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Candidatos con fuerza podrían cambiar convención republicana

La convención de este año se regirá por las reglas que aprueben los delegados por mayoría cuando comience su reunión de cuatro días, prevista para el 18 de julio.

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Candidatos con fuerza podrían cambiar convención republicana
Las sombras de partidarios del aspirante presidencial republicano Ted Cruz pueden verse detrás de una bandera en el evento “Mujeres con Cruz”, en Madison, Wisconsin, el miércoles 30 de marzo de 2016. (JOHN HART/WISCONSIN STATE JOURNAL VÍA AP)

WASHINGTON. Cuarenta y dos normas regulan al Partido Republicano y la selección de su candidato a la presidencia, pero con una nominación que podría decidirse en la convención del partido en julio, una realidad prevalece: los delegados pueden cambiar sus prácticas para ayudar o poner trabas al candidato que quieran.

El favorito, Donald Trump, tiene 743 de los 1.237 delegados necesarios para salir de la reunión en Cleveland como candidato. Su rival más cercano, el senador de Texas, Ted Cruz, le sigue con menos de 200 delegados de diferencia.

Sin embargo, muchos republicanos ven a Trump como un perdedor seguro que podría costarles escaños en el Congreso, y algunos tienen una opinión similar sobre el inflexible conservador Cruz.

A continuación, un vistazo a las normas que regulan el evento y cómo podrían reescribirse para afectar a la nominación:

Tal como es:

Las normas del Partido Republicano abarcan muchos campos. Describen cómo se divide a los delegados en los 56 estados y territorios, quién entra en la sala de convenciones, quién puede ser nominado, cómo se vota y cómo se resuelven las disputas.

Estas normas son temporales. La convención de este año se regirá por las reglas que aprueben los delegados por mayoría cuando comience su reunión de cuatro días, prevista para el 18 de julio.

El Comité Nacional Republicano ya está trabajando en normas para presentar a la convención, pero los delegados, primero un comité normativo de 112 miembros, y después los 2.472 delegados, tendrán la última palabra.

Por lo general, cada convención renueva las normas con cambios menores y poca fanfarria. Y las reformas suelen reflejar los intereses del aspirante republicano con más posibilidades.

Cleveland, tenemos un problema

Pero es posible que este año no haya un candidato previsto cuando comience la convención.

Es bastante posible que esta reunión sea la primera del partido desde 1976 a la que se llega sin un vencedor claro, sin un candidato con una mayoría de delegados. Las campañas de los candidatos competirían por el apoyo a normas que les resulten ventajosas, y se prevé fuertes negociaciones y regateos tras bastidores.

Trump y Cruz podrían tener delegados suficientes entre los dos como para formar una alianza y forzar normas que hagan casi imposible la aparición de un tercer rival. Por otro lado, los republicanos que quieren bloquear a los dos líderes podrían buscar apoyo por normas que faciliten la aparición de un salvador, como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, republicano por Wisconsin, y que ha expresado desinterés por el puesto.

“La regla de oro de las convenciones es que quien tiene los votos hace las normas”, dijo el republicano John Yob, autor de un libro con un título quizá profético: “Chaos: The Outsider’s Guide to a Contested Republican National Convention, 2016”, que podría traducirse como “Caos: La guía para inexpertos a una Convención Nacional Republicana abierta, 2016”.

La cantidad actual de delegados, según el recuento de la AP, es de 743 para Trump, 545 para Cruz y 143 para el gobernador de Ohio, John Kasich. El senador por Florida, Marco Rubio, que suspendió su campaña, tiene 171 delegados.

Para conseguir la nominación al final de las primarias, un candidato necesita 1.237 delegados.

Peligro oculto

Aunque la mayoría de los delegados debe votar, en principio, por el nominado al que fueron elegidos para representar, no tienen que respaldar el paquete de normas de ese aspirante. Los precandidatos seleccionan personalmente a un cuarto de los delegados solamente, lo que deja a muchos delegados cuya preferencia secreta es otro aspirante. Las campañas reclutan partidarios de forma agresiva para que se conviertan en delegados.

“Sin saber quiénes son los delegados y por quién simpatizan, intentar determinar qué es probable que haga la convención es casi imposible”, dijo Josh Putnam, profesor de la Universidad de Georgia y experto en el proceso de delegados.

Escenario de pesadilla

Los espectadores del país podrían terminar viendo en horario de máxima audiencia agrias batallas en la convención por los delegados en disputa, por las normas y por la plataforma del partido, antes siquiera de llegar al proceso de nominación. O podrían ver a aburridos delegados matando el tiempo mientras los acuerdos se alcanzan entre bastidores, en lugar de discursos y coreografiadas muestras de unidad dirigidas a animar a los votantes. Otra posibilidad es que se pase lista una y otra vez, algo que tiene un efecto devastador en los índices de audiencia.

“Lo peor que puede pasar a los republicanos es que lleguen al jueves y no tengan un candidato”, dijo Randy Evans, miembro del Comité Nacional Republicano y delegado por Georgia.

Eso implicaría que las reservas hechas en los hoteles se acaban, los delegados se marchan a sus estados y la convención se ve forzada a aplazarse hasta una nueva fecha. Eso sería un proceso dañino, engorroso y que consumiría mucho tiempo.

La nominación

Ahora, los aspirantes logran la candidatura presentando peticiones en las que muestran el apoyo de la mayoría de los delegados de ocho estados y territorios.

Eso se cambió para la convención de 2012, elevando los requisitos anteriores: varias firmas, más que otro candidato, de delegados de cinco estados. Los partidarios del candidato probable de 2012, Mitt Romney, forzaron ese cambio para evitar largos discursos de partidarios de un rival derrotado, que era el entonces representante republicano por Texas, Ron Paul.

Esa norma podría suavizarse para permitir la entrada de más competidores.

Por ahora, parece probable que Trump y Cruz sean los únicos candidatos capaces de conseguir un apoyo mayoritario en ocho estados. Eso no sirve a Kasich, que sigue en campaña, o a la aparición un nuevo rival como Ryan.

Si nadie consigue una mayoría en la primera votación, las cosas podrían estropearse rápidamente para Trump. Aunque varios estados y normas “vinculan” a aproximadamente a nueve de cada 19 delegados a votar por su candidato en primera ronda, en torno a siete de cada 10 puede apoyar al que quiera en una segunda votación, y las rondas posteriores liberan incluso a más delegados.

Otros posibles cambios

Podría haber intentos de:

— Permitir que aspirantes retirados como Rubio asignen sus delegados a un aspirante aún activo, una práctica que ahora varía en función del estado.

— Permitir que los delegados vinculados a candidatos concretos firmen peticiones de candidatura para otros.

—Permitir nuevas nominaciones presidenciales si nadie gana en la primera ronda. Ahora, la votación continúa hasta que aparezca un ganador.

Por ALAN FRAM

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