos posicionarnos en mercados exigentes, debemos entender que no basta cumplir con especificaciones y requisitos técnicos, sino que el proceso nacional de cumplimiento debe estar sometido a un régimen normativo resultante de un consenso internacional amplio y participativo.
Diario Libre
Diario Libre