Muere el doctor Abel González
El prestigioso facultativo fue fundador de la clínica que lleva su mismo nombre
SANTO DOMINGO.-Falleció la tarde de este jueves Abel González, médico eminente y tronco de una familia de cuatro generaciones dedicadas a la medicina. Murió a los 94 años.
González fue fundador de la prestigiosa clínica que tiene su mismo nombre.
El prestigioso facultativo gravitó en la sociedad dominicana y estuvo involucrado en momentos de la historia dominicana, como fue su rol en el embalsamamiento del cadáver del tirano Rafael Leonidas Trujillo.
Desde su nacimiento en Montecristi, su historia estuvo marcada por hechos relevantes al nacer en la casa donde el prócer cubano José Martí y Máximo Gómez firmaron el Manifiesto de Montecristi que promovía una Cuba Libre.
Siendo joven, Gonzalez conoció a Desiderio Arias y sus ideales. Tuvo maestros como el doctor George Marión y fue por muchos años médico del ex presidente Joaquín Balaguer. Ejerció la medicina por más de seis décadas.
Los que lo conocieron resaltan como principales virtudes su humildad, su mentalidad pacifista y su incansable deseo de aprender. Aún al final de su vida terrena, Abel González M. hacía consultas y disfrutaba todo tipo de lectura.
González fue fundador de la prestigiosa clínica que tiene su mismo nombre.
El prestigioso facultativo gravitó en la sociedad dominicana y estuvo involucrado en momentos de la historia dominicana, como fue su rol en el embalsamamiento del cadáver del tirano Rafael Leonidas Trujillo.
Desde su nacimiento en Montecristi, su historia estuvo marcada por hechos relevantes al nacer en la casa donde el prócer cubano José Martí y Máximo Gómez firmaron el Manifiesto de Montecristi que promovía una Cuba Libre.
Siendo joven, Gonzalez conoció a Desiderio Arias y sus ideales. Tuvo maestros como el doctor George Marión y fue por muchos años médico del ex presidente Joaquín Balaguer. Ejerció la medicina por más de seis décadas.
Los que lo conocieron resaltan como principales virtudes su humildad, su mentalidad pacifista y su incansable deseo de aprender. Aún al final de su vida terrena, Abel González M. hacía consultas y disfrutaba todo tipo de lectura.
Diario Libre
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