El Niño castiga a Centroamérica y las lluvias dan un respiro a RD
Mientras la sequía destruye cultivos y ganado en el Corredor Seco, las precipitaciones recientes comienzan a aliviar zonas agrícolas dominicanas

La sequía vinculada al fenómeno El Niño está dejando dos escenarios diferentes en Centroamérica y República Dominicana. Mientras comunidades del Corredor Seco centroamericano pierden cosechas y ganado por falta de agua, las lluvias registradas durante los últimos días han comenzado a aliviar algunas zonas agrícolas dominicanas, aunque el déficit acumulado de precipitaciones no ha desaparecido.
La situación más crítica se registra en el Corredor Seco, una extensa franja que comprende áreas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, donde la agencia AFP constató campos de maíz secos, ganado debilitado y comunidades con dificultades crecientes para conseguir agua y alimentos.
El golpe centroamericano
Más de 10 millones de personas viven en el Corredor Seco y el 80 % de los pequeños productores son pobres, según datos de Naciones Unidas citados por AFP. Aunque se trata de una población acostumbrada a fenómenos climáticos extremos, habitantes consultados por la agencia aseguran que no recuerdan una sequía de esta magnitud.
En San Lorenzo, en el sur de Honduras, terrenos que en esta época deberían estar cubiertos de maíz aparecen áridos y rodeados de osamentas de ganado. Lidia Ochoa, de 76 años, relató a AFP que la escasez obliga a las familias a reducir su alimentación.
La falta de lluvia también ha golpeado a El Salvador. En El Matazano, en el noreste del país, el tanque que abastecía permanentemente a unas 50 familias pierde agua progresivamente, mientras las temperaturas han alcanzado un récord de 42 grados Celsius, según la información recopilada por AFP.
La escasez obligó además a abandonar la crianza de unas 1,000 tilapias que servían tanto para el consumo de la comunidad como para generar ingresos. El agua disponible se reserva ahora para las necesidades prioritarias de la población.
Maíz más caro y menos comida
En Guatemala, la situación alcanza a comunidades que dependen de la agricultura de subsistencia. La líder indígena Elvira Pasá dijo a AFP desde Cunén, en el norte del país, que las cosechas de maíz se perderán y que los habitantes ya compran el grano a precios 50 % superiores a los habituales.
El impacto adquiere una dimensión adicional por los problemas de desnutrición infantil que afectan al país. Las pérdidas agrícolas obligan a hogares que normalmente producen parte de sus alimentos a comprarlos precisamente cuando los precios aumentan.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) calcula que El Niño podría dejar sin suficiente comida a 16 millones de personas en América Latina, según declaró a AFP su directora regional, Lena Savelli. Los expertos consultados por la agencia advierten que las repercusiones del fenómeno podrían continuar hasta bien entrado 2027.
Ganado sin agua ni alimento
La ganadería refleja otro de los efectos de la sequía. AFP reportó que alrededor de un centenar de vacas han muerto durante los últimos meses en San Lorenzo, Honduras, donde los productores intentan mantener animales debilitados por la falta de agua y pastos.
Darwin Cruz, un pequeño ganadero entrevistado por la agencia, tuvo que vender dos vacas lecheras desde que la sequía se intensificó en junio y perdió otra. Las tres que conserva producen apenas una cuarta parte de la cantidad habitual de leche.
La disminución representa un golpe directo al ingreso con el que mantiene a su esposa y sus dos hijas. Si las lluvias no llegan, anticipó que tendrá que vender los animales restantes.
Otros agricultores buscan adaptarse. En El Salvador, AFP encontró productores que sustituyen cultivos por otros que requieren menos agua. Vilma Ortiz, por ejemplo, construyó un invernadero y cambió los tomates por chiles ante la expectativa de que puedan soportar mejor las condiciones secas.
Lluvias alivian a RD
República Dominicana también ha atravesado una sequía que ha afectado particularmente áreas productoras. Sin embargo, el escenario ha comenzado a cambiar con las precipitaciones recientes.
El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, informó el 11 de septiembre que las lluvias habían contribuido a que la sequía comenzara a ceder en San Juan, La Romana, Dajabón, Puerto Plata y Constanza. El funcionario reconoció que las áreas productoras de plátano del Cibao Central estaban entre las más afectadas debido a la elevada demanda de agua de ese cultivo.
Agricultura ha suministrado además pacas de arroz a ganaderos del Noroeste y trabaja en la habilitación de perforadores para enfrentar la escasez de agua. Espaillat aseguró que la producción de plátano se mantiene normal y señaló que el país disponía de 7.2 millones de quintales de arroz en inventario, con otras 800,000 tareas pendientes de cosecha.
El presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, señaló que se trabaja para enfrentar los efectos de la sequía en Montecristi, Santiago Rodríguez, El Seibo, Hato Mayor, Higüey, Barahona, Elías Piña y Pedernales. Indicó además que los niveles de agua de las presas se encontraban entre 55 % y 60 %.
De la sequía a las alertas
Las precipitaciones continuaron esta semana. Una vaguada provocó aguaceros en distintas regiones y este martes el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) colocó inicialmente al Distrito Nacional, Santo Domingo y Monte Plata en alerta verde ante posibles inundaciones urbanas y rurales y crecidas de ríos, arroyos y cañadas.
Horas después, con el incremento de las precipitaciones, el organismo elevó a amarilla las alertas para el Distrito Nacional y Santo Domingo, mientras mantuvo en verde a San Juan, Azua, Barahona y Monte Plata.
El episodio evidencia una de las particularidades de la situación dominicana: pueden producirse aguaceros intensos e inundaciones en determinadas localidades sin que desaparezca inmediatamente una sequía acumulada durante meses.
Producción récord como punto de partida
El campo dominicano llega a esta situación después de que el Ministerio de Agricultura reportara que 2025 cerró con una de las mayores producciones agropecuarias de los últimos 25 años.
Entre los resultados divulgados por la institución figuran 14.78 millones de quintales de arroz, 2.09 millones de maíz y 6.28 millones de yuca. La producción de papa alcanzó 2.87 millones de quintales y la de batata superó los 2.16 millones.
Ese desempeño marca una diferencia con las comunidades centroamericanas donde El Niño ya ha provocado pérdidas de cultivos destinados incluso al autoconsumo.
El agua marca la diferencia
La comparación regional muestra, por ahora, impactos de distinta magnitud. En partes de Centroamérica, la sequía ya compromete cosechas, ganado, alimentación e ingresos de pequeños productores. En República Dominicana ha provocado dificultades en cultivos y ganadería, pero las lluvias recientes han aportado humedad a varias zonas afectadas.
El comportamiento de las precipitaciones durante los próximos meses será determinante. El alivio producido por los últimos aguaceros coincide con un escenario en el que las autoridades dominicanas deben administrar simultáneamente dos riesgos: los efectos acumulados de la falta de agua sobre el campo y las inundaciones repentinas provocadas por episodios de lluvias intensas.


