Manejo desechos hospitalarios
A pesar de que practican la normativa de colocar los desechos hospitalarios por separado al momento de generarse, calificándolos en fundas negras para los comunes; en fundas rojas, los de tipo biológicos, y radioactivos, en recipientes especiales, el manejo de los residuos sigue siendo indebido en algunos casos y los desperdicios tóxicos y orgánicos se entremezclan en las áreas de depósito.
Eso conlleva a que el personal médico y los empleados administrativos y pacientes que laboran y asisten a los hospitales públicos del país estén expuestos a adquirir enfermedades infecciosas, debido al mal manejo que se le da a la basura, lo que la convierte en un problema grave de salud y afecta al medio ambiente.
Esa situación se evidencia en el día a día de los hospitales de alta complejidad. Así, en la parte posterior del hospital infantil Robert Reid Cabral, paralela a la morgue y con salida a la avenida Independencia está el área dedicada a los depósitos de desperdicios.
Un empleado, sin guantes, recoge en el patio el último desperdicio de un zafacón, lo echa en una funda negra que luego se tira al hombro y la lleva al lugar desbordado por la cantidad de basura acumulada. Era martes, asegura que el camión de la basura pasa todos los días a recogerla, pero el día anterior (lunes) no pasó.
Del lado de la emergencia, otro empleado provisto de guantes y botas de goma cumple con los requisitos mínimos para realizar la labor de higiene.
En el hospital Luis Eduardo Aybar la basura está clasificada, pero tienen varios depósitos, que incluyen tanques sin tapas, próximo al área de ginecología.
En 2006, la Agencia Internacional de Cooperación del Japón (Jica) dispuso de un área para reciclar la basura.
En la Maternidad San Lorenzo de Los Mina, donde se reporta un promedio de 62 nacimientos diarios, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) donó un equipo que tritura las placentas y evita el mal olor.
Fetos y restos de tejidos, que por su tamaño no caben en la trituradora, son enterrados en un lugar que tiene en el cementerio de Los Mina.
Los residuos que se producen por la actividad médica son muchos y variados y si a éstos se les suma las fundas, papeles, vasos desechables, sobras de comidas, algodones, gasas y ropas sucias de sangre, y los depósitos improvisados y a "cielo abierto", se puede advertir que el riesgo de contaminación puede provocar nuevas afecciones en las personas que asisten a esos centros de salud.
Incineración
El sistema tradicional de incinerar la basura no existe en los hospitales de alta complejidad y las autoridades se convencieron de que, además de contaminar al medio ambiente y afectar la salud de los vecinos, resulta costosa por el alto consumo de combustible.
De ahí que las autoridades decidieron apoyar al director del hospital Ney Arias Lora, Félix Hernández, en la adquisición de un equipo que compacta, tritura la basura y la convierte en materia prima.
El aparato tiene un costo de US$500,000 y elimina en una hora toda la contaminación, reduciendo en un 80% el volumen de la basura.
La intención es instalar el sistema en los demás hospitales públicos, aseguran los directores de los hospitales Robert Reid Cabral, Emilio Mena Castro, y Roberto Lafontaine, del Francisco Moscoso Puello.
En el Gran Santo Domingo se produce un promedio diario de alrededor de 4,000 toneladas de basura, de los cuales el hospital Darío Contreras aporta unas 500 libras de desperdicio común que se acumula por el retraso en la recogida por parte del Ayuntamiento.
Los restos humanos, fruto de amputaciones, los colocan en congeladores especializados y semanalmente los transportan en cajas tipo ataúdes al cementerio Cristo Salvador, donde el hospital tiene un área asignada para esos fines.
En el interior
La Organización Panamericana de la Salud promueve el tema de la bioseguridad en hospitales de República Dominicana, debido a su incidencia en la prevención y control de infecciones.
En colaboración con el Ministerio de Salud, la OPS realizó un concurso sobre el tema resultando el hospital general Ramón Matías Mella, de Dajabón, ganador como el centro médico estatal más limpio de la frontera al lograr, entre otros aspectos, el manejo correcto de los residuos sólidos.
Un reglamento sanitario para el país
Atendiendo a disposiciones sanitarias internacionales, el Ministerio de Salud puso en vigencia el Reglamento 126-09, sobre los desechos y residuos generados por los centros de salud y afines con la finalidad de evitar que los desechos tóxicos y no tóxicos que se generan en los establecimientos de salud afecten la salud de médicos y pacientes. Las acciones establecen la clasificación de los desperdicios y colocación de recipientes en todas las áreas e involucran a las clínicas privadas que trabajan en mejorar sus estrategias sanitarias de prevención.
"Las fundas rojas las maneja una compañía privada contratada especialmente para esos fines y se le pagan 30,000 pesos al mes. "
Héctor Quezada, director del hospital traumatológico Darío Contreras.
"Pagamos 30,000 mil pesos al mes a una empresa privada para botar los desechos biológicos y estamos licitando un aparato similar al que tiene el Ney Arias Lora."
Emilio Mena Castro, director del hospital infantil Robert Reid Cabral.
