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La moda informal se impone entre los presidentes AL

Desde los motivos étnicos hasta los ideológicos, la vestimenta oficial ha cambiado

Bogotá. El traje oscuro con corbata ha dejado de ser el único atuendo para un mandatario latinoamericano el día de su investidura y otras ceremonias. Ahora lo que se impone son las chaquetas informales, las chacabanas o guayaberas y las camisas con tejidos indígenas, e incluso los sombreros rancheros y las sandalias.

El ex obispo Fernando Lugo, quien asumirá como nuevo presidente de Paraguay hoy, también se ha sumado a esta moda anti "pompa y etiqueta".

Las presidentas Cristina Fernández, de Argentina, y Michelle Bachelet, de Chile, la segunda más tradicional que la primera en sus atuendos, gozan de la mayor libertad que en cuestiones de moda suelen tener las mujeres.

Lugo ya ha anunciado que no usará corbata en la ceremonia y que solo si hace frío cambiará sus habituales sandalias, en ocasiones simples chanclas de goma, por zapatos.

El ex obispo de San Pedro sigue en esto los pasos del boliviano Evo Morales, el primer mandatario indígena de su país, quien lució en su toma de posesión, en enero de 2005, una original chaqueta oscura sin solapas y rematada con "aguayo" (tela tejida a mano por los pueblos aimara y quechua), que combinó con una camisa blanca con el primer botón desabrochado. En actividades menos formales su indumentaria suelen ser los vaqueros, las camisas de manga corta y su famosa "chompa" (jersey o suéter) tricolor.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asumió vestido con un traje oscuro, sin corbata y con una camisa blanca de cuello redondo y adornada con figuras de las culturas indígenas de su país.

El nicaragüense Daniel Ortega se distinguió por llevar el día de su investidura una camisa blanca de manga larga arremangada.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe,  utiliza un sombrero de paja "aguadeño" (del pueblo de Aguadas) y se tercia al hombro un poncho típico de Antioquia, su región natal, durante sus reuniones en provincias los fines de semana.

El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, llegó a su investidura, el 27 de enero de 2006, vestido de traje formal, pero con su acostumbrado sombrero ranchero.

El estilo ranchero lo impuso el mexicano Vicente Fox, a quien apodaron "el presidente con botas", porque llevaba ese calzado hasta con esmoquin.

La imagen del cubano Fidel Castro, ya apartado del poder, está tan asociada al uniforme verde olivo que el día de 1994 que apareció en una Cumbre Iberoamericana con una guayabera hizo correr ríos de tinta. La primera vez que apareció en público vestido de civil en Cuba fue el 26 de junio de 1996 para recibir el título doctor "honoris causa" de una universidad japonesa.

Su hermano, el general Raúl Castro, lució habitualmente su uniforme militar durante casi medio siglo, pero desde que asumió como presidente interino de Cuba, el 31 de julio de 2006, cada vez con más frecuencia viste traje y corbata, o chacabana.

Los formales

Sin embargo, hay otros mandatarios, como el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que son estrictamente apegados al protocolo, y siempre está de traje y corbata donde debe e incluso donde podría no llevarlo.

A pesar de esto, durante una visita a Londres en el 2006, Lula se negó a usar el frac y se presentó de traje y corbata en el Palacio de Buckingham para un banquete con Isabel II.

También son conservadores en su forma de vestir el presidente peruano Alan García, el salvadoreño Elías Antonio Saca, el panameño Martín Torrijos, el costarricense Óscar Arias, el hondureño Manuel Zelaya, el guatemalteco Álvaro Colom.

Asimismo también guarda el antiguo protocolo el presidente dominicano Leonel Fernández, el mexicano Felipe Calderón y el uruguayo Tabaré Vázquez.