No habían pasado tres meses de que el huracán María devastara a Puerto Rico en 2017 cuando agentes de la Patrulla Fronteriza y la Guardia Costera interceptaron a nueve indocumentados dominicanos antes de acercarse en una yola a la costa de Rincón, al oeste de esa isla. Así como a este grupo no le importó dirigirse a un territorio sumido en una crisis, tampoco a más de 1,700 dominicanos detenidos o rescatados en su intento de cruzar el Canal de la Mona en 2018.

Las cifras de la Armada de República Dominicana y de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos continuaron sumando detenciones y rescate de viajeros indocumentados e interceptación de embarcaciones después del paso del huracán María por Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017. Inclusive, en territorio boricua se identificaron a reincidentes a quienes se remitió ante un juez.

Esas instituciones no reportan las estadísticas por mes, lo que impide determinar cuántos viajaron o lo intentaron en el último trimestre de 2017. Sin embargo, solo en 2018, cuando Puerto Rico luchaba por recuperarse de los daños dejados por el huracán, la Armada detuvo o rescató a 1,963 personas, en su mayoría ligados a viajes ilegales hacia Puerto Rico, siendo 471 más que el año anterior.

“Los organizadores de viajes estaban vendiendo la falsa idea de que en Puerto Rico estaban ofreciendo mano de obra (para su reconstrucción), lo que se ha podido constatar que no es tan real”, dijo a Diario Libre el portavoz de la Armada, capitán de navío Francisco Sánchez. “Te lo digo porque en las entrevistas que se le hacen a los viajeros se les pregunta cuáles son sus motivaciones”.

Así explica el militar el porqué la crisis post María no desalentó los viajes ilegales en yola, un modo de emigración que comenzó a hacerse notorio en la década de 1970, por personas que buscan trabajar y vivir en Puerto Rico o usar la isla como puente para llegar a los Estados Unidos. El incremento de la cifra Sánchez también lo atribuye a una mayor efectividad de la vigilancia costera con relación a otros años.

Sin embargo, en el Instituto Nacional de Migración ven en la recuperación de Puerto Rico post María un incentivo para los viajes. En una respuesta escrita a preguntas de Diario Libre sobre el tema, desde la entidad se indicó: “Es importante tomar en cuenta que luego del impacto del huracán María, la economía puertorriqueña ha experimentado cierto dinamismo producto de la inversión de fondos para la reconstrucción de la infraestructura afectada. Ese dinamismo, brinda mayores posibilidades de inserción en el mercado laboral para los y las inmigrantes, situación que se potencia ante el éxodo de los nacionales puertorriqueños, una tendencia demográfica constante desde 2004”.

Una yola incautada tras la Guardia Costera detener a cinco dominicanos cerca de la costa de Rincón, el 26 de mayo de 2018.
Una yola incautada tras la Guardia Costera detener a cinco dominicanos cerca de la costa de Rincón, el 26 de mayo de 2018. ( )

El huracán María tocó tierra puertorriqueña con categoría 4. El Gobierno inicialmente estimó la cantidad de muertos en 64, pero tras cuestionamientos por el bajo número, encargó un estudio a la Universidad de Georgetown que usó de base para fijar una nueva cifra: 2,975 fallecidos.

Cuando solo contaba con electricidad el 58.1 % de los clientes de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico, que afanaba por restablecer el servicio destruido por el huracán, la Patrulla Fronteriza informó que la noche del 31 de diciembre de 2017 detuvo un grupo de 30 dominicanos en el extremo suroeste del islote deshabitado de Desecheo. El día de Año Nuevo encontró a otro grupo de nueve cerca de Carrizales. Y el 15 de ese mismo mes detuvo a otros 15 dominicanos a tres millas náuticas de Rincón. Todos buscaban entrar ilegalmente a Puerto Rico en una embarcación clandestina.

Un informe preparado por la Junta de Planificación de Puerto Rico, presentado en mayo de 2018, detalla que María provocó daños a las infraestructuras que sumaron US$1,824.8 millones y pérdidas en la producción agrícola por US$182.5 millones.

Destaca, además, que de 2017 a 2019, la isla puede perder hasta 470,335 residentes o 14 % a causa de la emigración provocada por la situación de la isla post María. Florida es el estado de los Estados Unidos con más probabilidades de recibir esos migrantes, con un flujo anual estimado de entre 40,000 a 82,000 personas.

