En medio de críticas, Ortega buscar reelegirse en Nicaragua
MANAGUA, Nicaragua (AP) — “En los últimos años estaba realmente lleno... Antes tenías que (esperar) en una gran fila para venir aquí y ahora está vacío”, dijo la nicaragüense Mayela Rodríguez el domingo desde un centro de votación prácticamente vacío en Managua.
Junto con esta escuela habilitada para sufragar, otros 13.000 puntos fueron habilitados en Nicaragua para las elecciones presidenciales del domingo, en las que el presidente Daniel Ortega busca un cuarto mandato consecutivo. Los comicios han sido ampliamente cuestionados, pues los aspirantes con verdadera posibilidad de disputarle el poder permanecen en prisión. La oposición pidió a los nicaragüenses que se quedaran en casa en protesta por un proceso electoral criticado de forma generalizada y que las potencias extranjeras consideran poco creíble.
Tras la apertura de las urnas por la mañana, la oposición denunció más arrestos de sus líderes y activistas en distintas zonas del país. Ortega refirió, por su parte, la presunta interferencia de Estados Unidos.
Los comicios determinarán quién ostentará la presidencia durante los próximos cinco años, además de 90 de los 92 escaños del congreso nacional y la representación nicaragüense en el Parlamento Centroamericano. Más de 4,4 millones de nicaragüenses de 16 años en adelante estaban aptos para sufragar.
El Frente Sandinista de Liberación Nacional, partido del oficialismo, y sus aliados controlan el Congreso y todas las instituciones del gobierno. Ortega sirvió un primer mandato como presidente entre 1985 y 1990, antes de regresar al poder en 2007. Hace poco declaró “copresidenta” a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Ese cargo no existe en la Constitución.
La policía detuvo en junio a siete posibles aspirantes a la presidencia por cargos que básicamente equivalían a traición. El día de las elecciones seguían detenidos. Otras dos docenas de líderes opositores fueron detenidos antes de la votación. Los otros candidatos del domingo eran políticos poco conocidos de partidos menores considerados como afines al (FSLN).
La víspera, la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) se declaró en “estado de alerta” tras reportar la captura de al menos ocho de sus dirigentes “secuestrados —según dijo— por el régimen en redadas ilegales” durante la tarde y noche del sábado. La Alianza Cívica denunció a su vez casos de “hostigamiento, vigilancia, amenazas, intimidación, acoso, ataques, detenciones ilegales y arbitrarias” de algunos de sus dirigentes en diversas localidades del país.
Los observatorios ciudadanos Urnas Abiertas y Monitoreo Azul y Blanco —vinculados a la oposición— reportaron 21 arrestados en nueve provincias, de los cuales —aseguraron— cinco fueron liberados.
La Policía Nacional no había confirmado ni desmentido las denuncias opositoras. Después de ejercer su voto, tanto el director de la policía, Francisco Díaz, como el jefe del Ejército, general Julio Avilés, aseguraron que las votaciones se desarrollaban en “completa tranquilidad”.
Ortega y su esposa sufragaron al mediodía en el capitalino reparto El Carmen, donde se ubica el supervigilado complejo que alberga su residencia y la secretaría del (FSLN). Posteriormente, Ortega dio un discurso ante activistas de la Juventud Sandinista, en el cual arremetió contra Estados Unidos y volvió a acusarlo de “fomentar y financiar las protestas masivas de abril de 2018, que su gobierno calificó como “un fallido golpe de Estado”. Agregó que Estados Unidos “sigue conspirando porque no quería que se realizaran estas elecciones'.
Uno de los primeros en votar fue el ministro del Exterior, Denis Moncada, quien lo hizo en un colegio de secundaria de la capital. “La mayoría de los nicaragüenses vamos a elegir hoy al comandante Daniel, la compañera Rosario y a los diputados y diputadas”, dijo Moncada a medios oficialistas. Señaló que estaban sufragando de forma pacífica.
Con pocas dudas sobre el resultado de las presidenciales, el interés se centraba ya en la respuesta internacional conforme Ortega intenta estrechar su control sobre el poder. Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones contra el círculo interno del mandatario, pero la respuesta del gobierno fue detener a más opositores.
Un funcionario de alto rango del Departamento de Estado de Estados Unidos, que habló con la prensa bajo condición de anonimato, dijo que el gobierno estadounidense estaba dispuesto a considerar más sanciones dirigidas, pero había intentado evitar medidas que afectaran de forma más general al pueblo nicaragüense.
La Organización de Estados Americanos ha condenado el encarcelamiento de prisioneros políticos en Nicaragua y su falta de voluntad por celebrar elecciones libres y justas, pero el gobierno de Ortega sólo ha arremetido contra la interferencia extranjera.
El organismo regional tenía programado celebrar su asamblea general anual en Guatemala esta semana. Guatemala, Honduras y México están entre los siete países que se abstuvieron el mes pasado en la votación sobre una resolución de la OEA que condenaba la represión en Nicaragua.
Está previsto que las urnas en Nicaragua cierren sobre las 18:00 del domingo y el Consejo Supremo Electoral indicó que los primeros resultados parciales se publicarían en torno a la medianoche. El conteo provisional se esperaba para el lunes.








AP