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La revolución tecnológica a través de la obra de seis arquitectos británicos

La muestra se podrá ver en el RIBA desde mañana y hasta el 27 de mayo

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La revolución tecnológica a través de la obra de seis arquitectos británicos
LONDRES. La aportación a la construcción moderna de conocidos arquitectos británicos como Norman Foster o Richard Rodgers centra una exhibición presentada ayer en el Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA).

"Los británicos que construyeron el mundo moderno" pone de manifiesto la importancia de los arquitectos británicos nacidos en los años 30 del siglo XX en famosas construcciones como el centro cultural Pompidou de París, en cuyo diseño participó Richard Rogers, o el Reichstag de Berlín de Norman Foster.

La muestra, que se podrá ver en el RIBA desde mañana y hasta el 27 de mayo, resume la trayectoria de seis de los mayores arquitectos británicos de la actualidad: Norman Foster, Richard Rogers, Nicholas Grimshaw, Michael y Patty Hopkins y Terry Farrell.

La exhibición analiza la variedad de materiales utilizados desde la época de postguerra, desde el cemento tradicional hasta los materiales industriales y prefabricados.

"Queremos mostrar la fama de estos arquitectos británicos en el mundo y cómo han contribuido a la escena global con sus proyectos", dijo a Efe Mike Althorpe, comisario de la exposición, durante la presentación.

Althorpe destacó la gran transformación que se produjo en los años 70, cuando esa nueva generación de arquitectos estaban "interesados en dar un enfoque diferente a sus diseños, que nada tuviera que ver con el cemento, un material que ya creían pasado de moda".

Es a partir de entonces cuando se levantan edificios de acero, de ladrillo visto y construidos a base de materiales ligeros en un intento de modernizar una sociedad europea inmersa en grandes cambios sociales y políticos.

Poco a poco se impuso la moda de los edificios de "alta tecnología", con estructuras flexibles, de techos de cristal y de los que colgaban cables o tuberías, como el edificio Cristal Palace de Londres.

Desde los años 90 del siglo XX, los arquitectos ingleses empezaron a participar en el diseño de estaciones de tren, terminales de aeropuertos y grandes edificios en todos los rincones del mundo, desde Estados Unidos hasta Australia, aunque sobre todo en Europa.

Uno de los ejemplos de la progresiva expansión internacional de la arquitectura "made in Britain" es la torre KK100 de Farrell, situada en Shenzhen (China) y que con sus 441 metros se ha convertido en la construcción más alta de un arquitecto británico.

Su contribución en España también tiene un espacio en la exposición, que pone como ejemplo la construcción del metro de Bilbao a partir del diseño de Norman Foster o la reciente Terminal 4 de Barajas, de Richard Rogers.

La buena imagen de estos seis arquitectos también supone una potente carta de presentación del Reino Unido y en varias campañas publicitarias a nivel turístico y profesional se ha recurrido al legado de la arquitectura como un aspecto asociado la identidad para vender su marca.