Postes y líneas eléctricas yacen tendidas sobre una carretera tras el paso del huracán María en Humacao, en la región oriental de Puerto Rico, el 20 de septiembre de 2017.
Postes y líneas eléctricas yacen tendidas sobre una carretera tras el paso del huracán María en Humacao, en la región oriental de Puerto Rico, el 20 de septiembre de 2017. ( )

Antes de que Puerto Rico fuera embestido por los vientos y lluvias de María, su economía estaba afectada por una profunda crisis que llevó al gobernador a anunciar que la isla se declaraba en quiebra para reestructurar su deuda de más de US$70,000 millones.

La crisis se refleja en la cantidad de remesas de la diáspora dominicana. Cuando en 2013 las provenientes de Puerto Rico representaron el 2.58 % del total de esas contribuciones enviadas al país, en 2017, el año del huracán María, fueron el 0.98 %, según datos del Banco Central dominicano. Entre enero-noviembre de 2018 se registró un leve incremento, al representar el 1.09 %.

De forma más concreta, el Banco Central reporta que en 2013 el dominicano residente en Puerto Rico envió en promedio US$149.4 cada vez que hizo una transacción. Solo en ese año se calcularon 583,755 transacciones formales de remesas desde allá. Para 2018, el promedio se incrementó a US$167.6 pero el número de transacciones entre enero-noviembre de ese año apenas iba por 328,517.

El primer registro de un viaje ilegal en yola desde la República Dominicana a Puerto Rico fue en 1972, recoge una investigación del profesor Jorge Duany titulada “Migración dominicana hacia Puerto Rico: una perspectiva transnacional”. Los pasajeros en su mayoría tienen educación elemental y baja preparación laboral, y terminan trabajando en el sector informal, construcción o servicio doméstico.

En los años 90 el costo del viaje oscilaba entre US$300 y US$1,000 por persona. Para 2017 estaba entre los US$800 y US$1,500. Un proyecto de la Organización Internacional para las Migraciones que rastrea las muertes de inmigrantes, estima que ese año fallecieron o desaparecieron al menos 36 personas que participaban en viajes ilegales hacia Puerto Rico, siendo una de las causas ahogamiento. En 2018 fueron unas 10.

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De los últimos viajes ilegales interceptados por las autoridades de Puerto Rico, está el reportado el pasado 18 de diciembre, cuando una unidad de Operaciones Aéreas y Marinas interceptó una yola a aproximadamente 11 millas náuticas al oeste de Aguadilla. Dentro de la embarcación los agentes encontraron a seis hombres y dos mujeres que alegaron proceder de la República Dominicana.

El 19 de diciembre, los oficiales del Departamento de Policía de Puerto Rico en Rincón informaron que tenían bajo custodia a una mujer proveniente de la República Dominicana en yola, en el área de Barrio Ensenada, Rincón. Los agentes de la Patrulla Fronteriza además encontraron a otro dominicano en el área.

“Es habitual ver un aumento en las actividades de contrabando durante la temporada de vacaciones. Los contrabandistas tienen la percepción de que la aplicación de la ley disminuye durante este período, sin embargo, nuestros agentes permanecen vigilantes, trabajando las 24 horas, los siete días de la semana”, dijo en una nota de prensa Xavier Morales, agente de patrulla en jefe del Sector Ramey en Aguadilla.

Ramey es la única estación de la Patrulla Fronteriza fuera del territorio continental de los Estados Unidos. Entre 2007 y 2017 en ese sector se detuvo con fines de deportación a 3,181 dominicanos, 1,657 haitianos y 1,770 cubanos, conforme estadísticas compiladas por el Gobierno estadounidense.

Imagen del 9 de agosto de 2016 de una yola abandonada en una playa de Aguadilla, en Puerto Rico, en la que llegaron viajeros dominicanos.
Imagen del 9 de agosto de 2016 de una yola abandonada en una playa de Aguadilla, en Puerto Rico, en la que llegaron viajeros dominicanos. ( )

“En general, los migrantes toman su decisión de migrar o no, considerando criterios como el coste de oportunidad. Según la clasificación del Banco Mundial, al 1 de julio del 2018, Puerto Rico se encuentra clasificado como un país de ingreso alto, mientras que República Dominicana continúa siendo un país de renta media alta”, observa el Instituto Nacional de Migración.

El pasado sábado la Armada reportó -sin entrar en detalles- que en 48 horas, en operativos combinados con el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, se frustraron siete viajes ilegales y se detuvo a decenas de personas que intentaban llegar de forma ilegal a Puerto Rico.

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