Los hijos de ayer son los padres de hoy
Creativos y comunicadores comparten sus vivencias de paternidad, a partir de sus experiencias como hijos

Los tiempos han cambiado (sorpresa, sorpresa). Basta abrir los ojos para notar cómo está cambiando el rol de la mujer en el trabajo y en el hogar, lo que también conlleva a cambios del hombre en la familia. Rodolfo Pérez, Manny Cruz, Rafael de los Santos (Poteleche) y Leonardo Villalobos compartieron sus distintas experiencias de paternidad, enfocados en cosas que sus padres no hacían o que ellos han decidido perfeccionar.
Primeramente, según el empresario Rodolfo Pérez, los padres invierten más tiempo con sus hijos. “Los padres de hoy hemos encontrado el valor de dar más tiempo a nuestros hijos, y no pasar tanto tiempo trabajando o fuera de la casa. Nuestros padres vivieron muchas precariedades y fueron forzados a trabajar, trabajar, trabajar”.
“Nosotros crecimos con mayor abundancia, que nos ha permitido darnos cuenta de que la abundancia económica no es lo más importante. Por eso entiendo que dedicamos más tiempo con mayor facilidad y con menos preocupación que antes”.
Este tiempo se centra en calidad, no en cantidad. “Los padres hemos entendido que, además de ser padres, debemos ser amigos de nuestros hijos, para educarlos dentro de una amistad, que no sea solamente dar instrucciones y regañar. Hemos encontrado el valor de ser amigos de nuestros hijos, para poder guiarlos a enfrentar la vida de hoy, tan diferente a la de ayer”.
La posibilidad de dedicar más tiempo a los hijos les ha permitido desarrollar y criar lejos de la previa formación autoritaria mencionada por el comunicador Leonardo Villalobos.
“A mí me criaron a punta de correa, palo y fuete... Y aquí estoy, afortunadamente bien, pero definitivamente creo que hay otra forma de educar a nuestros hijos. Antes nos tocó ser hijos, ahora nos toca ser padres”.
Villalobos ha tenido dos experiencias de paternidad. Sus hijos de 20 y 14 años fueron criados de manera más autoritaria, mientras que con su hija de cuatro años ha aprendido que la comunicación es vital. “Las experiencias son diferentes porque antes uno ordenaba y no había discusión: ‘Papá dice que es así y punto’. Ahora hay que negociar; nunca pensé que iba a tener que llegar a un acuerdo con una niña de cuatro años... Aquí el ‘¿por qué?’ es recurrente”.
Para Rafael de los Santos, conocido como Poteleche, los papás ahora están involucrados desde el parto. “En mi caso, estuve encargado del playlist, la iluminación, con una cámara de grabar y una de tomar fotos. Claro, y dándole la mano a mi esposa y cortando el cordón umbilical. Es algo en lo que yo no dejaría de estar presente por nada del mundo. No sé por qué antes no se hacía, pero ahora es esencial”.
El cambio no se queda en el nacimiento, sino que transcurre hasta el desarrollo de los niños y sus aficiones tecnológicas. “Hubo un punto en el cual yo empecé a usar una serie de cosas de las que mis padres no tenían ni idea, y uno estaba solo en ese mundo de tecnología. Mis hijos y yo compartiremos eso mucho más”.
El primer instinto al lanzarse hacia la paternidad es imitar lo que se vio en casa cuando se era hijo. El cantante Manny Cruz comparte: “Mi mamá me cuenta que a mi papi querido -que en paz descanse- no le gustaba cambiarnos los pañales. Creo que nunca lo hizo”.
Sin embargo, Cruz escogió una mentalidad enfocada en estar involucrado en la vida de su hijo, Mateo. “Mi caso ha sido completamente diferente. Yo no voy a decir que ‘ayudo’ a cambiarle el pañal, porque es mi hijo, entonces tengo que hacer todo lo que hace la mamá (menos amamantar), pero me involucro demasiado y le cambio el pañal todas las veces que hay que cambiárselo”.
La paternidad no termina donde empieza la incomodidad. Por eso, a pesar de considerarse ‘dormilón’, Cruz considera que es responsabilidad de los padres estar acompañados en el horario completo de sus hijos, apoyando a las madres y cumpliendo su función como padres.
“Yo soy muy dormilón, pero después de que Mateo nació, eso ha cambiado. He aprendido y me he acoplado a su horario, que siempre vive cambiando.
“La verdad es que no ha sido nada fácil, pero yo creo que el papá se debe involucrar en todo: no es ‘ayudar a la mamá’; esa no es una responsabilidad de ella. Hay que involucrarse, porque el hijo es de los dos y uno debe de responsabilizarse en todo el sentido de la palabra, con todo lo que concierne al bebé”.
Según Villalobos: “Yo creo que esta es la profesión más difícil que hay. Primero, porque nadie te la enseña. Es una profesión que se aprende según cada caso y cada proceso, totalmente diferente a los demás. Te pueden decir cualquier cosa de cómo debes ser o hacer las cosas, pero es imposible”.
“Es una historia que se reinventa y que vives según la época, según la personalidad de cada hijo, según la situación socioeconómica o tu entorno social”.
“Es una profesión difícil porque no te puedes equivocar. En cualquier otro trabajo puedes fracasar, corregir y volver a empezar. Con los hijos no hay margen de error”.
En definitiva,la experiencia actual de paternidad se perfecciona debido a la zapata de los sacrificios realizados por los padres anteriores, hoy ascendidos a abuelos.




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Laura Yépez