Un carnaval ciberpunk para pedir la liberación de Assange
Enrique Rubio
Londres, 7 sep (EFE).- En estos días de silencio en una City londinense de la que han desertado ejecutivos y financieros, una colorida y ruidosa 'troupe' tomó este lunes las calles frente al Tribunal Criminal Central para exigir la liberación del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
Con la diseñadora y madrina del movimiento punk Vivienne Westwood como maestra de ceremonias, alrededor de un centenar de personas reclamaron al Reino Unido que no extradite al activista a Estados Unidos y lo ponga en libertad como muestra de respeto a la libertad de prensa.
El colectivo recibió el apoyo presencial del padre de Assange, John Shipton, y de su pareja y madre de sus dos hijos, Stella Moris, asediada por los medios de comunicación antes de entrar al tribunal, tras haber sacado recientemente a la luz su relación y su vida familiar.
'True punk' ('Verdadero punk') rezaba uno de los carteles más visibles en la protesta sobre una foto del 'hacker'. Y precisamente en esa estética, entre futurista y contestataria, muchos de los jóvenes seguidores del ciberactivista se mezclaban con viejos libertarios y anarquistas para hacer oír su voz.
No en vano el propio Assange fue coautor en 2012 de un libro titulado 'Cypherpunks' en el que alertaba del control de internet por los gobiernos y abogaba por la criptografía como forma de luchar contra el estado policial.
Con una batucada, disfraces posapocalípticos y variopintas pancartas, los manifestantes bailaron y gritaron ante los policías que custodian la corte en una protesta pacífica. De distancia social, pese a lo prometido en los pasquines de la convocatoria, mejor no hablar.
'Temo que, incluso si lo liberan, Assange será asesinado. Se ha convertido en una voz incómoda para Estados Unidos: son despiadados y excepcionalistas, hacen sólo lo que les conviene', dijo a Efe David Cannon, un habitual en estas concentraciones desde el inicio del juicio de extradición.
CAMPAÑA ORGANIZADA
En una retórica similar, la campaña que promueve la liberación del activista ha conseguido movilizar a diferentes ONG, como Amnistía Internacional o Reporteros Sin Fronteras, políticos de otros países (la diputada izquierdista alemana Heike Hänsel también tomó la palabra este lunes) y personalidades públicas como Westwood.
Exhibiendo un balón de fútbol con una cara pintada sobre él y la palabra 'Justicia' en letras rojas, la diseñadora explicó a Efe que había querido mostrar 'una cabeza cortada, inspirada en la Revolución Francesa, que es lo que le ha pasado a la justicia'.
'Todos están esperando a Estados Unidos y están jugando al fútbol con la cabeza de Assange, moviendo las porterías todo el rato para cambiar las leyes. Es ilegal cambiar las normas según avanza el proceso, no se pueden mover las porterías, inventar leyes...', continuó Westwood con su metáfora futbolística.
La diseñadora -que contribuyó a sentar las bases estilísticas del punk y tiene una activa presencia pública en diferentes reivindicaciones- explicó que solía visitar a Assange mensualmente cuando este se hallaba en la Embajada de Ecuador en Londres, donde permaneció como asilado político de 2012 a 2019.
Ahora, recluso desde hace más de un año en la prisión de Belmarsh, está enfermo crónico y sufre problemas psíquicos por su confinamiento, denunció la británica.
Desde el estrado, el padre de Assange, John Shipton, mostró una foto de la pareja de su hijo junto a sus dos hijos, 'a los que no ha podido abrazar en seis meses'.
'Es el undécimo año de detención arbitraria de Julian. Para el Reino Unido y la libertad de la prensa en todo el mundo este juicio es muy importante (...) Su salud es pésima. El informe del relator especial de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer, demuestra que la ha sufrido tortura psicológica', dijo a los periodistas.
Y añadió que su hijo tiene acceso diez minutos al día por teléfono, en los que normalmente hablan 'primero de sus hijos, segundo de la madre de sus hijos y tercero de sus circunstancias'.
Precisamente la pareja del fundador de WikiLeaks, Stella Moris -cuya identidad, al igual de la de los dos hijos que tuvo con él, se ha conocido este año- llegó a Old Bailey, sede del tribunal, en medio de una enorme expectación, aunque no hizo declaraciones. EFE
