Los judíos celebran el comienzo del año nuevo
Conmemoran lo que consideran es el aniversario de la creación del mundo

Jerusalén. Los judíos de todo el mundo recibieron al atardecer de ayer y durante dos días el "Rosh Hashaná", el comienzo del año nuevo 5769, según el calendario hebreo.
Esta festividad conmemora lo que la tradición judía considera el aniversario de la creación del mundo y es celebrada por judíos laicos, tradicionalistas y ortodoxos tanto en Israel como en las comunidades de la diáspora.
Supone el inicio de un período de expiación que culminará con el "Yom Kipur" o Día del Perdón nueve jornadas después.
El Levítico dicta que dos días antes de comenzar el mes hebreo de "tishrei" se celebra el "Rosh Hashaná", tradición que data de unos 2.500 años antes de la era cristiana, cuando la fecha era anunciada desde Jerusalén a todas las comunidades por medio de hogueras.
La diáspora de este pueblo está constituida actualmente por más de 7.750.000 de personas, una cifra que supera con creces a los más de cinco millones y medio de judíos que viven en Estado de Israel, según datos de difundidos recientemente por la Agencia Judía.
Con todo, en todas las comunidades es costumbre escuchar por estas fechas la felicitación de "shaná tová" (feliz año), acompañado del ajetreo de los preparativos de la gran cena de la "Nochevieja" judía, así como la compra de regalos.
La celebración de la festividad se ve marcada por dos costumbres: la comida de manzanas y bizcochos empapados en miel, para que el año próximo "sea dulce", y la concurrencia a fuentes de agua como mares, ríos o manantiales, con el objeto de "deshacerse de los pecados e inmoralidades" del año que acaba.
En la cena ritual se recita la bendición: "Que sea tu voluntad, que seamos cabeza y no cola", y se estila comer un pequeño trozo de carne de cabeza de animal para conmemorar el "Rosh Hashaná", literalmente cabeza de año.
Asimismo se suele degustar pescado relleno o guisado, dátiles, calabazas, garbanzos y puerro, símbolos de buenos augurios y fertilidad. Esta fecha también se denomina por su nombre bíblico de "Yom Teruá".
Para los judíos israelíes seculares estas fechas son propicias para los viajes y vacaciones, pues con el año nuevo se inicia un período festivo que concluirá el 21 de octubre con "Sucot" o "Fiesta de los Tabernáculos".
Para los ortodoxos comienza un período de rezos y largas horas en la sinagoga, y de un tiempo de reflexión, introspección y expiación de los pecados del año anterior, hayan sido cometidos de forma intencionada o por descuido.
Se trata de un período de diez días, "Yiamim Noraim" o "Días Terribles", que culminará el próximo 9 de octubre con el día más sagrado del calendario, el "Yom Kipur", cuando Dios decide quiénes serán inscritos en el "libro de la vida".
Esta festividad conmemora lo que la tradición judía considera el aniversario de la creación del mundo y es celebrada por judíos laicos, tradicionalistas y ortodoxos tanto en Israel como en las comunidades de la diáspora.
Supone el inicio de un período de expiación que culminará con el "Yom Kipur" o Día del Perdón nueve jornadas después.
El Levítico dicta que dos días antes de comenzar el mes hebreo de "tishrei" se celebra el "Rosh Hashaná", tradición que data de unos 2.500 años antes de la era cristiana, cuando la fecha era anunciada desde Jerusalén a todas las comunidades por medio de hogueras.
La diáspora de este pueblo está constituida actualmente por más de 7.750.000 de personas, una cifra que supera con creces a los más de cinco millones y medio de judíos que viven en Estado de Israel, según datos de difundidos recientemente por la Agencia Judía.
Con todo, en todas las comunidades es costumbre escuchar por estas fechas la felicitación de "shaná tová" (feliz año), acompañado del ajetreo de los preparativos de la gran cena de la "Nochevieja" judía, así como la compra de regalos.
La celebración de la festividad se ve marcada por dos costumbres: la comida de manzanas y bizcochos empapados en miel, para que el año próximo "sea dulce", y la concurrencia a fuentes de agua como mares, ríos o manantiales, con el objeto de "deshacerse de los pecados e inmoralidades" del año que acaba.
En la cena ritual se recita la bendición: "Que sea tu voluntad, que seamos cabeza y no cola", y se estila comer un pequeño trozo de carne de cabeza de animal para conmemorar el "Rosh Hashaná", literalmente cabeza de año.
Asimismo se suele degustar pescado relleno o guisado, dátiles, calabazas, garbanzos y puerro, símbolos de buenos augurios y fertilidad. Esta fecha también se denomina por su nombre bíblico de "Yom Teruá".
Para los judíos israelíes seculares estas fechas son propicias para los viajes y vacaciones, pues con el año nuevo se inicia un período festivo que concluirá el 21 de octubre con "Sucot" o "Fiesta de los Tabernáculos".
Para los ortodoxos comienza un período de rezos y largas horas en la sinagoga, y de un tiempo de reflexión, introspección y expiación de los pecados del año anterior, hayan sido cometidos de forma intencionada o por descuido.
Se trata de un período de diez días, "Yiamim Noraim" o "Días Terribles", que culminará el próximo 9 de octubre con el día más sagrado del calendario, el "Yom Kipur", cuando Dios decide quiénes serán inscritos en el "libro de la vida".
Diario Libre
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