Ambientalistas, ¿una retranca para el desarrollo nacional?

Por Francolines Cuello

Aparentemente los objetivos de la conservación y desarrollo sostenible del grupo de ambientalistas dominicanos no coinciden con una estrategia nacional para el desarrollo de República Dominicana, en términos de un plan nacional que permita a los dominicanos asimilar los nuevos retos y desafío que enfrenta en materia de medio ambiente.

El “eco-pesimismo” se ha apoderado de los principales espacios de opinión pública, desplazando el sentido común, el debido proceso, leyes y decretos ambientales.

Una dicotomía le hace mucha sombra al sector ambiental de ser juez y parte, ser consultores de proyectos y oponerse a otros en que no lo son. Apoyar una gestión gubernamental cuando son parte de ella o atacar ferozmente la gestión que no comparte su visión y cuando no son parte de su gabinete.

Como país no debemos permitir que escudado en un “movimiento ambiental” malos dominicanos utilizando credenciales ambientales públicas y privadas, que ni son academia ni hacen ciencia, ni son instituto y comisiones que la forman un solo miembro, se aprovechan de la buena voluntad de ciudadanos dominicanos y extranjeros que aspiran a un ambiente sano, sacarles dinero en base a mentiras y chantajes para supuestamente salvar el ambiente, según ellos....

El “Greenwashing” y la añoranza de tener un ambiente sano para todos da espacio a que oportunistas hagan interpretaciones mal intencionadas y coyunturales de las leyes para aprovecharse y sacar beneficio personal, en detrimento de la institucionalidad y el desarrollo del país.

Por más sometimientos y recursos legales en contra de la institucionalidad ambiental, con la intensión pura y simple de proyectarse profesionalmente, nominarse a un cargo o conseguir la subvención gubernamental, es igual o peor que los delitos ambientales que están denunciando.

¡Esto lo evidenciamos en el pasado proceso de transición!

Una ola de jóvenes preocupados por la situación ambiental encuentra en la generación con mayor experiencia resistencia al relevo, y quizás, por eso no se ha resuelto ningún problema ambiental, cuando los actores han sido los mismos por décadas, con retos nuevos cada día, por simple orden biológico deberían quedar descartados.

El país también demanda de un ambiente sano, que garantice bienestar a las futuras generaciones y de un sector ambiental coherente, visionario que no busque intereses ni beneficios particulares.

El cambio generacional promete ser esperanzador y esos reclamos de transparencia e independencia que se les exigen a la administración pública deben aplicarse de manera interna a los movimientos ambientales que tanto daño le han hecho al desarrollo nacional.

Apelamos a que sigan fortaleciendo la institucionalidad del sector ambiental y dejar atrás el fundamentalismo sectario de que sólo cuando uno de ellos es contratado por un promotor privado o el gobierno, las cosas funcionan.

Queremos y necesitamos un país para todos, comprometido con un desarrollo sostenible donde los grupúsculos y el “tremendismo” ambiental no tengan espacio ni en la sociedad civil, ni en el tren gubernamental.

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