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La Proloterapia, técnica utilizada para curar los dolores en las articulaciones

El tratamiento consiste en inyectar a los pacientes en la zona lesionada o donde se produce el dolor.

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La Proloterapia, técnica utilizada para curar los dolores en las articulaciones
Juan Carlos Vargas

SANTO DOMINGO. Nuestro sistema músculo-esquelético puede sufrir lesiones por diferentes causas, las cuales –en mayor o menor magnitud-, producen malestar y dolor crónico.

En muchos casos, estos padecimientos pueden ser diagnosticados como defectos osteocondrales, osteoartritis, desgarros o degeneración de meniscos, tendinitis, tendinosis, dolor de la tuberosidad isquiática, dolor de la articulación temporo mandibular, desgarros o sobre estiramientos, esguinces, inestabilidad articular, síndrome de hipermobilidad, entre otros.

Para estos y otros casos, la proloterapia –una técnica que era utilizada en la antigua Grecia para curar a los soldados del Imperio Romano que eran heridos en batalla-, resulta el tratamiento adecuado, según afirma el doctor Juan Carlos Vargas Decamps, endocrinólogo-nutricionista, experto en osteoporosis, y Director Médico del Centro Integral de Proloterapia y Medicina Regenerativa.

Pero, ¿Qué es la Proloterapia? El doctor Vargas explica que es una técnica que se utiliza para tratar el dolor crónico relacionado con daños en los ligamentos, tendones y articulaciones. “Es una opción de tratamiento seguro, mínimamente invasivo recomendado para atletas o no atletas, que padecen dolor crónico con más de 3 meses de evolución”.

Este tipo de terapia ayuda a curar y mejorar la inestabilidad en las articulaciones, que según afirma el especialista es la raíz de la mayoría de las lesiones, y por tanto del dolor en el sistema músculo esquelético.

Su tratamiento ¿Es doloroso?

La proloterapia es un tratamiento que utiliza sustancias naturales, no tiene contraindicaciones, y produce una respuesta reparadora luego de cada aplicación. La cantidad de inyecciones que requiere el paciente dependerá del área o de las áreas a tratar, de lo crónico de la lesión o el grado de dolor que le producen las articulaciones dañadas.

Las sesiones no son dolorosas, pero es una sensación diferente a lo que estamos acostumbrados, “posiblemente en algún caso algo molestoso, situación que en la mayor parte de los pacientes, con unas pastillas de paracetamol o acetaminofén y un par de sesiones de calor local, almohadilla caliente o calor húmedo local en casa, se resuelve”.

El procedimiento tiene una duración de tres a cinco minutos. Sin embargo, la visita al especialista tarda de 45 minutos a 90 minutos, desde el momento que el paciente entra al consultorio, y explica lo más detalladamente posible, cuándo le comenzó el dolor, si se debe a un traumatismo u otra causa.

“Con estos datos llenamos varias encuestas de dolor, funcionabilidad y rigidez; también hacemos un historial de sus antecedentes personales y familiares. Luego, pasamos a un minucioso y extenso examen físico en general y, en particular de las zonas de dolor”.

Agrega el doctor Vargas Decamps que si el paciente lleva una placa, proceden a estudiarla; le informan lo que han encontrado y el tratamiento que requiere. Si el paciente decide tratarse, entonces, le adormecen el área diagnosticada con anestesia local tópica.

Con relación a la periodicidad de las sesiones, dijo que las aplican cada 3 a 4 semanas, “la mejoría es impresionante en la mayoría de los casos. Normalmente, el paciente necesita de 3 a 6 sesiones”.

Beneficios del tratamiento

El doctor Vargas sostiene que la Proloterapia no sólo trata los síntomas; sino la raíz y la causa del dolor crónico que padece el paciente, ya que en muchísimas ocasiones, la causa es la debilidad o laxitud de los ligamentos y tendones.

Este procedimiento consiste en inyecciones con sustancias naturales en los ligamentos -que van de hueso a hueso-, y tendones -que van de músculos a huesos-, y que estimulan el llamado de monocitos, granulocitos, fibroblastos y diversos factores de crecimiento presentes en nuestro organismo para que estos se dediquen a la producción de tejido nuevo; regeneración que fortalece las uniones laxas o flojas eliminando así la inestabilidad articular.

En tal sentido, indicó que esta técnica se puede aplicar a cualquier paciente que sienta dolor crónico, sobre todo si el diagnóstico es inestabilidad de la articulación, la cápsula articular, los ligamentos, los tendones, los discos o los meniscos.

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