Un teléfono investigado en Nueva York destapó la explotación sexual de dos menores en RD
Una mujer fue condenada a 15 años de prisión después de que el FBI detectara imágenes enviadas desde República Dominicana a cambio de dinero

Una mujer fue condenada a 15 años de prisión después de que el FBI detectara imágenes enviadas desde República Dominicana a cambio de dinero.
La investigación comenzó a miles de kilómetros de República Dominicana, dentro del teléfono celular de un hombre investigado en Nueva York por delitos sexuales.
El análisis forense del dispositivo de Daniel Batista permitió a las autoridades estadounidenses identificar un patrón: desde territorio dominicano recibía de manera recurrente imágenes de contenido sexual de menores de edad. A cambio, enviaba remesas de dinero.
Ese hallazgo terminó conduciendo a una mujer en República Dominicana y a dos de sus propias hijas, ambas menores de edad.
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El Cuarto Tribunal Colegiado del Distrito Nacional condenó a la mujer a 15 años de prisión y al pago de una multa equivalente a 100 salarios mínimos, luego de hallarla culpable de explotar sexualmente a las menores.
La identidad de las víctimas permanece protegida.
El Ministerio Público estableció durante la investigación que la condenada desnudaba y fotografiaba a sus dos hijas y a otras niñas de su entorno familiar y social para enviar las imágenes a Batista a cambio de dinero.
Cooperación internacional
Las autoridades dominicanas no llegaron inicialmente al caso mediante una denuncia presentada en el país.
La Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas (PETT) recibió la información directamente del FBI y del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses remitieron documentación digital relacionada con la investigación contra Batista sin que República Dominicana hubiera realizado previamente una solicitud.
El Ministerio Público explicó que el intercambio se produjo mediante los mecanismos de cooperación establecidos en la Convención de Palermo, que permiten a un Estado transmitir información penal a otro cuando considera que puede contribuir al inicio o conclusión de una investigación.
A partir de esos datos, la PETT abrió las pesquisas en República Dominicana.
El teléfono que conectó los casos
La pieza que permitió establecer el vínculo entre ambos países fue el teléfono celular de Batista.
El análisis forense realizado en Estados Unidos permitió determinar que recibía desde República Dominicana imágenes sexuales de menores de edad de manera recurrente.
Según el Ministerio Público, Batista solicitaba ese material y enviaba dinero a cambio.
Las investigaciones dominicanas permitieron establecer posteriormente quién producía las imágenes y cómo eran obtenidas.
Batista fue condenado, además, a 18 años de prisión en el estado de Nueva York por posesión de material de abuso sexual infantil.
15 años de prisión en República Dominicana
La investigación dominicana estuvo encabezada por la procuradora fiscal Aleika Almonte, con apoyo de la agencia investigativa Dictot y de la Unidad de Investigaciones de la PETT.
Durante el juicio, el Ministerio Público estuvo representado por Almonte y la procuradora fiscal Noelia Tavera.
El tribunal, integrado por los jueces Keila Pérez, presidenta; Arisdeilis Méndez y Francis Hernández, acogió las pruebas presentadas por el Ministerio Público y dictó la condena de 15 años.
La procesada fue declarada culpable de violar disposiciones de la Ley 53-07, sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, y de la Ley 136-03, que establece el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes.
Por tratarse de menores de edad, las autoridades mantuvieron protegidas la identidad y la seguridad de las víctimas durante la investigación y el proceso judicial.
"Este caso demuestra que ningún agresor, ni quienes facilitan la explotación de niños, niñas y adolescentes, están fuera del alcance de la justicia", sostuvo la procuradora de corte Yoanna Bejarán Álvarez.
Bejarán Álvarez destacó que "la cooperación internacional es fundamental para perseguir estos crímenes".
"Desde la PETT, seguiremos fortaleciendo estos vínculos para proteger a nuestra niñez", señaló.
