¿Especies costeras de RD ganan espacio con el COVID-19?

Desde Boca Chica hasta Punta Cana hay evidencias de que es posible

Desde que se aplicaron las medidas de cuarentena a nivel mundial existen un sinfín de videos y fotos de cómo la vida salvaje se “apodera” de zonas urbanas sin humanos. Algunas son reales, otras son falsas. En República Dominicana se han dado casos virales falsos como el de una ballena jorobada en una marina del este del país, por ejemplo.

El 1 de marzo de detectó el primer caso de Covid-19, en la zona de hotelera de Bayahibe, que obligó al Gobierno dominicano a declarar emergencia nacional, tomando medidas urgentes para frenar el avance de la enfermedad, como el cese de actividades económicas y sociales, restringiendo la movilidad y promoviendo el distanciamiento social y la permanencia en los hogares, además de declarar toque de queda desde las 5 de la tarde hasta las 6 de la mañana.

La industria del turismo fue una de las primeras afectadas a nivel global, dejando al país sin uno de los principales motores económicos y obligando a las cadenas hoteleras a suspender operaciones.

Estas medidas dejaron grandes zonas costero marinas libres de actividad humana temporalmente, y los reportes del retorno de biodiversidad de todo tipo no se hicieron esperar.

Diario Libre entrevistó diferentes personas relacionadas al estudio de biodiversidad desde Bocha Chica hasta Punta Cana para saber si existe suficiente evidencia de este fenómeno reportado en otras zonas del planeta.

Así luce la playa de Boca Chica durante la cuarentena.
Así luce la playa de Boca Chica durante la cuarentena. ( )

Alido Luis Báez, de 32 años, es auxiliar de investigación para la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR) desde hace cerca de 15 años. Nativo de Bayahibe, gran parte de su vida la ha dedicado a la pesca tanto en la costa como en altamar, una herencia familiar.

No es un pescador cualquiera, trabajar para FUNDEMAR, una organización dedicada a promover el uso sostenible de los ecosistemas y recursos costero marinos a través de la investigación, la educación y el apoyo al desarrollo de proyectos de conservación. Esto le ha dado una perspectiva diferente sobre la pesca.

En estos días su experiencia como investigador y pescador le ha dado la oportunidad de observar cambios evidentes en la zona de Bayahibe que lo han sorprendido.

Alido cuenta a Diario Libre que ha tenido la oportunidad de ver cosas que nunca antes había visto, como una tortuga verde juvenil en la playa del pueblo a pocos metros de la orilla. Según su padre y su abuelo, la presencia de estos animales en el pueblo se había dejado de observar desde el boom del turismo en la zona.


Aunque la presencia de mamíferos marinos es relativamente frecuente, para Alido es notable el avistamiento de delfines moteados en la zona. “En los últimos años no se veía eso. Hemos visto cuatro grupos de delfines de hasta 40 individuos, el año más activo”, comentó.

Dentro del parque nacional Cotubanamá, han logrado observar una cantidad inusual de tortugas marinas y estrellas de mar, incluyendo iguanas rinoceronte en el Peñón, una franja rocosa costero marina donde los avistamientos de estos animales es muy raro.

Otros pescadores documentaron en video otro encuentro extraño: dos grandes mantarrayas en aguas poco profundas en el canal de Catuano.

La disminución dramática del tránsito de botes turísticos está permitiendo, desde su punto de vista, la regeneración de las praderas marinas en aguas poco profundas y otro efecto notable es la claridad de las aguas.

Ruben Torres, presidente y director ejecutivo de Reef Check República Dominicana, considera que la situación actual del COVID19 que ha alterado el ritmo de la vida tal cual la conocíamos, puede que se estén beneficiado a los ambientes naturales y las miles de especies que forman parte de los mismos, debido a la reducción drástica de la actividad humana. Ya que por lo general, la actividad humana en zonas costeras y marinas resulta en algunos impactos directos e indirectos como desechos líquidos y sólidos que llegan al mar por extracción de alimentos (pescados y mariscos), extracción de materiales para la construcción o incluso la decoración, reducción y/o fragmentación de hábitats naturales costeros para el desarrollo humano, contaminación de la atmósfera y aumento de la temperatura y acidificación del agua marina como resultado del cambio climático, entre otros.

Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana y vicepresidente de Sostenibilidad para Grupo Puntacana, comentó a Diario Libre que han observado cambios ambientales positivos en el último mes en Puntacana Resort & Club.

“Si nos asomamos a la orilla, podemos notar una abundancia de peces, rayas y se puede ver las cabezas de tortugas marinas asomándose del agua. Hemos visto también aves migratorias poco comunes en nuestra zona, como el ostrero común americano o pilpilén. Y sobre todo se hemos notado la claridad y transparencia de nuestras aguas turquesas en el mar, un color del cual no siempre disfrutamos en esa época”, declaró a Diario Libre.

Kheel aclara que estas son observaciones empíricas sin biólogos para confirmar un estado de mejoría con datos científicos. Pero si es cierto, esas señales pudieran dar evidencia de la rapidez con que puede regenerarse la naturaleza si minimizamos la huella humana.


Tasha Gough, nacida y criada en Boca Chica, es presidenta de la Fundación Verde Profundo, la cual fue creada hace tres años bajo el compromiso con la equidad socioeconómica y la administración ambiental responsable, con especial interés en la protección de los recursos marinos.


Gough ha podido observar cambios en esta playa pública, donde la actividad humana se ha visto reducida drásticamente por las medidas ante la pandemia.

“Debe haber mejoría en algunos aspectos, he estado haciendo snorkel y he visto que las “lomitas” de arena que hacen algunos peces y cangrejos están más grandes, nunca las había visto asi. Probablemente porque no se las pisan constantemente”. Declaró.

Montículos de arena creados por peces y cangrejos el 28 de abril de 2020 en Boca Chica.
Montículos de arena creados por peces y cangrejos el 28 de abril de 2020 en Boca Chica. ( )

Aumento de la pesca

Alido, Jake y Tasha, han podido notar aumento de pescadores en diferentes puntos. Coinciden en que esto se debe a la necesidad de alimento de muchas personas que han perdido su fuente de ingresos.

Para Alido, el impacto no ha sido mayor. Como pescador entiende que muchas de estas personas no tienen la habilidad, equipos y experiencia para una pesca exitosa. Es frecuente ver cómo muchos no logran pescar nada. Además, los pescadores nocturnos han cesado drásticamente por el toque de queda.

Tasha también ha notado un aumento de pescadores en la zona de Boca Chica, entiende que muchas personas con tiempo libre se han sumado a los pescadores tradicionales, pescando todo lo encuentren a su paso.

Jake Kheeel explica que desde hace un mes, al tener menos presencia turística, se ha visto un aumento importante de pescadores furtivos entrando en la zona. “Aunque debemos celebrar la resiliencia de la naturaleza en recuperarse, no podemos descuidar la protección de las zonas pesqueras frente a la sobre pesca indiscriminada e ilegal”, expresó.

Ruben Torres de Reefcheck cree que los efectos en la vida marina será evidente dependiente del tiempo de reacción de las especies o ecosistemas afectados, y que tanto sea la reducción de la actividad humana, siguiendo probablemente este orden y escalas de tiempo: Cambios en la contaminación del agua costera por sólidos y líquidos y la calidad del aire pueden verse en apenas días a semanas, los cambios en las poblaciones de peces e invertebrados pueden verse en meses a años y los cambios en los ecosistemas pueden tardar muchos años en ser evidentes.

“Si nos ponemos a pensar que las actividades de protección y conservación, muchas veces buscan reducir o eliminar los impactos del humano y sus actividades, a veces en parte mediante la creación de zonas o áreas libres de seres humanos y su desarrollo, lo que comúnmente llamamos áreas protegidas o parques nacionales. Viendo que durante la situación actual, esa actividad humana se ha visto reducida tanto a nivel local, como regional y mundial, pudiéramos decir que los océanos ahora se han convertido en un gran parque nacional marino, pero la pregunta es, ¿por cuánto tiempo estarán así?, ¿hasta que los humanos regresen?”, concluyó Torres.

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