Atención a los brujeros: 2026 viene con dos martes 13 y tres viernes 13
La superstición del martes y viernes 13 surgió en Europa al unir creencias cristianas sobre el viernes y el número trece

Hoy es martes 13 de enero de 2026 y, para quienes confían más en lo esotérico que en los hechos comprobables de manera científica, el año arranca con material de sobra. El 2026 tendrá dos martes 13 y tres viernes 13, una combinación que, desde la mirada supersticiosa, significa cinco días más para ustedes saben qué.
Además del día de hoy, el calendario marca tendrá otro "martes 13", en octubre 13. A esto se suman tres viernes 13, que caerán en febrero, marzo y noviembre. En total, cinco fechas que algunos prefieren subrayar en rojo y otros, directamente, evitar.
¿De dónde viene la mala fama del viernes y del martes 13?
La mala fama del viernes 13 tiene raíces antiguas. Estudios de folklore sitúan la consolidación de esta superstición en Europa, durante el siglo XIX, cuando se combinaron creencias previas sobre el viernes y el número trece. En la tradición cristiana, el viernes se asocia con la crucifixión de Jesús y el trece con la Última Cena, donde Judas ocupó el puesto número trece.
La mitología nórdica también aportó lo suyo: Loki, dios del caos, aparece como el invitado número trece en un banquete de dioses y su presencia desencadena la muerte de Balder, un episodio ligado al dolor y la desgracia.
Con el tiempo, estas narraciones se mezclaron y viajaron. Francia del siglo XIX ya registraba la idea del viernes 13 como día funesto, una creencia que luego migró a Estados Unidos y se globalizó. Otras historias, como la detención de los Caballeros Templarios en viernes 13 de octubre de 1307, se asociaron después a la superstición, aunque los historiadores aclaran que no fue su origen, sino una coincidencia reinterpretada siglos más tarde.
- En el mundo hispanohablante, sin embargo, el protagonismo lo tiene el martes 13. La explicación vuelve a ser simbólica. El martes está vinculado a Marte, dios romano de la guerra, asociado al conflicto y la destrucción.
Al combinarse con el número trece, el resultado fue una fecha considerada poco propicia para viajes, bodas o decisiones importantes. La historia reforzó esa percepción cuando la caída de Constantinopla, en 1453, ocurrió un martes, un hecho que muchos interpretaron como un presagio nefasto.
De ahí nació y se transmitió el refrán que aún sobrevive: "en martes 13, ni te cases ni te embarques", una advertencia popular que resume siglos de tradición oral y creencias compartidas.
Nada de esto tiene respaldo científico. Psicólogos explican que la superstición cumple una función emocional: ofrece una sensación de control frente a la incertidumbre. Aun así, cada martes o viernes 13 logra el mismo efecto práctico: más cautela, decisiones pospuestas y algún que otro ritual preventivo.


