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"La delincuencia juvenil tiene a adultos detrás"

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La delincuencia juvenil tiene a adultos detrás
Gary Amador Badilla.
SD. El fenómeno de la delincuencia juvenil es un tema que no pasa desapercibido en cualquier escenario donde se debatan asuntos legales.

El juez de la Suprema Corte de Justicia de Costa Rica, Gary Amador Badilla, habla sobre ese panorama para DL.

P: ¿Cuál es la situación de los adolescentes en conflicto en la región?

R: La situación jurídica en Latinoamérica del adolescente es muy parecida: normalmente, tanto en Costa Rica como en República Dominicana, a través de la legislación, se ha pretendido buscar la reinserción del adolescente en la sociedad y su familia.

Creo que en ambos países se ha tratado con la implementación de legislaciones, como la 136-03 acá, y la Ley de Justicia Penal Juvenil en Costa Rica, de dar una respuesta a este fenómeno que cada día es más común.

P: ¿Qué importancia tiene una ley especial para juzgar a la persona adolescente?

R: Una ley especial es fundamental para juzgar al adolescente, y no solo fundamental, sino que también es obligatoria desde 1989. La especialidad en la materia se fue adquiriendo desde finales del siglo XIX. No obstante se aplicó una legislación de tipo tutelar o que respondía a una doctrina de protección integral, que lo único que hacía era proteger al menor, pero que lo incursionaba en el Derecho Penal sin haber cometido un delito.

P: ¿Cuál es su opinión del movimiento para bajar la edad penal?

R: Ciertos menores o adolescentes incursionan en el delito más temprano. La Convención del Derecho del Niño, que es el marco que nos rige tanto a República Dominicana como Costa Rica, y los países de Latinoamérica, es que el niño debe considerarse una persona menor de 18 años, es decir, establece un límite cuando una persona es mayor.

Pero no nos dice cuál es el límite para no someterlo al proceso penal. Por ejemplo, en la legislación de Costa Rica nosotros tenemos esa medida para adolescentes entre 12 y 18 años, aquí es entre 13 y 18, en España es entre 14 y 18.

P: ¿Cree usted que la justicia penal esta influyendo en la delincuencia y en la violencia?

R: No creo que contribuya al aumento, más bien es un correctivo para establecer una sanción a una actitud tal vez violenta y fuera de lo que se conoce como el orden social.

Más bien diría yo que dentro de la finalidad de aplicar la justicia penal sería que ésta, en alguna medida, disminuya, para un ejemplo en determinados momentos para la sociedad y la familia; que digan bueno, este no es el camino correcto porque la consecuencia es que esta persona va a ser sometida al proceso penal y le vamos a imponer una sanción.

P: ¿Si pasamos un balance de una década, en qué porcentaje podríamos medir la delincuencia juvenil?

R: Hay más armas en las calles, hay bandas o pandillas organizadas, gente inescrupulosa que recluta a niños o a menores para cometer delitos. Creo que si hacemos un balance hoy más que nunca los adultos han echado mano de los niños para cometer sus delitos. No podemos cargarle el problema a los niños, sería un poco injusto. Tenemos que ver que siempre hay un adulto detrás, y nosotros como adultos, que estamos de lado de lo bueno, debemos tratar de limpiar esta sociedad de niños marginales que están siendo reclutados para cometer delitos. En resumen, independientemente de que la delincuencia haya subido o haya bajado en la última década, normalmente los índices de delincuencia conforme va pasando el tiempo van subiendo de una manera estadística.

No es una responsabilidad del adolescente, es que nosotros los adultos, en uno u otro lado, no nos hemos preocupado por darle un lugar a un niño, como merece en este mundo".