Juana Arrendel irá a Brasil "preparada" para intentar su segundo oro

SANTO DOMINGO.- La dominicana Juana Arrendel, campeona panamericana de salto alto, asegura estar "preparada" para intentar retener su cetro en Río de Janeiro, su tercera cita consecutiva en estas lides donde ha derramado lágrimas de felicidad y de frustración.
La espigada atleta de largas manos y depurada técnica, no sólo es una de las más sólidas esperanzas de su país en Brasil, sino que espera unirse a su paisana, la levantadora Wanda Rijo, como las únicas atletas dominicanas en colgarse dos oros en Juegos Panamericanos.
"Hasta ahora todo está bien, tengo experiencia y me gusta dar lo mejor de mí (...) las condiciones están ahí y estoy preparada para intentarlo nuevamente", explica a EFE Arrendel, recién llegada de Rusia donde cumplió dos meses de entrenamientos.
Juana Arrendel es la única saltadora de altura en conquistar en tres oportunidades el metal dorado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la cita deportiva regional más antigua en el mundo.
Enfocada en su próximo gran compromiso, la atleta recurre a la prudencia para enfatizar que el éxito llega con la buena preparación en cualquier escenario.
"Cuando salgo a las pistas estoy consciente de que sólo hay tres medallas disponibles para 10 ó 12 atletas (...) he saltado mucho y cada competición tiene su peculiar condición", razona la nativa de San Pedro de Macorís (este), de 28 años.
Hace cuatro años, Arrendel alcanzó ante sus compatriotas el oro panamericano, tras vencer por un nulo menos a la mexicana María Rifka, luego de que ambas saltaran 1.94 metros, la vigente marca continental.
El resultado, logrado ante miles de aficionados en el estadio olímpico de Santo Domingo, fue demasiado para los nervios de la saltadora que irrumpió en un incontenible llanto, al tiempo de abrazar la bandera nacional.
Las lágrimas de Arrendel fueron esta vez de felicidad, y con ellas borró las que derramó en Winnipeg'99 (Canadá), cuando fue despojada de la medalla de oro, tras dar positivo en una prueba antidopaje.
Con la historia sólo como recuerdo, la destacada atleta tendrá ahora un par de competiciones en Centroamérica antes de su viaje a tierras suramericanas.
"En Rusia estuve trabajando en todos los aspectos de mi técnica, incluso rebajé 20 libras y superé un exceso de líquido en la rodilla que se encontraba ahí desde marzo", revela.
Arrendel se muestra consciente de que la presión estará presente en Río de Janeiro "como ha estado en todas partes".
"Un atleta de alto rendimiento debe y tiene que superar la presión (...) cuando no hay suficiente control lo pierdes todo y tu talento se esfuma", razona Arrendel.
La espigada atleta de largas manos y depurada técnica, no sólo es una de las más sólidas esperanzas de su país en Brasil, sino que espera unirse a su paisana, la levantadora Wanda Rijo, como las únicas atletas dominicanas en colgarse dos oros en Juegos Panamericanos.
"Hasta ahora todo está bien, tengo experiencia y me gusta dar lo mejor de mí (...) las condiciones están ahí y estoy preparada para intentarlo nuevamente", explica a EFE Arrendel, recién llegada de Rusia donde cumplió dos meses de entrenamientos.
Juana Arrendel es la única saltadora de altura en conquistar en tres oportunidades el metal dorado en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la cita deportiva regional más antigua en el mundo.
Enfocada en su próximo gran compromiso, la atleta recurre a la prudencia para enfatizar que el éxito llega con la buena preparación en cualquier escenario.
"Cuando salgo a las pistas estoy consciente de que sólo hay tres medallas disponibles para 10 ó 12 atletas (...) he saltado mucho y cada competición tiene su peculiar condición", razona la nativa de San Pedro de Macorís (este), de 28 años.
Hace cuatro años, Arrendel alcanzó ante sus compatriotas el oro panamericano, tras vencer por un nulo menos a la mexicana María Rifka, luego de que ambas saltaran 1.94 metros, la vigente marca continental.
El resultado, logrado ante miles de aficionados en el estadio olímpico de Santo Domingo, fue demasiado para los nervios de la saltadora que irrumpió en un incontenible llanto, al tiempo de abrazar la bandera nacional.
Las lágrimas de Arrendel fueron esta vez de felicidad, y con ellas borró las que derramó en Winnipeg'99 (Canadá), cuando fue despojada de la medalla de oro, tras dar positivo en una prueba antidopaje.
Con la historia sólo como recuerdo, la destacada atleta tendrá ahora un par de competiciones en Centroamérica antes de su viaje a tierras suramericanas.
"En Rusia estuve trabajando en todos los aspectos de mi técnica, incluso rebajé 20 libras y superé un exceso de líquido en la rodilla que se encontraba ahí desde marzo", revela.
Arrendel se muestra consciente de que la presión estará presente en Río de Janeiro "como ha estado en todas partes".
"Un atleta de alto rendimiento debe y tiene que superar la presión (...) cuando no hay suficiente control lo pierdes todo y tu talento se esfuma", razona Arrendel.
Diario Libre
Diario Libre