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Mujeres científicas: cocinan, limpian y ganan premio Nobel

La joven química argentina Valeria Edelsztein acaba de ganar (2012) el "Premio Internacional de Divulgación Científica 'Ciencia que Ladra...' " que otorga cada año la Editorial Siglo XXI Argentina y La Nación. Por Simón Guerrero 

Este fue el título con el que la revista Family Health dio la noticia cuando la norteamericana de origen judío Rosalyn Yalow ganó el premio Nóbel de medicina en 1977: "She Cooks, She Cleans, She Wins the Nobel" ("Cocina, limpia y gana el Nobel"). Con un libro casi con el mismo título ("Cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera)") la joven química argentina Valeria Edelsztein acaba de ganar (2012) el "Premio Internacional de Divulgación Científica 'Ciencia que Ladra...' " que otorga cada año la Editorial Siglo XXI Argentina y La Nación.

Según la reseña de los editores, en este libro se relatan las extraordinarias contribuciones hechas por las mujeres a lo largo de la historia, pero que muy pocas personas conocen, porque la represión secular contra las mujeres no sólo les impidió enseñar o estudiar en universidades, pertenecer a instituciones científicas o simplemente satisfacer la humana necesidad de aprender "porque sí", sino que además se ha ocupado de ignorar a las que lograron descollar, venciendo obstáculos increíbles, en todos los ámbitos del conocimiento humano.

La extensa lista comienza con Hipatia de Alejandría(390-417), filósofa, matemática y astrónoma, quien pudo estudiar porque su padre, Teón de Alejandría, famoso filósofo y matemático de la época, no sólo la estimuló sino que fue siempre su maestro de cabecera. Hipatia pagó con su vida ignorar las convenciones del rebaño y murió asesinada por una turba de cristianos.

Agnódice de Atenas es otro ejemplo notable. Para estudiar medicina, viajó vestida de hombre a Alejandría y con el mismo disfraz ejerció luego la profesión en la famosa ciudad helénica. Descubierta, estuvo a punto de ser ejecutada y se salvó porque mujeres influyentes de la ciudad, a quienes había curado, intercedieron por ella. Creó el precedente y desde entonces las mujeres pudieron estudiar medicina en Atenas.

El caso más conocido es el de Marie Curie (a quien la Academia Francesa de Ciencias le negó el ingreso), y que es la única persona que ha ganado el premio Nobel dos veces.

Por siglos se les impidió a las mujeres estudiar o enseñar y mucho menos participar en o pertenecer a instituciones científicas. No obstante, son extraordinarias y múltiples las contribuciones de las mujeres tanto en el ámbito de la ciencia teórica como en inventos y descubrimientos trascendentales. En este libro, Valeria Edelsztein reseña esa herencia olvidada o, mas bien ocultada.

Sofía Brahe, por ejemplo, que junto con su hermano Tycho establecieron la posición exacta de los planetas, lo que hizo posible leyes de Kepler y la Ley de Gravitación Universal de Newton, pero cuyas contribuciones se han ignorado siempre.

Siempre que se habla de discriminación o marginación de grandes conglomerados humanos con excusas raciales, sociales o de género, se comete una gran injusticia al mutilar la vida intelectiva de seres inteligentes y creativos.

Pero mayor que la injusticia es la estupidez que significa, como en el caso de las mujeres, desperdiciar las contribuciones del 50% de la población. Aunque no es correcto formular hipótesis sobre lo que ya ocurrió, es inevitable especular sobre cuántos de los problemas que actualmente padecemos no serían tales, si se hubiera permitido la participación abierta de las mujeres, quienes, además de inteligentes, tienen una manera peculiar de escoger y enfrentar los problemas.

guerrero.simongmail.com

Por siglos se les impidió a las mujeres estudiar o enseñar y mucho menos pertenecer a instituciones científicas.