Denuncian destrucción y profanación de templo evangélico en municipio de Santiago
Los afectados esperan que las autoridades emitan una decisión favorable y establezcan responsabilidades por la destrucción del templo

Miembros de una congregación evangélica denunciaron este jueves la destrucción de un templo ubicado en la comunidad La Lima Arriba, en el municipio Baitoa, provincia Santiago.
Acusan a una mujer de presuntamente demoler la edificación en medio de un conflicto judicial por los terrenos donde operaba la iglesia desde hace más de 25 años.
El pastor Leonardo Antonio Díaz, representante de la Iglesia Asamblea de Dios a la que pertenece el templo, aseguró que además de la demolición fueron sustraídos equipos e instrumentos utilizados en los cultos religiosos.
"Desbarataron el templo, lo profanaron, pero además le robaron el mobiliario y todo lo que había dentro", expresó el religioso al acudir a la fiscalía de Santiago para dar seguimiento al caso.
Según explicó, la congregación ocupaba el lugar con el consentimiento de los familiares que eran propietarios del terreno, quienes supuestamente habían acordado donar el espacio para la construcción del templo.
El pastor sostuvo que la mujer recibió un pago correspondiente a la parte que alegadamente le pertenecía del terreno. Asimismo, aseguró que poseen documentos que fueron entregados como evidencia ante el Ministerio Público.

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El proceso judicial
Díaz afirmó que la estructura fue levantada hace aproximadamente 25 años con una inversión superior a un millón y medio de pesos.
Detalló que contaba con todos los ajuares necesarios para las actividades religiosas.
Relató que el conflicto inició cuando una de las herederas habría cambiado los candados del lugar y posteriormente retiró sillas, instrumentos musicales, una batería y otros bienes de la iglesia.
Indicó que mientras el caso se encontraba en proceso judicial, varias personas acudieron al lugar con equipos y demolieron completamente la edificación de concreto.
"Es una injusticia que a una comunidad se le prive de su lugar de culto y de un servicio a Dios", manifestó Díaz.
Alrededor de 30 a 40 personas se congregaban regularmente en el templo, por lo que la demolición ha afectado las actividades religiosas de la comunidad.
Los afectados esperan que las autoridades emitan una decisión favorable y establezcan responsabilidades por la destrucción del templo.

Edward Fernández