Psicóloga: "Los papás suelen dejar en manos de terceros todo lo relativo a la sexualidad"
Johanny Quiroz, psicóloga infantojuvenil, enfatiza la importancia de la educación preventiva para abordar el abuso sexual infantil y proteger a los niños

El abuso sexual contra menores en República Dominicana evidencia una de las expresiones más alarmantes de la violencia infantil. Hay cientos de denuncias cada año, un repunte reciente en los casos y un patrón persistente que afecta, ante todo, a niñas y adolescentes.
Detrás de las cifras oficiales —ya de por sí inquietantes— se esconde una realidad más amplia y menos visible. Una que marca el silencio, el subregistro y la cercanía entre víctimas y agresores, pero que también evidencia la dimensión estructural de un problema aún lejos de poder frenarlo.
En 2025, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), atendió 27,421 casos de niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración de derechos, incluyendo abuso sexual. Al menos 1,020 de esos sucesos estuvieron vinculados a abuso físico, abuso sexual, explotación y otras formas graves de maltrato.
La importancia de la educación preventiva
Las experiencias de vida de Johanny Quiroz, psicóloga infantojuvenil, la llevaron a orientar su práctica profesional a este tema, evitado, incluso, por otros colegas. Como parte del abordaje de una realidad tan compleja, creó los recursos "Mi primer libro para colorear y prevenir" y las tarjetas "Preguntas para niños curiosos".
Aún así, reconoce que todavía falta mucho esfuerzo colectivo para enfrentar esta problemática.
—¿Cuáles son los principales vacíos que detecta en la educación preventiva sobre abuso sexual infantil?
Falta educación parental, antes de la infantil, y entrenar a los padres es necesario para que se pueda llevar a cabo la educación y prevención en los hijos.
Los papás suelen dejar en manos de terceros todo lo que tiene que ver con la sexualidad. Por sus propias experiencias y creencias. Es entendible, porque vienen de una crianza con poca o ninguna educación sexual, sin embargo, no justifica que no se hagan cambios.
—¿Cómo se puede abordar un tema tan delicado sin generar miedo en los niños?
Jugando, cantando, coloreando. No hacerlo desde el miedo, sino desde la prevención, el amor y el respeto. Tener el deseo de romper círculos de desinformación es el primer gran paso.
Señales de alerta y el contexto del abuso
—¿Qué experiencias la llevaron a desarrollar estas herramientas educativas?
En consulta veo muchos padres con miedos y vergüenza de hablar estos temas con sus hijos, que no tienen idea de cómo poner sobre la mesa estos temas, pero lo que realmente me trae hasta aquí es el no querer que ningún niño sufra lo que yo en mi infancia. Quiero evitarles ese dolor y trauma.
Es mi propia forma de sanar.
—¿Qué señales de alerta deberían aprender a identificar tanto niños como adultos?
Alguien que se acerca más de la cuenta emocionalmente, que "sobre regala" a un niño. Si el menor no se siente cómodo con alguien en especial y lo hace saber, sea con palabras o comportamiento. Malestar en un niño sin encontrar causas fisiológicas o si tiene un comportamiento sobre sexualizado para la edad.
—¿Qué tan extendido considera que está el problema del abuso sexual infantil en el país?
Es un gran problema social, en especial porque si los adultos no saben identificar una situación de abuso, no saben muchas veces que es lo que está pasando, aunque lo estén viendo frente ellos.
No saber por ejemplo que mostrar contenido pornográfico, tener relaciones sexuales en presencia de los niños, aunque están "dormidos" es abuso, involuntario pero lo es. Si supieran el daño que puede causar a largo plazo, quizás dejarían de hacerlo.
Barreras culturales y casos difíciles
—Hablar sobre abuso todavía es tabú en gran parte de la sociedad dominicana, ¿cuáles barreras culturales dificultan abordarlo?
Las formas distintas de pensar y actuar a la hora de criar. Padres que fueron criados de manera muy diferente. Creencias de que la sexualidad es algo muy malo de lo que no se puede hablar, vergüenza.
—¿Cuáles son los casos más difíciles?
Casi siempre las denuncias van en contra de tíos, primos, vecinos, profesores. Sin embargo, lo más duro es cuando el abusador es el padre o la madre. Es más doloroso para todos.
También es complejo cuando se trata de hermanos. En especial, porque para los papás es muy doloroso porque de repente hay un hermano bueno y un hermano malo. Por igual, se enfrentan a cómo manejar o cómo actuar en esa situación, a quién quiero o a quién no quiero.
Otro aspecto complicado es el tiempo que tarda la justicia en llegar. Muchas veces, hasta que no se comprueba si el menor fue realmente abusado, el menor sigue en contacto con esa persona.
—¿Qué otras políticas públicas deberían impulsarse para complementar este tipo de iniciativas?
Primero el no mirar al otro lado. Hacer que las leyes que amparan a los niños entren en vigor.
Por igual, psicoeducación masiva a nivel público y privado.
Gran parte de la batalla contra este tipo de violencia hacia niños, niñas y adolescentes se gana con la prevención. La doctora Quiroz emplea herramientas didácticas para llevar a cabo esta tarea.
—¿Qué rol juegan los padres en la implementación efectiva de estos materiales?
Los padres llevan el material a casa, también deberían prepararse para las posibles preguntas que surgen con su uso. Son ellos quienes deberían ser el medio primario de educación sexual y prevención en sus niños. No los maestros, el internet o el vecino.
—¿Cómo funcionan las tarjetas "Preguntas para niños curiosos"?Traen un código que descarga, que lleva a una guía para los adultos, para que se eduquen primero. Después cada tarjeta trae una situación cotidiana que representa un riesgo con preguntas y el niño dice qué haría, qué piensa de esas preguntas e imágenes. Dependiendo la respuesta papá o mamá sabrá cómo ayudarle a entender.
El libro trae información similar pero ya más adaptada a los niños: colorear, frases, juegos, recortar. Adaptado a la forma en la que los niños mejor aprenden.
—¿Hasta qué punto los materiales didácticos sustituyen la conversación directa entre adultos y niños?
Nunca sustituirán las conversaciones, todo lo contrario, van a propiciar o a iniciar conversaciones saludables entre padres e hijos sobre esos temas que dan miedo.
—¿Qué riesgos existen si este tipo de herramientas se utilizan sin acompañamiento profesional?
Que el niño se quede con dudas y vaya a las fuentes de riesgo, internet, personas cercanas que no son de confianza. Que no entienda correctamente. Que no preste atención y no genere prevención real.





Indhira Suero Acosta