"Tenemos un sistema de alta tecnología que tritura los desechos con la intención de cambiar de cultura de que la basura es fea y un gasto para cambiarla por una materia prima."
Félix Hernández, director del hospital Ney Arias Lora.
Eso conlleva a que el personal médico y los empleados administrativos y pacientes que laboran y asisten a los hospitales públicos del país estén expuestos a adquirir enfermedades infecciosas, debido al mal manejo que se le da a la basura, lo que la convierte en un problema grave de salud y afecta al medio ambiente.
Esa situación se evidencia en el día a día de los hospitales de alta complejidad. Así, en la parte posterior del hospital infantil Robert Reid Cabral, paralela a la morgue y con salida a la avenida Independencia está el área dedicada a los depósitos de desperdicios.
Un empleado, sin guantes, recoge en el patio el último desperdicio de un zafacón, lo echa en una funda negra que luego se tira al hombro y la lleva al lugar desbordado por la cantidad de basura acumulada. Era martes, asegura que el camión de la basura pasa todos los días a recogerla, pero el día anterior (lunes) no pasó.
Del lado de la emergencia, otro empleado provisto de guantes y botas de goma cumple con los requisitos mínimos para realizar la labor de higiene.
En el hospital Luis Eduardo Aybar la basura está clasificada, pero tienen varios depósitos, que incluyen tanques sin tapas, próximo al área de ginecología.
En 2006, la Agencia Internacional de Cooperación del Japón (Jica) dispuso de un área para reciclar la basura.
En la Maternidad San Lorenzo de Los Mina, donde se reporta un promedio de 62 nacimientos diarios, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) donó un equipo que tritura las placentas y evita el mal olor.
Fetos y restos de tejidos, que por su tamaño no caben en la trituradora, son enterrados en un lugar que tiene en el cementerio de Los Mina.
Los residuos que se producen por la actividad médica son muchos y variados y si a éstos se les suma las fundas, papeles, vasos desechables, sobras de comidas, algodones, gasas y ropas sucias de sangre, y los depósitos improvisados y a "cielo abierto", se puede advertir que el riesgo de contaminación puede provocar nuevas afecciones en las personas que asisten a esos centros de salud.
Incineración
El sistema tradicional de incinerar la basura no existe en los hospitales de alta complejidad y las autoridades se convencieron de que, además de contaminar al medio ambiente y afectar la salud de los vecinos, resulta costosa por el alto consumo de combustible.
De ahí que las autoridades decidieron apoyar al director del hospital Ney Arias Lora, Félix Hernández, en la adquisición de un equipo que compacta, tritura la basura y la convierte en materia prima.
El aparato tiene un costo de US$500,000 y elimina en una hora toda la contaminación, reduciendo en un 80% el volumen de la basura.
La intención es instalar el sistema en los demás hospitales públicos, aseguran los directores de los hospitales Robert Reid Cabral, Emilio Mena Castro, y Roberto Lafontaine, del Francisco Moscoso Puello.
En el Gran Santo Domingo se produce un promedio diario de alrededor de 4,000 toneladas de basura, de los cuales el hospital Darío Contreras aporta unas 500 libras de desperdicio común que se acumula por el retraso en la recogida por parte del Ayuntamiento.
Los restos humanos, fruto de amputaciones, los colocan en congeladores especializados y semanalmente los transportan en cajas tipo ataúdes al cementerio Cristo Salvador, donde el hospital tiene un área asignada para esos fines.
En el interior
La Organización Panamericana de la Salud promueve el tema de la bioseguridad en hospitales de República Dominicana, debido a su incidencia en la prevención y control de infecciones.
En colaboración con el Ministerio de Salud, la OPS realizó un concurso sobre el tema resultando el hospital general Ramón Matías Mella, de Dajabón, ganador como el centro médico estatal más limpio de la frontera al lograr, entre otros aspectos, el manejo correcto de los residuos sólidos.
Un reglamento sanitario para el país
Atendiendo a disposiciones sanitarias internacionales, el Ministerio de Salud puso en vigencia el Reglamento 126-09, sobre los desechos y residuos generados por los centros de salud y afines con la finalidad de evitar que los desechos tóxicos y no tóxicos que se generan en los establecimientos de salud afecten la salud de médicos y pacientes. Las acciones establecen la clasificación de los desperdicios y colocación de recipientes en todas las áreas e involucran a las clínicas privadas que trabajan en mejorar sus estrategias sanitarias de prevención.
"Las fundas rojas las maneja una compañía privada contratada especialmente para esos fines y se le pagan 30,000 pesos al mes. "
Héctor Quezada, director del hospital traumatológico Darío Contreras.
"Pagamos 30,000 mil pesos al mes a una empresa privada para botar los desechos biológicos y estamos licitando un aparato similar al que tiene el Ney Arias Lora."
Emilio Mena Castro, director del hospital infantil Robert Reid Cabral.
"Tenemos un sistema de alta tecnología que tritura los desechos con la intención de cambiar de cultura de que la basura es fea y un gasto para cambiarla por una materia prima."
Félix Hernández, director del hospital Ney Arias Lora.
Diario Libre

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