Invertir en educación es rentable para su negocio

En un país donde el analfabetismo alcan-za el 26%, apenas un 15% de los estudiantes llega a bachillerato y solo un 7% se gradúa, se ubica la mayor universidad corporativa del mundo. Allá en el otro lado del mundo, en el sur de India, se levanta un campus educativo de millonaria inversión privada.
Es el Centro de Educación Global de Infosys, una empresa multinacional de servicios de tecnologías de la información con base en Bangladore, India. Hace años, la compañía entendió que su capital humano debía ser de excelencia, y a ello se abocó. En 1997 comenzó su programa de verano "Atraparlos jóvenes", para fomentar el interés en informática y tecnología de los estudiantes. En la mis-ma línea, implementó más tarde un proyecto de pasantías para universitarios de todas partes del mundo.
El gran salto lo dio hace pocos años, cuando fundó su campus en un terreno de 270 acres. Este cuenta con dos grandes centros capaces de recibir a 14 mil estudiantes y una infraestructura de vanguardia que ha significado un desembolso de casi 300 millones de dólares solo para construirla. En estos edificios, los empleados de la compañía siguen cursos especializados durante 14 semanas, tras las cuales quedan hechos "a medida" para suplir las necesidades de la empresa.
¿Los resultados? Reeducar a sus postulantes y esculpir con cincel a sus empleados, ha impulsado a la compañía a crecer en un 26% para el año fiscal del 2011, en momentos que otros aún sufren los retazos de la crisis económica mundial.
De la teoría a la práctica
Fue en la década de los sesenta cuando nacieron los primeros estudios que ligan el capital humano con la productividad. La formación de una persona incide en sus resultados laborales y en su salario, aseguran los textos.
En la misma época, en Estados Unidos, comienzan a surgir las universidades corporativas. En 1961, nace la Universidad de la Hamburguesa, de McDonalds. Más tarde surgirán la Universidad de Disneyland, la Universidad de Motorola, la Universidad de Ford, hasta llegar a las más de 4 mil instituciones solo en ese país.
Las empresas intuyen que invertir en la formación de sus empleados es rentable, y destinan a ello tiempo y dinero. Los estudios se especializan, y surgen los cálculos. ¿Cómo medir el retorno de la educación para la empresa? ¿Có-mo ponerle números a la teoría?
El crecimiento económico
El crecimiento económico del país influye en su negocio de manera directa: si su entorno crece, su empresa crece. ¿Y qué rol jue-ga aquí la educación? El economista estadounidense Robert Barro ha realizado distintos estudios donde analiza la relación entre capital humano y crecimiento. Entre sus principales conclusiones, están las siguientes:
Al incrementar en un año el nivel de escolaridad en hombres adultos en educación secundaria o terciaria, la tasa de crecimiento de la economía aumenta en un 0.44% al año. No ocurre lo mis-mo con las mujeres: su mayor nivel educativo no tiene impacto en el crecimiento, lo que a juicio del autor se debería a una mala utilización de las capacidades femeninas en el mercado laboral.
Por otro lado, Barro asegura que la calidad formativa impacta aún más en el crecimiento. Basándose en los resultados de pruebas estandarizadas de ciencias, matemáticas y lectura, descubrió que aumentos unitarios en las notas de esta prueba permiten un incremento del 1% al año en la tasa de crecimiento. Las calificaciones de matemáticas también resultaron en un impacto positivo, pero menor al área científica. En lectura, la relación fue débil.
No es de extrañar, entonces, que países que han decidido invertir en educación y ciencias hayan pegado un salto en su desarrollo. Singapur es un caso, entre varios.

El salario y el poder adquisitivo
El salario de una persona varía en función de sus años de escolaridad: gana más quien accede a mayores niveles educativos. En la mayoría de los países, la tasa de retorno de la educación es alrededor del 10%, aunque es mayor en países menos desarrollados.
¿Cómo afecta esto a su empresa? Simple: mientras más grado académico y, por tanto, mayor ingreso tenga una persona, más dinero tendrá como cliente de un negocio. En República Dominicana, las cifras hablan por sí mismas: el promedio salarial de una persona sin estudios es de 8,166 pesos. El de un graduado universitario, de 23,773 pesos.
Ahora bien, el poder adquisitivo de una persona no es lo único que determina si se convertirá en cliente de su negocio. Aquí, el nivel educativo tiene una función directa que nada tiene que ver con el dinero: a mayor educación, mayor interés por consumir más y nuevos productos y servicios. El uso de tarjetas bancarias, sin ir más lejos, es exclusivo de personas, al menos, alfabetizadas. Si tiene un banco, tome nota: invertir en alfabetización le significará, a mediano plazo, más clientes.
La productividad
Cheescake Factory es una cadena de restoranes muy extendida en Estados Unidos, que invierte importantes sumas de dinero en entrenar a sus empleados. En promedio, gasta alrededor de 2 mil dólares en capacitaciones por persona. ¿Algunas cifras? Sus ventas duplican la media de la industria, y el nivel de rotación de su personal es un 15% menor que el promedio nacional.
La lista de beneficios que obtienen las empresas cuando invierten en la formación de su personal, es extensa: más ventas, nuevas ideas, clientes y empleados más satisfechos. De acuerdo a la American Society for Training and Development, un aumento de 680 dólares en gasto de capacitación por empleado resulta, en promedio, en un aumento de un 6% en el retorno total del accionista. En un estudio del año 2000, esta institución determinó que las firmas (establecidas en Estados Unidos) que invertían 1,500 dólares de capacitación por empleado, comparadas con aquellas que solo gastaban 125 dólares, obtenían márgenes brutos de utilidad un 24% más altos, y un retorno por empleado 218% mayor.
Diversos estudios han confirmado que la rotación del personal también disminuye cuando se invierte en capacitación continua. En República Dominicana, la iniciativa de IMCA (ver destacado) es un ejemplo que habla por sí solo.
La experiencia dominicana

