¿Por qué algunas personas graban las emergencias en lugar de ayudar a la víctima?
Veloz afirmó que es crucial fomentar los valores, especialmente en situaciones de emergencia

La muerte de Deivy Carlos Abreu Quezada, un chofer de camión de desechos sólidos que fue perseguido por un grupo de motoristas y herido con un arma blanca tras descender de su vehículo en Santiago, expone una reacción cada vez más común: personas que, en medio de una emergencia, optan por grabar en lugar de auxiliar a la víctima.
En redes sociales han circulado videos del momento en que el hombre, ya herido, pedía auxilio. En medio de su agonía era cuestionado sobre lo ocurrido por las personas que en encontraban en su alrededor, grababan con sus teléfonos, sin intervenir para brindarle asistencia en medio de la situación.
Para la psicóloga clínica Carmen Esther Veloz, este comportamiento no necesariamente nace de la frialdad o la falta de empatía. Muchas veces, según explicó, tiene que ver con el poco conocimiento.
"Cuando alguien no sabe qué hacer frente a una situación crítica, se queda paralizado o recurre a lo que le resulta más familiar: observar, sacar el teléfono, grabar. Si tú tienes la preparación, si tú sabes lo que debes hacer, hay menos probabilidad de que tú vayas grabando", afirmó.
Ante esto, señaló la importancia de formar a la población a través de campañas, charlas en primeros auxilios —tanto físicos como psicológicos— que puedan marcar la diferencia en momentos críticos y cualquier mecanismo que contribuya a la concienciación social.
"No tengo que ser un héroe, no tengo que solucionar el problema, pero desde donde yo estoy, una mínima acción que yo haga, que está bien orientada, puede hacer la diferencia", expresó.
Factores psicológicos y sociales
Según la especialista, algunas de las principales razones psicológicas por las cuales las personas no reaccionan adecuadamente ante un hecho de violencia incluyen:
- Efecto espectador: surge cuando muchas personas están presentes en una situación de emergencia y cada individuo siente menos responsabilidad de intervenir, pensando que alguien más lo hará.
- El distanciamiento emocional, que es común cuando los individuos no logran conectar con el dolor ajeno. Según Veloz, "el ser humano prefiere evitar la conexión emocional con el sufrimiento, y, aunque parezca contradictorio, grabar la situación se convierte en una forma de no involucrarse".
Ante situaciones traumáticas, muchas personas experimentan una respuesta de shock o bloqueo emocional que les impide actuar. La psicóloga indicó que el bloqueo no siempre es una falta de empatía, sino una respuesta natural al trauma inmediato.
A eso se suman factores, se suma la cultura digital. El deseo y la posibilidad de volverse viral, de obtener "likes", puede motivar a las personas a grabar en lugar de intervenir, así como la idea de no involucrarse mientras no esté directamente afectado.
"Estamos tan acostumbrados a ver noticias violentas y trágicas que se produce una desensibilización. Lo que antes nos causaba shock ahora se convierte en una oportunidad para generar contenido", dijo.
Secuelas emocionales: culpa, ansiedad y trauma
Más allá del impacto inmediato del hecho, Veloz explicó que los testigos de estas situaciones pueden enfrentar secuelas psicológicas. Después de la euforia del momento, llega una fase de reflexión en la que surgen pensamientos intrusivos, como cuestionamientos sobre la propia falta de acción.
"Comenzamos a ver lo que pasó y comenzamos a tener pensamientos intrusivos. Yo estuve ahí, no lo hice, y eso trae directamente culpa: debí hacer algo. Siento vergüenza al ver cómo reacciona la sociedad, los medios de comunicación, y yo saber que estuve ahí", expresó.
Además de la culpa, las secuelas emocionales incluyen trastornos como insomnio, pesadillas y flashbacks, donde los recuerdos del incidente regresan.
En cuanto a los familiares de la víctima, Veloz explicó que su proceso de duelo se complica aún más, ya que deben lidiar no solo con la pérdida de su ser querido, sino también con el dolor de saber que estuvo pidiendo ayuda en medio de la tragedia.
"El dolor se profundiza cuando se dan cuenta de que algo pudo haberse hecho, y la rabia surge al saber que las personas alrededor no intervinieron para ayudar", expresó.
Este sentimiento de impotencia y abandono colectivo puede llevar a los familiares a perder confianza en la sociedad, sintiendo que el entorno no les brinda el apoyo necesario en momentos de crisis.
Veloz afirmó que es crucial fomentar los valores, especialmente en situaciones de emergencia, ya que son los que motivan a actuar y ayudar a los demás.
"El entrenamiento en habilidades sociales es algo que el ser humano tiene que procurarse de forma intencional, sobre todo en el ambiente de crianza y de casa, que es donde nacen los valores humanos y lo que nos permite, conectar con los demás", expresó.





Anyara Solano