El trabajo con maquinaria de última generación es vital para el aprendizaje (Foto: Maglio Pérez)
¿De dónde viene el retorno de invertir en educación? Del crecimiento económico del país, del aumento de las capacidades productivas de la fuerza laboral, y del mayor poder adquisitivo de los clientes
IMCA es una empresa con base dominicana, distribuidora de implementos y maquinarias. Lleva más de 65 años en el mercado, y se dedica a la compra y venta de productos necesarios para las industrias de la construcción y minería, entre otros.
Hace 5 años, IMCA decidió dar el salto e invertir directamente en la formación de sus técnicos. Encargó una evaluación a la empresa estadounidense especializada en currículum educativo, CORD (Center for Occupational Research and Development), e invitaron a otras empresas del rubro a sumarse al proyecto.
Un estudio de la American Society for Training and Development determinó que las firmas que invertirían 1,500 dólares en capacitación por empleado, obtenían márgenes brutos de utilidad un 24% mayores.El análisis fue rotundo: los egresados de las escuelas técnicas no tenían el nivel requerido para suplir las necesidades del empresariado. Había que acortar la brecha, lo que debía comenzar desde el primer año de bachillerato. Capacitar a los técnicos al momento de ingresar a la empresa no era suficiente para desarrollar las competencias requeridas.
La intervención se dio en dos frentes. Después de escoger al Instituto Politécnico Loyola ("donde egresa la mayor cantidad de estudiantes al año"), se realizó una revisión curricular. IMCA, de la mano de CORD, adicionó materias, desarrolló materiales e infraestructura, y capacitó a profesores. El impacto fue transversal, desde primero hasta cuarto año.
"Durante estos años hemos tenido más de 8 mil horas hombre de entrenamiento a los profesores del politécnico, hemos puesto 5 laboratorios por los que pasan todos los estudiantes y hemos adicionado materias de física aplicada", cuenta Catherine Piña, la directora ejecutiva de la iniciativa. Cada laboratorio ha significado el desembolso de 50 mil dólares, que permite a los alumnos aprender en la práctica lo que antes conocían solo por textos. En el tiempo transcurrido desde que comenzó el proyecto, la empresa ha desembolsado un millón de dólares.
El segundo frente de intervención fue la especialización. Si antes IMCA trabajaba con los estudiantes de último año de Combustión Interna, la capacitación derivó a tres meses de entrenamiento intensivo para los egresados. Los estudiantes, que ya venían mejor preparados por los cambios en el currículum, ingresan ahora al Taller Escuela ABC (Accelerated Basic Course) desarrollado por Caterpillar, marca que IMCA distribuye en el país.
En este taller, 40 alumnos son capacitados intensivamente en Combustión Interna. Las máquinas, al igual que en los talleres del Politécnico, son de última generación: "¿Cómo queremos que estén listos los alumnos, si no tienen la tecnología tal como va saliendo, a su disposición? Por eso, antes de traer un producto para venderlo, lo llevamos a la escuela", dice Piña. ¿El costo? Para la empresa, otro millón de dólares. Para Caterpillar, 700 mil dólares. El mantenimiento asciende a 100 mil dólares.
Parte del programa incluye también material online, para que los estudiantes se acostumbren a capacitarse por su cuenta. Como empleados de la empresa, reciben material didáctico para que continúen su proceso de aprendizaje, y reciben la posibilidad de ser evaluados para subir de nivel.
"Para nosotros, invertir en educación tiene mucho sentido. Elementos que parecen intangibles, en la práctica los ves tangibles. Nosotros lanzamos una línea nueva de neumáticos, y pusimos a dos jóvenes del ABC frente al cliente. Las competencias blandas desarrolladas fueron notorias, en eso se vio el retorno. No tiene el mismo manejo un técnico de formación más corta. Es lo que nos decía CORD: Al final puedes montar una especialidad tuya sobre un programa largo de cualquier escuela del país, pero siempre habrá habilidades que debieron ser desarrolladas en un momento anterior del proceso educativo", concluye Piña.

Los resultados
Disminución del tiempo de capacitación: Si antes un empleado nuevo tardaba 18 meses en capacitarse dentro de la empresa (con salario), ese tiempo ahora son los 3 meses del taller ABC.
Mejor servicio: Los errores en armar y desarmar maquinaria han disminuido, lo que equivale a tiempo destinado a nuevos servicios.
Mejores salarios: Los nuevos empleados ingresan ahora con el Nivel 1, que equivale a 13,250 pesos e incide en la satisfacción del personal. El salario anterior era de 8,465, pero significaba para la empresa un menor nivel de producción.
Disminución de la tasa de rotación: De un 8% de rotación, este año alcanzó 2,5%, aunque tiende más a cero.
Una alternativa local:
Fondo de Inversión Educativo
Tal como lo lee. Fundación INICIA ha venido trabajando desde 2010 en desarrollar un modelo de inversión con variables exclusivamente educativas.
¿De qué se trata? De un modelo que le permite a INICIA estimar los retornos económicos de mejorar la educación en República Dominicana, y así tomar decisiones racionales.
INICIA piensa hacer público este trabajo a finales del 2011, de manera que otras organizaciones o personas puedan usar la misma lógica para contribuir al mejoramiento del sistema educativo dominicano.
Infografías: Ramón Sandoval
Diario Libre
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